, ,

Por qué los líderes democráticos deben defender la igualdad de género

Por Cristina Casabón*

La escritora y filósofa feminista Simone de Beauvoir escribió tras la Segunda Guerra Mundial: “la venganza carece de sentido, pero algunos hombres no tienen cabida en el mundo que queremos construir”. Basta poner en el buscador la palabra de ciertos líderes junto a la palabra “women” para intuir que muchos atacan directamente los derechos de las mujeres mientras que, para otros —más de los que parece, desgraciadamente— la igualdad de género no forma parte de su agenda política.

Recientemente Christine Lagarde, directora del FMI, arrojó luz sobre cómo los líderes pueden promover la igualdad de género en una de las sesiones organizadas por el Foro Económico Mundial en Davos. “Los mensajes son poderosos, debemos abogar por mensajes correctos con la causa de la paridad, y los líderes tienen la responsabilidad de promover este mensaje”, dijo Lagarde.

Por el contrario, un informe publicado por el Banco Mundial demuestra que las políticas gubernamentales muchas veces limitan la participación económica plena de las mujeres a través de leyes que restringen su capacidad para participar en actividades empresariales y de empleo, o limitan los derechos de las mujeres en diferentes ámbitos. Es más, en sus ordenamientos jurídicos la mayoría de los países (el 90%) tienen algún tipo de restricción discriminatoria que impide que las mujeres puedan tener los mismos derechos que los hombres.

Es por ello que los líderes de hoy deben crear las condiciones para avanzar hacia la igualdad de género, promoviendo políticas que garanticen los mismos derechos para hombres y mujeres. Para empezar, hay que ser valientes para criticar y ver cuándo no hemos podido avanzar en la paridad de género. Según el Global Gender Gan Report 2016 del Foro Económico Mundial la igualdad entre hombres y mujeres no será posible hasta dentro de 170 años, pero quizás 2017 sea el año en el que el feminismo toma mayor fuerza política, ya que las actitudes de ciertos líderes son inconciliables para muchas mujeres y especialmente para las mujeres de las nuevas generaciones.

Este año durante la marcha de las mujeres que se extendió desde Washington a Bombay, pasando por Berlín, Sídney, Zagreb, Melbourne, Estocolmo o Tokio, se llegaron a defender los derechos reproductivos y los derechos de voto y de vivienda, los derechos de los inmigrantes y la igualdad racial, el control de armas y la libertad religiosa, el medio ambiente y la sanidad… en definitiva, hemos visto que la defensa de la igualdad de género está íntimamente ligada a otros derechos y libertades civiles.

Como señala Rosa Cobo en un estupendo artículo, “conviene tener presente a propósito de esta marcha no solo la gran capacidad de convocatoria del movimiento feminista, sino también la lucidez política que ha mostrado al comprender que la lucha ideológica entre los sectores progresistas y ultraconservadores en Estados Unidos, y en el mundo, se comienza a librar sobre los cuerpos y las vidas de las mujeres”.

Los derechos de las mujeres deben ser por lo tanto vigilados junto con otros derechos que se han conquistado a través involucramiento de diversos grupos de personas en la lucha por una sociedad mas equitativa, diversa y democrática. E l último informe Freedom in the World de Freedom House es bastante preocupante; mientras que en los últimos años la disminución de la libertad en el mundo se concentraba en general entre las autocracias y las dictaduras, en 2016 por primera vez las democracias dominan la lista de países que sufren reveses en sus sistemas democráticos, debido al ascenso del populismo y de los movimientos nacionalistas en democracias Occidentales. Este informe contiene un interesante apartado, “A populist-authoritarian nexus” en el que denuncia el afecto por parte de líderes populistas a otros líderes autoritarios.

La lucha por el sufragio universal, es decir, la lucha por la extensión universal del ejercicio de la ciudadanía política, convirtió por primera vez al feminismo a comienzos del siglo XX en un movimiento de masas global, y desde entonces no ha dejado de crecer y expandirse. La resistencia feminista y global tiene el potencial de actuar como colectivo en defensa de otros derechos civiles y políticos vinculados a la libertad y a la igualdad que se ven amenazados en todo el mundo – las mujeres que defendieron sus derechos frente a Trump seguramente estén informadas de que Putin acaba de despenalizar la violencia contra la mujer y en el ámbito familiar y la castiga con una simple multa administrativa.

¿Por qué los líderes democráticos deben apoyar la igualdad de género? Dar la espalda a la igualdad de mujeres es darle la espalda al progreso de las sociedades en su conjunto. En Estados Unidos se esperan más protestas conforme los derechos y libertades civiles retrocedan, ya que “toda opresión crea un estado de guerra”, como dijo Simone de Beauvoir en el ensayo más importante de la teoría feminista de la historia, Le Deuxième Sexe. Esperemos que al mismo tiempo este movimiento obtenga mayor apoyo por parte de líderes democráticos, y un alcance global.

*Artículo publicado originalmente en World Economic Forum.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir