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Presentación del informe: ‘Perspectivas económicas del África 2016. Ciudades sostenibles y transformación estructural”.

Fuente: Atalayar

La transformación económica de África pasa por desbloquear el potencial de las ciudades. El cómo se urbanice el continente será un aspecto crítico para su futuro crecimiento y desarrollo. Esta es una de las ideas principales que se desprende del African Economic Outlook 2016, presentado en la 51ª reunión anual del Grupo del Banco de Desarrollo Africano, celebrada en Lusaka, Zambia, el pasado mes de mayo y que Casa África presenta ahora en España.

No es casual que el tema principal del informe sea “Ciudades sostenibles y transformación estructural”, pues el continente se está urbanizando a un ritmo histórico unido a un boom demográfico sin precedentes: la población que vive en las ciudades se duplicó entre 1995 y 2015, alcanzando los 472 millones de personas. Este fenómeno es diferente a lo ocurrido en otras regiones, tales como Asia, y está siendo acompañado por una lenta transformación estructural, según refleja el capítulo temático del informe.

De acuerdo con los autores del informe, la falta de planificación urbana conlleva una costosa expansión urbana. En Accra, Ghana, por ejemplo, la población casi se duplicó entre 1991 y 2000, pasando de 1.3 millones a 2.5 millones de habitantes a un ritmo de crecimiento medio anual del 7.2%. Durante ese mismo período, el área construida de la ciudad se incrementó de 10.000 hectáreas a 32.000 con un crecimiento medio anual del 12.8%.

La urbanización es una tendencia que está transformando profundamente las sociedades africanas. Dos tercios de las inversiones en infraestructura urbana que se deben realizar hasta 2050 aún no han sido realizadas. El margen es amplio para las nuevas políticas urbanas de amplio alcance, que buscan convertir las ciudades y pueblos africanos en motores de crecimiento y desarrollo sostenible para el continente en su conjunto.

La urbanización potenciada por unas políticas adecuadas puede ayudar a impulsar el desarrollo económico mediante mayor productividad agrícola, industrialización, servicios estimulados por el crecimiento de la clase media, y la inversión extranjera directa en corredores urbanos. También se puede promover el desarrollo social mediante viviendas urbanas más seguras e inclusivas, al igual que unas redes de seguridad social robustas. Finalmente, puede asegurar aún más la gestión medioambiental abordando los efectos del cambio climático, así como la escasez de agua y otros recursos naturales, el control de la contaminación del aire, el desarrollo de sistemas de transporte público limpios y rentables, mejorando la recogida de desechos e incrementando el acceso a la energía.

Para hablar de éstas y otras muchas conclusiones a las que llega este informe sobre Perspectivas Económicas de África, Casa África lleva a cabo anualmente su presentación en España.

La presentación del informe correrá a cargo de Federico Bonaglia, Asesor Principal del Director del Centro de Desarrollo de la OCDE que tiene entre sus principales responsabilidades la de proporcionar orientación sobre asuntos estratégicos clave, incluyendo las contribuciones del Centro al G20 y a la agenda de desarrollo post-2015.

Según el African Economic Outlook 2016, presentado en la 51ª reunión anual del Grupo del Banco de Desarrollo Africano, celebrada en Lusaka, Zambia, en mayo 2016,la transformación económica del continente depende de desbloquear el potencial de las ciudades. El cómo se urbanice África será un aspecto crítico para el futuro crecimiento y desarrollo del continente.

El rendimiento económico de África se mantuvo firme en 2015, a pesar de estar en medio de contratiempos globales y shocks regionales. El continente sigue siendo la segunda región de más rápido crecimiento económico global después de Asia Oriental. De acuerdo con el pronóstico prudente del informe, el crecimiento promedio del continente se espera que sea del 3.7% en 2016 y que alcance un 4.5% en 2017, siempre que la economía global se fortalezca y que los precios de las materias primas experimenten una recuperación gradual.

En 2015, los flujos financieros netos hacia África se estimaron en unos 208 billones de dólares, 1.8% menos que en 2014 debido a una contracción en la inversión. Sin embargo, la ayuda oficial al desarrollo creció un 4% con 56 billones de dólares en 2015, y las remesas se mantienen como la fuente individual más estable e importante de financiación externa con 64 billones de dólares en 2015.

“Los países africanos, entre los que aparecen los mayores campeones de crecimiento mundial, han demostrado una resiliencia remarcable ante la adversidad económica global. Convertir esta firme resiliencia africana en una mejor calidad de vida para sus habitantes requiere de una fuerte acción política para promover un crecimiento más rápido e inclusivo” afirmó Abebe Shimeles, Director en funciones del Departamento de Investigación para el Desarrollo en el Banco Africano de Desarrollo.

El continente se está urbanizando a un ritmo histórico unido a un boom demográfico sin precedentes: la población que vive en las ciudades se duplicó entre 1995 y 2015, alcanzando los 472 millones de personas. Este fenómeno es diferente a lo ocurrido en otras regiones, tales como Asia, y está siendo acompañado por una lenta transformación estructural, según refleja el capítulo temático del informe.

De acuerdo con los autores del informe, la falta de planificación urbana conlleva una costosa expansión urbana. En Accra, Ghana, por ejemplo, la población casi se duplicó entre 1991 y 2000, pasando de 1.3 millones a 2.5 millones de habitantes a un ritmo de crecimiento medio anual del 7.2%. Durante ese mismo período, el área construida de la ciudad se incrementó de 10.000 hectáreas a 32.000 con un crecimiento medio anual del 12.8%.

La urbanización es una tendencia que está transformando profundamente las sociedades africanas. Dos tercios de las inversiones en infraestructura urbana que se deben realizar hasta 2050 aún no han sido realizadas. El margen es amplio para las nuevas políticas urbanas de amplio alcance, que buscan convertir las ciudades y pueblos africanos en motores de crecimiento y desarrollo sostenible para el continente en su conjunto.

La urbanización potenciada por unas políticas adecuadas puede ayudar a impulsar el desarrollo económico mediante mayor productividad agrícola, industrialización, servicios estimulados por el crecimiento de la clase media, y la inversión extranjera directa en corredores urbanos. También se puede promover el desarrollo social mediante viviendas urbanas más seguras e inclusivas, al igual que unas redes de seguridad social robustas. Finalmente, puede asegurar aún más la gestión medioambiental abordando los efectos del cambio climático, así como la escasez de agua y otros recursos naturales, el control de la contaminación del aire, el desarrollo de sistemas de transporte público limpios y rentables, mejorando la recogida de desechos e incrementando el acceso a la energía.

“La actual transición urbana multifacética en África y la densificación que produce ofrecen nuevas oportunidades para mejorar el desarrollo social y económico al mismo tiempo que se protege el medioambiente de manera integral. Estas aperturas pueden ser aprovechadas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG) – especialmente el objetivo número 11, que versa sobre las ciudades y comunidades sostenibles – y los objetivos de la Agenda 2063 de la Unión Africana” señaló Mario Pezzini, Director del Centro de Desarrollo de la OCDE y Director en funciones de la Dirección de Cooperación para el Desarrollo de la OCDE. “Los beneficios podrían acumularse tanto para las poblaciones urbanas como rurales, siempre que los gobiernos tomen un enfoque integral” añadió.

Este enfoque incluye reforzar la inversión en infraestructura urbana, mejorar la conectividad con las áreas rurales, armonizar los mercados formales inmobiliarios con la demanda de vivienda aclarando los derechos sobre la tierra, manejar el crecimiento de ciudades intermedias y mejorar el suministro de servicios e infraestructuras dentro y entre las ciudades. Tales inversiones necesitan ser acompañadas por empleos productivos formales – especialmente para la juventud – y bienes públicos suficientes.

En África Sub-sahariana, nueve de cada diez jóvenes trabajadores son pobres o casi pobres. En 2015, aproximadamente 879 millones de africanos vivían en países de bajo desarrollo humano, mientras que 295 millones lo hacían en países de desarrollo medio o alto. En particular, la juventud africana está más expuesta a este lento desarrollo humano. Según el African Economic Outlook, captar este nicho de la población requiere de políticas audaces y esfuerzos de planificación. Por ejemplo, adaptar las estrategias urbanas nacionales a los contextos específicos y las realidades y patrones urbanos diversos es esencial, al igual que aprovechar los instrumentos de financiación innovadores. Los esfuerzos en curso para promover sistemas de gobernanza eficientes, incluyendo la descentralización, la mejora de las competencias y el aumento de la transparencia, en todos los niveles gubernamentales, deberían fortalecerse.

“En 2016, la creciente posición común africana sobre el desarrollo urbano y la Nueva Agenda Urbana internacional que será debatida en Quito en octubre proporcionan la oportunidad de empezar a convertir políticas de urbanización ambiciosas en estrategias concretas para la transformación estructural de África” dijo Abdoulaye Mar Dieye, el Director de la Oficina Regional para África del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP). “Tenemos que invertir en la creación de nuevas oportunidades económicas, especialmente para las mujeres, de las cuales el 92% trabaja en el sector informal. Las ciudades y pueblos tienen un papel esencial que jugar en este proceso, pero solo si los gobiernos toman acciones políticas audaces.”

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