Vuelo DAH5017, el misterio del avión que cayó en el desierto

Un avión MD-83. Fuente: Swiftair

Por Verónica Sánchez Moreno

Cuatro catástrofes aéreas en otros tantos meses. En marzo, un avión de Malaysia Airlines desaparecía en el Océano Índico. A esta sonada tragedia, la del MH570, le seguirían otras tres. La primera de ellas, el día 18 de este mes de julio, cuando un misil tierra-aire derribaba en Ucrania otro aparato, el MH17, de la misma compañía. El GE222 de la compañía TransAsia se estrellaba cinco días después en las Islas Pescadores, al oeste de Taiwan. Y, al día siguiente, desaparecía un avión de la española Swiftair, operado para Air Algérie, en el noroeste de Mali. Finalmente los restos del vuelo DAH5017 aparecieron en el desierto, a 90 kilómetros al sur de la localidad de Gao, en la región de Gossi. En total 703 víctimas mortales.

La tripulación del DAH5017 estaba compuesta por seis españoles, el comandante Agustín Comerón, la segundo piloto Isabel Gost, el sobrecargo Miguel Ángel Rueda y los tripulantes de cabina Rafael Gasanaliev, Raúl Montero y Federico Miguel Cárdenas. Junto a ellos, viajaban en la ruta Burkina Faso – Argelia, 112 pasajeros de 16 nacionalidades: 54 franceses, 24 burkineses, 8 libaneses, 6 argelinos, 5 canadienses, 4 alemanes, 2 luxemburgueses y, Mali, Bélgica, Nigeria, Camerún, Egipto, Ucrania, Rumanía y Suiza contaban con un pasajero cada uno.

El avión, un MD83 matrícula EC-LTV cubría la ruta entre Uagadugú, en Burkina Faso, y Argel. El vuelo de Air Algérie salió de la ciudad burkinesa a la 1:17h del pasado 24 de julio y debía llegar cuatro horas más tarde a Argel pero 50 minutos después del despegue se perdía el contacto con la aeronave, que desaparecía en el Sáhara. Mientras que Argelia, Níger y Mali participaban en la búsqueda del avión y Francia movilizaba sus medios en la zona, incluidos dos cazas Mirage 2000 destacados en África occidental, se especulaba con que el avión hubiese sido derribado, como había sucedido en el caso del MH17, o que hubiese sufrido un atentando, teniendo en cuenta que la zona que sobrevolaba la aeronave en el momento de su desaparición es un lugar de conflicto. Al día siguiente se localizaban los restos del aparato y comenzaba a extenderse y a defenderse por las autoridades la teoría de que el DAH5017 se habría estrellado por causa del mal tiempo.

En la zona del accidente se desplegaron expertos de la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali (MINUSMA), para colaborar, junto a Mali y Francia, en la búsqueda de restos. Los miembros de la ONU encontraron la segunda caja negra de la aeronave, mientras que la primera había sido recuperada un día antes por militares franceses. El 28 de julio estas cajas negras llegaron a París, donde seis ingenieros de la oficina de análisis de accidentes (BEA) están obteniendo de ellas la información de los parámetros de vuelo y las conversaciones de los pilotos, lo que no está resultando nada fácil ya que una de las cajas está dañada.

Asimismo, el 26 de julio un avión Falcon 900 del Grupo 45 de Fuerzas Aéreas despegó de la base aérea de Torrejón de Ardoz con dos técnicos de la compañía Swiftair y otros tantos miembros de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC), dependiente del Ministerio de Fomento, para participar en las labores de identificación de las víctimas y en la investigación de las causas del accidente. Tres días más tarde, un avión T-21 del Ejército del Aire español, perteneciente al destacamento Marfil trasladaba de regreso a Bamako a estos especialistas, después de trasladar desde esta ciudad hasta Gao diverso material para los cinco agentes de la Policía Científica del Cuerpo Nacional de Policía que están también trabajando en las mismas labores de los expertos. Esta colaboración se producía después de que el Consejo de Ministros aprobase la ayuda española a las labores de búsqueda y rescate del siniestro y de que el ministro de Defensa de España, Pedro Morenés, pusiera a disposición del gobierno de Francia un avión de transporte C295 que las Fuerzas Armadas tienen destacado en Dakar y la ayuda del equipo español de instructores de operaciones especiales desplegado en Koulikoró (Mali) dentro de la operación EUTM-Mali.

Teniendo en cuenta que los trabajos para la obtención de información de las cajas negras podrían durar semanas parece que aún falta bastante para saber porqué el avión de Swiftair no alcanzó su destino. El silencio informativo al respecto es total mientras las autoridades francesas no descartan ninguna posibilidad aunque siguen apuntando a las malas condiciones metereológicas. Lo que parece confirmado es que la tripulación del aparato pidió desviarse de la ruta y luego retroceder antes de que el DAH5017 se estrellase. Asimismo, las autoridades de Burkina Faso afirman que la aeronave cayó en picado desde una altura de 10.000 metros en tres minutos.

Unos trescientos militares, doscientos de ellos franceses se encuentran en la zona recogiendo los restos de las víctimas así como pruebas y pistas. Parece claro que Francia no quiere que ocurra con este aparato lo mismo que con el MH17 derribado en Ucrania, donde los cuerpos de los fallecidos no han sido recuperados en su totalidad y los periodistas que llegaban días después a la zona donde cayó el aparato se encontraban los restos de la aeronave abandonados y sin vigilancia. Mientras, aumenta la alerta aérea y estos desastres junto con los avisos de posibles atentados terroristas hacen que se eleve la vigilancia y el control de aeropuertos y aeronaves.

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