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97 muertos saldan el mayor atentado de la historia de Turquía

Zona cero. Ankara. / Foto: Beatriz Yubero

Zona cero. Ankara. / Foto: Beatriz Yubero

 Por Beatriz Yubero– Ankara/ Turquía.

La desolación se apodera de quienes aún permanecen en la zona cero del mayor atentado en la historia de la República de Turquía. Entre lágrimas y rostros de indignación, decenas de personas y familiares de víctimas se agolpan frente a los cordones policiales esperando obtener alguna respuesta sobre lo sucedido.

 En el epicentro del desastre

A tan solo 20 días de la celebración de los nuevos comicios, al menos  97 personas han perdido la vida y 265 han resultado heridas en un doble ataque suicida en la estación de trenes más céntrica de la capital. El atentado, perpetrado durante el transcurso de una “marcha por la paz” y contra organizaciones sindicales y seguidores izquierdistas del HDP y CHP, en su mayoría kurdos, no ha sido reclamado aún por ninguna facción.

Sin embargo, fuentes del Gobierno aseguran que tras la autoría del mismo podría estar el Estado Islámico, acusado meses antes de cometer un ataque de similares características en la región Sur del Kurdistán, concretamente en Suruç, donde fallecieron 31 personas.

Tras los hechos el primer ministro, Ahmet  Davutoglu, ha comparecido ante los medios de comunicación, declarando “tres días de luto en memoria de las víctimas asesinadas a manos de los terroristas“. La medida, que parece haber sido acordada junto con el Presidente de la República, Recep Tayyip Erdogan, se apoya en el eslogan político “unámonos hombro con hombro contra el terrorismo“.

Sin embargo, el clima social difiere de la sensación de serenidad retransmitida en los medios de comunicación de masas. La sociedad turca no acepta la pasividad del Gobierno ante la amenaza del terrorismo islamista.

Al grito de “Erdogan Katil”, (“Erdogan asesino”), diversos grupos se concentraban horas después del atentado en el epicentro del drama, junto a los restos de la debacle. “Ni la policia ni las ambulancias han llegado a tiempo, no ha habido prevención” son algunas de las quejas más reclamadas a las autoridades. Ni las unidades de inteligencia (MIT), ni la policía desplazada hasta el lugar en el que estaba programada la concentración pacífica han previsto los acontecimientos.

Por su parte, diversos grupos pertenecientes a la policía científica, (Olay Yeri Inceleme) han permanecido durante horas en los alrededores de la devastada estación de tren en busca de cualquier tipo de identificación que, como en anteriores ocasiones, facilite alguna pista sobre la autoría del crimen.

Carnicería mediática

Al mismo tiempo que los primeros cadáveres eran identificados, la orquestación propagandística daba incio a un cruce de acusaciones en el terreno político. Selahattin Demirtas, actual líder del HDP, ha sido el primero en calificar lo ocurrido como un “crimen de Estado“, lo que ha sido considerado desde la cúpula del AKP como un “gesto de provocación” en estos tensos momentos de la democracia turca. De hecho, Davutoglu

Tras los hechos, la organización pro-kurda HDP ha abierto una mesa de crisis en la que se han facilitado hasta 6 números de contacto diferente a los que poder llamar y consultar acerca de cualquier protocolo de actuación, o información acerca de lo ocurrido. Por su parte, el sector derechista, encabezado por el AKP, prefiere mantener discrección hasta que se aclaren los acontecimientos.

En el Kurdistán

En el Este del país ha sido la organización insurgente PKK quien, tras conocerse la noticia del doble ataque suicida en la capital,  ha decidido anunciar públicamente el cese al fuego unilateral. El comunicado, difundido a los medios de comunicación a través de las Unión de Comunidades del Kurdistán (KCK),no se refiere en ningún momento al atentado y anuncia el cese de todo movimiento hostil, salvo el de defensa, de cara a un favorable desarrollo de las elecciones el próximo 1 de noviembre. “Todas las fuerzas revolucionarias y democráticas deben hacer un esfuerzo para llevar a Turquía al camino de la democratización“, manifiesta reiterando su total apoyo al partido izquierdista HDP, al que apoyaban la mayor parte de las víctimas.

Difícil pronóstico

Turquía vive sin duda uno de los peores momentos políticos de su historia. La inminente crisis económica se ve incrementada por la peor situación política en la el país está inmerso, y que  no ha hecho más que recrudecerse tras este doble atentado de autoría desconocida.

A menos de un mes de la celebración de elecciones, los sondeos no arrojan claridad sobre el futuro del Estado.  Los enfrentamientos regionales que rodean al Gobierno de Ankara se unen a lo que es catalogado por algunos analistas como el comienzo de una guerra civil.

Diferentes movimientos izquierdistas preparan su respuesta tras el atentado ocurrido ayer al grito de “volveremos a las calles“. Por su parte, las fuerzas de seguridad, bajo mando del Gobierno, alertan sobre el inicio de posibles disturbios que habrán de repeler. La evolución de los acontecimientos durante los próximos días mostrará la verdera situación emocionalde un país con demasiadas heridas abiertas.

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