, , , ,

¿Qué programa económico para Egipto?

help-banner

Por Cristina Casabón

¿Qué es lo que empuja a millones de ciudadanos respetables a salir a las calles, arriesgándose a ser golpeados por un ejército de policías antidisturbios? En Egipto, país de 84 millones de habitantes, una persona de cada cuatro vive por debajo del umbral de la pobreza. Los dos últimos presidentes fueron derribados por la cólera del pueblo: quince millones de ciudadanos expulsaron a Mubarak, treinta a Morsi. Lo único que tenían que hacer es escuchar las consignas de la Revolución del 25 de enero para conocer qué esperan los egipcios de sus gobernantes: salir de la pobreza y encontrar oportunidades laborales. Pero cuatro años después el gobierno de los militares repite los mismos errores. 

En líneas generales, al-Sisi ha puesto énfasis en una ineficaz economía de mercado a fin de restaurar un crecimiento que no está siendo inclusivo. Egipto ha continuado por la senda de la liberalización económica, la apertura del mercado interior a los inversores extranjeros, así como la reducción y eliminación de los subsidios en energía y alimentos (los subsidios a los combustibles tienden a beneficiar a los sectores acomodados de la población mientras que los de los alimentos van dirigidos a las capas sociales más pobres).

Esta estrategia económica, que ya se inauguró con Sadat en el poder, ha dado como resultado la creación de un oligopolio privado que hoy domina la economía egipcia y que se ha beneficiado de las subvenciones estatales así como de un acceso casi exclusivo al crédito bancario. Gozan de una fiscalizad leve para sus operaciones, que se justifica bajo la lógica de los beneficios del apoyo a la inversión, sin que éstos se traduzcan en una mejora del nivel de vida de las clases medias, ni en un alivio significativo del déficit público o de la balanza de pagos. 

Tras la ola de privatizaciones de los años ’90 con Mubarak, los militares se constituyeron como parte de este oligopolio empresarial que conforma la economía oficial del país. Nadie conoce el alcance real su poder económico, si bien se estima que representa alrededor del 40% del PIB. El ejército gestiona un buen número de empresas privadas e instituciones públicas, y participa en el desarrollo de infraestructuras, proyectos de ordenación urbana (como el metro o el aeropuerto de El Cairo). Tampoco descuida la industria de bienes de consumo e incluso las inversiones en un sector clave como es el turismo.

Esta red empresarial está bien posicionada para atraer socios extranjeros de gran inversión, en gran parte debido a que los sectores económicos donde su influencia es más fuerte son también los que tienen mayor potencial de ganancias. El ejército egipcio ha buscado activamente alianzas con empresas extranjeras, principalmente bajo la fórmula de asociaciones público-privadas. Grandes fusiones de capital de los bancos estatales, junto con los préstamos de instituciones financieras internacionales facilitan los esfuerzos del las fuerzas armadas para establecer empresas mixtas con conglomerados del Golfo y las multinacionales occidentales. Los militares se benefician ampliamente de esta afluencia de inversión, del equipamiento y la tecnología, así como del control de las acciones de algunas de estas empresas.

En una realidad paralela vive el resto de la población. Para el ciudadano medio, las dificultades para abrirse camino con este panorama económico son enormes: los impuestos sobre las ganancias de las pequeñas y medianas empresas son generalmente más gravosos que los de las grandes, tienen menos facilidades para desarrollar su actividad económica y acceder al crédito bancario. En el medio y largo plazo, estas  pequeñas empresas generadoras de empleo podrían ayudar a la economía y hacer de Egipto un lugar más atractivo para los inversores. Además, Egipto necesita un mercado laboral flexible para ayudar a reducir el desempleo, que ha alcanzado cifras desorbitadas entre los jóvenes (80% de la población).

Existe un programa de acciones inmediatas que proponen algunos partidos, sindicatos y numerosas asociaciones relacionadas con profesionales donde se exponen estos problemas y se exigen derechos a los trabajadores con la colaboración de sindicatos independientes. Exigen el establecimiento de un salario mínimo acorde con el aumento del costo de vida, pero también una nueva legislación basada en el impuesto progresivo de las personas, así como una revisión de las operaciones estatales de cesión de los activos públicos. El conjunto de las medidas pretende superar el déficit público y obtener un excedente que se destinaría a la educación, la salud y la vivienda, además de otros programas de protección social que necesita la mayoría de la población. El desarrollo de un proyecto nacional de desarrollo para Egipto puede ser la solución para el crecimiento del mercado interno, y gastar más en salud, educación e infraestructura no sólo ayudará a los grupos pobres y vulnerables en el corto plazo, también podría generar un mayor crecimiento y atraer a empresas externas.

El gobierno de Mohamed Morsi había anunciado su programa económico acelerado, orientado hacia el modelo de Mubarak, y fue ampliamente rechazado por las clases medias porque se demostró incapaz de conseguir una mejora económica tangible en el país. Como indica Maged Mandour en Open Democracy, “esta perspectiva económica, alentada por el liderazgo capitalista compinche, colocó a la Hermandad como un aliado natural” durante el periodo de transición política, pero se mostró ineficaz. El propio al-Sisi no ha mostrado aún signos de dirigir un rumbo económico distinto, y éste puede ser uno de sus puntos débiles para mantenerse en el poder. Por ahora, parece que la inversión extranjera del futuro estará aún más concentrada en empresas donde los militares tienen participación, ya que el ejército está reforzando la privatización conforme sus aliados extranjeros aumentan en número. Hoy en día el ejército, al mando del gobierno gracias al apoyo internacional, es mucho más libre para imponer sus condiciones.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir