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El incipiente acuerdo nuclear, a debate

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Por Cristina Casabón

Actualizado el jueves 5 de marzo.

Irán y el E3+3 [Francia, Alemania, Reino Unido más EEUU, China y Rusia] trabajaban en la elaboración de un plan en dos etapas que restrinja el programa nuclear de Teherán. El Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el Ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, junto con otros líderes negociadores han continuado esta semana con diálogos bilaterales en Suiza y se han impuesto obtener un acuerdo marco antes de finales de marzo, que precederá a otro definitivo antes del próximo 30 de junio.

La semana pasada, algunos medios anunciaron que el acuerdo en vías de negociación limitaría la capacidad para producir uranio enriquecido durante al menos una década, si bien Teherán sería capaz de reanudar lentamente las actividades que podrían conducir a la fabricación de armamento nuclear en los últimos años del mismo. Este compromiso, si bien supone un hito en las negociaciones, ha levantado polémica en la oposición republicana.

John Kerry declaró entonces en el Capitolio que los que critican el acuerdo se olvidan de que las negociaciones son provisionales y están sujetas al cambio hasta la fecha de la firma, y mostró un argumento que da muestras del gran pragmatismo del gobierno demócrata en las relaciones nucleares: aceptó que las influencias iraníes tienen un impacto en otros países de la región -reconoció que “más o menos” al-Assad es un “títere” del régimen iraní, afirmó que Hezbollah es un aliado del régimen- pero dijo que, a fin de cuentas, sería peor lidiar con un Irán armado.

La batalla de la Administración con el Congreso sobre las conversaciones nucleares subía de tono esta semana, cuando el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aterrizó para comenzar lo que algunos han denominado una “gira preelectoral” en Washington D.C. de cara a las elecciones generales que se celebran el próximo 17 de marzo en Israel.

Netanyahu no podría haber esperado una bienvenida más entusiasta en el Congreso – fue aplaudido más de 40 veces en la sesión conjunta de las Cámaras. Con los republicanos y la mayoría de los demócratas a su favor, lanzó un sonado discurso donde dijo que “en ausencia de un cambio dramático, sabemos con certeza que cualquier acuerdo con Irán incluirá dos importantes concesiones”.

Explicó que la primera de ellas provocará que el país islámico obtenga una “vasta infraestructura nuclear” al concederle el tiempo suficiente para acumular el uranio o el plutonio necesarios para desarrollar una bomba. “Según el acuerdo, -añadió en segundo lugar- no sería demolida ni una sola instalación nuclear. Miles de centrifugadoras utilizadas para enriquecer uranio permanecerían funcionando. Miles más se desconectarán temporalmente, pero no serán destruidas”.

Este incipiente acuerdo nuclear es una prioridad para la administración de Obama, y quizás representará su mayor éxito en política exterior pudiendo sentar así un precedente histórico de garantías de seguridad global; pues la emergencia de Irán como potencia nuclear no debe ser subestimada. Si las negociaciones nucleares del E3+3 continúan positivamente como hasta ahora, algunos analistas sugieren que serán el primer paso para reconstruir parte de la confianza y la relación con Irán.

Pero al mismo tiempo, este debate está causando una grieta infranqueable entre la Administración Obama e Israel. Como dijo un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato, la naturaleza “politizada” de la visita de Netanyahu amenaza “lo que subyace a la fortaleza de la relación”.

En declaraciones a los periodistas en la Casa Blanca, Obama dijo que no vio el discurso de Netanyahu, pero leyó después la transcripción. También afirmó que el primer ministro israelí no ofreció “alternativas viables” a las negociaciones con Irán sobre su programa nuclear en su polémico discurso ante el Congreso estadounidense.

En paralelo, Irán y Estados Unidos reanudaron una serie de reuniones bilaterales entre el secretario de Estado, John Kerry, y su par iraní, Mohamad Javad Zarif, en la localidad suiza de Montreux. Ambas países han señalado que esperan llegar a un acuerdo político preliminar y parece que el duro discurso contra el posible acuerdo no va a disuadirles.

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  1. […] eso sí, por el Partido Republicano estadounidense) podemos considerar el controvertido discurso pronunciado ante el Capitolio, en el que condenó con toda la dureza que le permitía la cordial formalidad las negociaciones […]

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