La rebelión ciudadana que estalló hace siete meses en la ciudad de Alhucemas y se extendió poco a poco a otras poblaciones del Rif, en el norte de Marruecos, ha dejado descolocados y fuera de juego a los partidos políticos tradicionales. La crisis que atraviesa la política a la vieja usanza en Europa y Estados Unidos también llegó a muchos países del Hemisferio Sur. Marruecos, un territorio clave para la Unión Europea (UE), sobre todo para las potencias del flanco sur como España, Francia e Italia, es uno de estos países.

Siete meses de manifestaciones y concentraciones populares contra la ‘hogra’ (desprecio de los poderosos hacia el pueblo), peleas con la Policía, detenciones y procesamientos -casi un centenar- son un tiempo suficiente para que el Gobierno de Rabat y los aparatos del Estado se den cuenta que “la crisis del Rif no es un asunto de poco monta que se podría resolver con más represión policial y promesas que no se cumplen”, opina el politólogo Ahmed Alaoui. Los partidos del arco parlamentario marroquí de todas las tendencias políticas (islamistas, derecha conservadora, liberales y modernistas, centristas e izquierda clásica) han sido incapaces de reaccionar a tiempo, analizar correctamente los sucesos del Rif y plantear una alterativa razonable y viable a los numerosos problemas sociales, económicos, políticos y culturales que plantea el Movimiento Popular Rifeño artífice del ‘hirak’.

Marcha de Rabat

Los islamistas de Al Adl wal Ihsane (Justicia y Caridad), tolerados pero no legalizados, los grupos de activistas amazighs (berberista) y algunos partidos minoritarios de la izquierda radical son quizá la excepción que confirma la regla. Las fuerzas políticas integradas en el sistema, en mayor o menor medida, están en el limbo, y algunas han hecho suyos los argumentos esgrimidos por el Ministerio del Interior: el ‘hirak’ es obra de unos cuantos alborotadores, secesionistas e islamitas, y en algunos casos manipulados y financiados desde el extranjero. La marcha de Rabat en solidaridad con el Rif del pasado domingo, que movilizó a decenas de miles de personas, acrecentó aún más el despiste, o la falta de un mínimo de honradez intelectual y política, en las cúpulas de los partidos clásicos y una parte de los medios.

El PJD (islamista en el Gobierno) de Abdelilah Benkirane y el FGD (izquierda radical) comentaron la manifestación de Rabat y reconocieron la importancia de la protesta. Los dirigentes del PJD prefirieron, sin embargo, no participar en la manifestación. La USFP (socialdemócrata) de Driss Lachgar, el MP (movimiento berberista conservador) de Mohand Laenser y la UC (centroderecha) hicieron caso omiso de dicha manifestación, y sus medios ni siquiera publicaron la noticia de la agencia MAP sobre la protesta callejera. Hace unos días, el MP condenó la rebelión del Rif y justificó la represión policial. Tanto en la web como en la página de Facebook de la USFP, la dirección del partido socialdemócrata se refirió a otras cuestiones ajenas a la crisis del Rif. El órgano de prensa en árabe de la USFP, ‘Al Ittihad Al Ichtiraki’, solo concedió un espacio insignificante a la marcha en la capital marroquí.

Anclados en el pasado

El PPS (excomunista) de Nabil Benabdallah y el RNI (centrista)del político multimillonario Aziz Akhannouch tampoco consideraron importante lo que ocurrió en las calles de Rabat el domingo pasado. El partido de Akhannouch se contentó con publicar la noticia difundida por la MAP y punto. El PAM (liberal y modernista) de Ilyas El Omari, fundado por un exconsejero y amigo personal del Rey, Fouad Ali El Himma, publicó la noticia de la MAP y reprodujo el comunicado de su organización juvenil sobre los acontecimientos del Rif. El PAM denunció a los islamistas de Justicia y Caridad por su capacidad de movilización en la manifestación de Rabat, en su página web. El nacionalista PI no valoró positivamente la protesta de Rabat. En cambio, Mohamed Saoud, vicepresidente de la región Tánger-Tetuán-Alhucemas y dirigente del PI, reconoció la existencia de graves problemas sociales en el Rif; indirectamente, justificó las protestas populares, y reconoció que “las reivindicaciones del ‘hirak’ nos han dejado desnudos” a los partidos clásicos. Saoud se posicionó abiertamente en contra de la línea oficial de su partido en la rebelión rifeña. En opinión de Ahmed Alaoui, “los partidos tradicionales están en crisis, solo buscan el poder, y no entienden lo que está pasando, el descontento, la frustración de mucha gente en el Rif y el conjunto de Marruecos. Son partidos anclados en el pasado, y en el futuro podrían desaparecer, como le está ocurriendo a la USFP”.

 

Reivindicaciones legítimas

Por otra parte, colectivos como el Frente Nacional de Apoyo al Movimiento Popular y por la Liberación de los Detenidos, el Movimiento Anfass de Kenitra y la organización provincial del partido PADS (extrema izquierda) de Kenitra organizaron en esta ciudad una conferencia sobre los sucesos del Rif en la que denunciaron “la visión policial” del Estado en este conflicto sociopolítico. La conferencia reunió a muchos periodistas y militantes asociativos como Wail Ghassan Karmouni, periodista en cuestiones económicas y activista en el Foro de las Alternativas de Marruecos. Según este profesional, “Alhucemas y sus alrededores viven una gran crisis. Un cuarto de su población vive de las remesas que envían los emigrantes desde el extranjero”. “Rechazamos todas las manipulaciones sobre el ‘hirak’. Los jóvenes han salido a la calle por reivindicaciones sociales y económicas legítimas”, expresó la activista social Yasmina El Farissi. Omar Radi, periodista y militante del movimiento antiglobalización Attac Marruecos, destacó en su intervención que “la contestación del Rif tiene sus orígenes en cuestiones locales relacionadas con la injusticia y la ‘hogra’”.

Khalid Zrari, secretario general del berberista Congreso Mundial Amazigh (CMA), puso en evidencia que “la bandera amazigh es un símbolo de la cultura amazigh en África del Norte y no es un símbolo político”. En plena crisis del Rif, con denuncias por torturas y malos tratos policiales puestas por varios detenidos, una delegación ministerial dirigida por el ministro del Interior, Abdelouafi Laftit, viajó por segunda vez en 15 días a Alhucemas para reunirse con actores políticos y sociales de la ciudad. El objetivo: tratar de rebajar la tensión y encontrar una salida pacífica a la crisis. La delegación ministerial hizo promesas de inversiones públicas de cara al desarrollo regional y anunció mejoras de las condiciones de vida de la población.

Solicitar al Rey, “un grave error”

Otra delegación del Consejo Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) visitará próximamente Alhucemas para examinar la situación de las supuestas violaciones de los derechos humanos sufridas por varios detenidos. En otro orden de cosas, Noureddine Ayouch, prestigioso publicista y militante asociativo marroquí, se posicionó en contra de que el Rey Mohamed VI intervenga en el ‘hirak’ del Rif, como han solicitado personalidades de diversos ámbitos. En declaraciones al medio digital ‘lesiteinfo.com’, Ayouch consideró que los problemas de la región tienen que ser solucionados por el Gobierno de coalición dirigido por el islamista y número dos del PJD, Saad-Eddine El Othmani. A su juicio, solo el Ejecutivo elegido democráticamente y no el jefe del Estado, que heredó el poder de su padre, Hasan II, tiene potestad y capacidad para “satisfacer las reivindicaciones de la población”. “No podemos recurrir al Rey cada vez que necesitemos resolver problemas de este tipo. El soberano no tiene una varita mágica”, señaló Ayouch.

El publicista estimó que pedirle al Rey su intervención en el conflicto rifeño sería “un grave error”. “Es el Gobierno el que tiene que asumir sus responsabilidades e intervenir para poner fin a la crisis” del Rif, opinó Ayouch. Así las cosas, Reino Unido y Alemania pidieron a sus respectivos ciudadanos que visiten Marruecos que incrementen la vigilancia en las grandes ciudades del país y en el Rif. Además, los Ministerios de Asuntos Exteriores de ambos países desaconsejaron a sus compatriotas que viajen al Sáhara Occidental y a las zonas fronterizas con Argelia y Mauritania.

* Publicado originalmente en Atalayar