Tolerancia cero ante el acoso en las Fuerzas Armadas españolas

Por Verónica Sánchez Moreno

Tras las numerosas denuncias de acoso dentro del Ejército en los últimos tiempos, la más conocida de las cuales es la de la excomandante Zaida Cantera, el Ministerio de Defensa aprobó a finales del pasado año el “Protocolo de actuación frente al acoso sexual y por razón de sexo en las Fuerzas Armadas”.

27 años desde la incorporación de la mujer en las Fuerzas Armadas españolas han tenido que pasar para realizar este documento que entró en vigor el 31 de diciembre de 2015 y fue publicado en el Boletín Oficial de Defensa (BOD) el 4 de enero de 2016. Un protocolo que se sustenta en los principios rectores de tolerancia cero, igualdad, cultura de prevención frente al acoso, responsabilidad del mando y del personal, indemnidad frente a represalias, intimidad y confidencialidad, garantías frente a la victimización secundaria, celeridad y diligencia. Y que se llevará a cabo sin ningún tipo de gasto económico extra para el Ministerio de Defensa.

Este documento continua con la senda marcada por el nuevo Código Penal Militar (que sustituyó al anterior de 1985), aprobado por la Ley Orgánica 14/2015 y que, por primera vez, tipifica como delito el acoso sexual, por razón de sexo y profesional, así como cualquier atentado contra la libertad o indemnidad sexual.

Unidades de Protección Frente al Acoso

Una de las principales novedades del Protocolo es la creación de la Unidad de Protección Frente al Acoso (UPA) que es, junto con el Observatorio Militar para la Igualdad entre hombres y mujeres, uno de los órganos competentes en el Ministerio de Defensa para proporcionar información y asesoramiento en todo lo referido a conductas de acoso sexual o por razón de sexo, asimismo, proporciona apoyo integral a la víctima y es uno de los cauces de transmisión de la denuncia. Se han creado tres UPA: una dependiente de la Dirección General de Personal para los militares destinados en el órgano central; otra para el personal subordinado del Jefe de Estado Mayor de la Defensa, que depende de la Jefatura de Recursos Humanos; y, cada Mando o Jefatura de Personal, tendrá a su disposición una UPA para los efectivos destinados en su estructura. El personal de la UPA lo forman representantes de las distintas escalas, miembros del Cuerpo Jurídico Militar y del Cuerpo Militar de Sanidad (un médico y un psicólogo), al que formará en estos temas el Observatorio Militar de Igualdad.

La UPA tiene como cometidos: distribuir e informar sobre el Protocolo, la guía práctica para la víctima y el manual de buenas prácticas para el mando ante las situaciones de acoso; servir como canal de información tanto a la posible víctima como a cualquier persona que tenga conocimiento de situaciones de acoso sexual en las Fuerzas Armadas (FAS); comunicar cualquier situación de acoso a la autoridad disciplinaria competente; realizar una labor de seguimiento y control de los casos; elaborar una memoria anual y proponer las modificaciones del Protocolo que considere convenientes.

A través de la UPA, el Observatorio Militar para la Igualdad es el órgano responsable de coordinar la información sobre atención y de asesorar en todo lo referido a este tipo de conductas de acoso. Una labor que realiza canalizando las peticiones de información y asesoramiento a la correspondiente UPA, fijando criterios comunes de actuación para las UPA y elaborando una guía práctica para la víctima, el manual de buenas prácticas para el mando y folletos informativos, entre otras actuaciones.

Medidas a poner en marcha

Por otro lado, el “Protocolo de actuación frente al acoso sexual y por razón de sexo en las Fuerzas Armadas”, establece una serie de medidas preventivas, de protección y cautelares. Las primeras de ellas tienen como finalidad la información, sensibilización y formación del personal para prevenir cualquier conducta de acoso. Con este objetivo, el Observatorio Militar de Igualdad elaborará los antes mencionados manual de prácticas para el mando ante situaciones de acoso y guía práctica para la víctima, que distribuirá la UPA y estarán disponibles en la página web del Observatorio. Además, todos los planes de estudio de la enseñanza de formación de los distintos cuerpos y escalas, así como los cursos de la enseñanza de perfeccionamiento y de altos estudios de la Defensa Nacional incluirán contenidos relacionados con la prevención del acoso. Lo que se complementará con un plan divulgativo anual de conferencias y con la impartición de sesiones informativas en la fase de preparación y concentración del personal que vaya a participar en misiones en el exterior.

Respecto a las medidas de protección de la víctima, éstas incluyen atención médica y psicológica, asesoramiento profesional, social y jurídico; respetando siempre los principios de confidencialidad, indemnidad ante las represalias y rapidez de las acciones. Así pues, el procedimiento de actuación será el siguiente: en primer lugar, la interposición de la denuncia, que podrá ser presentada por la víctima, una persona de su confianza o un militar que observe la situación de acoso; a través de un formulario, un parte militar o cualquier otro escrito que identifique a la víctima y al presunto acosador. Si la denuncia se presenta por la vía disciplinaria se podrá hacer ante la UPA o la autoridad competente dependiendo de la unidad de destino de los implicados o, por la vía penal, ante la jurisdicción ordinaria o militar. Tras la recepción de la denuncia, las autoridades con potestad disciplinaria llevarán a cabo una de las siguientes actuaciones: poner en marcha una información previa para el esclarecimiento de los hechos, para lo que se designará a un militar ajeno a la unidad de los implicados, de mayor antigüedad o empleo que ellos; la apertura de un expediente disciplinario por falta muy grave o la remisión de la denuncia al juzgado togado militar o fiscalía jurídica militar correspondiente.

Tras ello, se establecerán una serie de medidas cautelares. En la vía disciplinaria serán adoptadas por el Jefe de Unidad del presunto infractor o la autoridad disciplinaria e incluirán el arresto cautelar, el cese o suspensión de funciones o el cambio de puesto. La víctima, por su parte, podrá solicitar una comisión de servicio en distinta unidad o localidad en la que ocurrieron los hechos o un cambio de puesto en su unidad.

Es de destacar que, a la hora del ascenso, se tendrá en cuenta si el militar susceptible del mismo está procesado por delito o expedientado en un procedimiento disciplinario por falta muy grave por conductas constitutivas de acoso. Y, respecto a los Informes Personales de Calificación (IPEC), el presunto acosador no podrá calificar a la víctima.

Un completo protocolo que se completa son medidas de control y seguimiento de los casos, realizando especial hincapié en la protección y la atención médica y psicológica de la víctima. Ahora solo queda que su aplicación sea efectiva para que no haya ni un solo caso de acoso más en las Fuerzas Armadas españolas.

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