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Recuperamos: La posibilidad de la infiltración de yihadistas entre los refugiados

Verónica Sánchez, durante la presentación de la comunicación en el XXIII Congreso Internacional de Defensa.

Por Beatriz Yubero y Verónica Sánchez* 

Aprovechando las situaciones estructurales que amenazan a los estados en situación de desgobierno, integrantes de las organizaciones terroristas y de crimen organizado se infiltran en la sociedad civil, amenazando la estabilidad política global.

El drama de los refugiados, provenientes especialmente de Oriente Medio y con destino Europa, constituye una oportunidad para que células y/o individuos yihadistas se infiltren en el corazón de Occidente. Esta crisis humanitaria les ofrece, mediante la extorsión, falsificación documental y los múltiples caminos que la trata de personas mantiene en las fronteras con el viejo continente, la posibilidad de amenazar y realizar ataques terroristas en los países occidentales.

Organizaciones como el autodenominado Estado Islámico (EI) o Daesh, tienen su origen en movimientos insurgentes. Durante las últimas décadas las numerosas y recurrentes crisis económicas que se han venido produciendo, en aras de un sistema globalizado, han sido aprovechadas por ciertos sectores radicales, entre los que se encuentran los fundamentalistas islámicos, para lograr que su mensaje penetre en las capas más profundas de la sociedad.

La crisis humanitaria
La actual oleada de refugiados es la mayor desde la II Guerra Mundial. Según señala la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), tres años después del comienzo del conflicto en Siria, más de tres millones de personas se han convertido en refugiadas, abandonando sus hogares y buscando un lugar seguro en países vecinos como Líbano, Jordania, Irak y Turquía. Esta presión migratoria hace algunos meses que estalló en oleadas de refugiados que buscan llegar hasta Europa con la esperanza de lograr un futuro mejor, huyendo de la guerra y la muerte.

Esta crisis  es la mejor oportunidad para las organizaciones criminales que quieren infiltrarse de lleno en la sociedad Occidental, cumpliendo así con dos de sus objetivos prioritarios: realizar actividades de reclutamiento y llevar a cabo acciones de terror.

El Gobierno de España se ha comprometido a asumir la cifra de refugiados que la Comunidad Europea le ha asignado en este reparto, unos 16.000, pero el temor a la infiltración de yihadistas entre los que huyen de la guerra en sus países de origen es real. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, manifestó su preocupación por esta posibilidad durante su participación en París en la Conferencia sobre la violencia contra las minorías en Oriente Medio. “Tiempo atrás el Estado Islámico hizo una amenaza en este sentido”, señaló.

Según la Agencia Europea para la gestión de la cooperación operativa en las fronteras exteriores de los Estados miembros de la Unión Europea (FRONTEX), cerca de 3.800 pasaportes sirios habrían sido empleados por la organización Estado Islámico con el objetivo de entrar en Europa. Una vez dentro del espacio Schengen, estos ciudadanos pueden moverse libremente, lo que multiplica el riesgo de los países vecinos en cuanto a sufrir un ataque por parte de las células infiltradas.

Planes de prevención
Fuentes policiales españolas, afirman que 1.452 pasaportes originales en blanco robados en Siria pueden estar siendo usados por el Estado Islámico. La policía sospecha que estos documentos pueden haber sido vendidos al grupo Jabhat al Nusra, filial de Al Qaida en Siria, para que miembros de esta organización yihadista se infiltren sin problema en otros países.

Tal es la preocupación por que los refugiados crucen las fronteras españolas sin haberles sometido a un análisis previo que descarte un vínculo yihadista, que Fernández Díaz  ha solicitado a las autoridades competentes que el traslado de los refugiados se realice “con un procedimiento común” para todos los países de la Unión Europea.

Ante tal riesgo, países como Francia se preparan para repeler un posible ataque de insurgencia civil. La llegada de los miembros infiltrados entre las filas de refugiados que desfilan hacia el continente europeo facilitaría las acciones de reclutamiento entre inmigrantes y miembros de los colectivos más marginales de la sociedad. Así pues, la estrategia de contención contemplada por el Ejecutivo francés prevé acciones militares para el control del territorio nacional.

*Este es un extracto de la comunicación presentada al XXIII Congreso Internacional de Defensa, celebrado en la localidad de Jaca (Huesca) del 28 de septiembre al 2 de octubre de 2015 y organizado por la Academia General Militar (AGM) y la Universidad de Zaragoza. El texto íntegro de la comunicación será publicado en los próximos meses en un dossier preparado por los organizadores del Curso.

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