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Pasdarán vs Daesh. Estrategia COIN de la República Islámica de Irán

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Por Luis González

Aunque no fue, ni mucho menos, la primera manifestación en la zona de un grupo armado sunní de inspiración salafista yihadista, el auge y  posterior expansión del área de influencia de Daesh hizo que variase en gran medida la percepción y la praxis de Irán respecto al mismo. En un primer momento, Teherán minimizó los progresos de la organización de Al Bagdhadi hasta que estos alcanzaron un cariz lo suficientemente preocupante como para que Irán se fuese involucrando de manera paulatina de cara a enfrentar la amenaza emergente que estaba creciendo de manera exponencial en territorio de Irak y Siria.

Los avances en terreno iraquí tienen una influencia directa sobre Irán por razones estratégicas y simbólicas. La primera es debido a la extensa frontera que ambos países comparten y la segunda tiene que ver con que en Irak se sitúan la mezquita del Imán Alí y la mezquita del Imam Husayn ubicadas respectivamente en Nayaf y Kerballah, ciudades santas para el chiísmo.

La importancia regional que Irak posee para Irán además de por coincidencias religiosas, también los es por razones políticas. Estas dos circunstancias se unieron, por ejemplo, en la defensa de la figura del primer Ministro, el chií Nouri al Maliki desde su elección en el año 2006. Mohamed Yehia, periodista del Servicio Árabe de la BBC, opinaba que en las elecciones de 2010 la candidatura de al Maliki estuvo a punto de no renovar su mandato ya que consiguió menos sufragios que el ganador de los comicios, el bloque del partido Iraqiyya, candidatura que ganó las elecciones. En aquel punto resultó decisivo la ayuda de Irán a la hora de conformar una coalición que le llevó a un segundo periodo en el poder.

La participación de Irán en el terreno iraquí y su colaboración con fuerzas locales es un hecho relevante de cara a  su contribución a combatir la amenaza de Daesh y a la suma de esfuerzos necesaria para contener su avance y tratar de recuperar las zonas que mantiene bajo su control. El analista internacional Fareed Zakaria escribía en su columna del diario estadounidense The Washington Post en septiembre de 2014 que si el presidente Obama deseaba verdaderamente destruir a Daesh debería hallar una manera de colaborar con Irán. Zakaria opinaba que, aunque alcanzar algún tipo de compromiso no estaría exento de dificultades, este representaría un cambio estratégico y tendría efectos beneficiosos cuyos efectos se notarían en toda la región incluyendo Irak, Siria y Afganistán .

La implicación de Irán en el escenario iraquí fue rápida tras el espectacular avance protagonizado por los milicianos de Daesh a partir de junio de 2014. El primer ministro de Irak, Haidar al-Abadi, durante su intervención en el Foro Económico Mundial, que  tuvo lugar en la localidad suiza de Davos en enero de este año destacó la celeridad con la que actuó la República Islámica de Irán a la hora de enviarles armamento y municiones sin exigir pagos inmediatos.

Esta sintonía volvió a escenificarse en una reunión mantenida en febrero de este año entre el propio al-Abadi y el embajador iraní en Bagdad Hasan Danaifar en la cual ambos reiteraron su compromiso para seguir colaborando de cara a enfrentar la amenaza más grave para la región, es decir Daesh .

Entre los motivos que impulsarían a Irán a implicarse de manera tan decidida en el conflicto iraquí estaría por un lado el sostener el gobierno del chií Haidar al-Abadi y proteger los lugares santos del chiísmo ubicados en territorio iraquí cuya importancia es tal que el ministro de Interior iraní, Abdolreza Rahmaní-Fazlí, declaró que ante la posibilidad de que estas ciudades cayeran en manos de Daesh, el propio presidente iraní Rohaní había afirmado que, de materializarse esas expectativas, no existirían restricciones operativas para que sus fuerzas armadas interviniesen.

La estrategia iraquí sobre el terreno se mueve en torno a dos ejes complementarios: la presencia de efectivos de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, los Pasdarán, oficialmente en funciones de asesoramiento a las milicias iraquíes y el empleo de estas milicias en el combate directo contra Daesh. Esta oficiosidad se hace extensiva también al empleo de medios aéreos de Irán cuya implicación no ha sido confirmada. Pese a ello, en diciembre del año pasado cazas F-4 Phantom II idénticos a los que tiene de dotación el ejército del aire iraní fueron observados bombardeando posiciones de Daesh en la provincia iraquí de Diyala, ataque del que informó un portavoz del Pentágono.

Los efectivos de los Pasdarán que operan en Irak pertenecen a la denominada Fuerza Quds, la unidad de élite de los Guardianes de la Revolución Islámica encargada de las operaciones en el extranjero, estos operan contra Daesh en coordinación con las principales milicias chíies como son la Brigada Badr, Hezbollá, Asaib Ahl Al Haq y la Brigada As Salam de Muqtada al-Sadr, el influyente clérigo iraquí de confesión chií.  Además de estos grupos, otras muchas milicias se han unido en el denominado Comité de Movilización Popular (Hashid Shaabi) fundado por el anterior primer ministro iraquí Nuri al-Maliki y que mantiene fuertes vínculos con Teherán. Hashid Shaabi está liderada por Jamal Mohammed Jaafar también conocido como Abu Mahdi al-Mohandisi, que es responsable del control de varias milicias que secundaron la llamada a tomar las armas efectuada por el Gran Ayatolá iraquí Ali al-Sistani aunque también son receptivos al mensaje del líder supremo de la revolución iraní el ayatolá Alí Jamenei. El apoyo iraní también se hizo extensivo a facilitar a estas milicias las instrucciones técnicas necesarias para la fabricación y el empleo de aviones no tripulados.

Entre las consecuencias más destacadas de esta cooperación está la creación en 2013 de la milicia chií Saraya al-Khorasan cuyo significado es Brigadas Khorasan o también Brigadas de  Seyyed de Khorasan, en referencia al líder iraní, el ayatolá Alí Jamenei. Su inspiración iraní es tal que su emblema es idéntico al de la Guardia Revolucionaria de Irán.  Al frente de esta unidad está Seyed Ali al-Yaseri que ostenta los cargos de secretario general y comandante en jefe en Irak. Las imágenes difundidas de milicianos de  Saraya al-Khorasan portando fusiles de francotirador “Arash” de fabricación iraní demuestran que sus componentes tienen acceso al material producido en Irán. En la actualidad opera en la región de Diyala. Saraya al-Khorasan  ya cuenta entre sus filas con “mártires” alguno de ellos de origen iraní  como el general de los Pasdarán Hamid Taghavi, conocido como Abu Mariam, que perdió la vida el pasado mes de diciembre en el norte de Irak.

Uno de los éxitos más recientes de la intervención de milicias auspiciadas por Irán fue el papel que estas tuvieron en los combates que acabaron arrebatándole a Daesh el control de la ciudad de Tikrit, localidad natal de Saddam Husein y capital de la provincia central de Salah al-Din. El control de esta ciudad y de zonas estratégicas en sus alrededores es de vital importancia de cara a una posible conquista de Mosul, ciudad de la provincia noroccidental de Nínive y uno de los bastiones de referencia de Daesh. Desde algunas fuentes se consideró como decisiva la implicación iraní y la influencia que esta tuvo en que la capital iraquí Bagdad no cayese en manos de Daesh. En implicación fue puesta en valor incluso por el propio jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Martin Dempsey, el cual declaró que la participación iraquí en las operaciones contra Daesh había sido positiva.

La representación iraní en el escenario de conflicto iraquí está encarnada por el general de división y comandante de la Fuerza Quds, que dirige desde 1998, Qassam Soleimani. La primera intervención de Soleimani sobre el terreno fue en la localidad turcomana chií de Amerli a finales de agosto de 2014. Amerli se encontraba sitiada por los yihadistas de Daesh  y en apenas 48 horas se consiguió romper el cerco con el que se asediaba la localidad. En una entrevista a la cadena de noticas iraní Tnews Jabir Rahabi el representante en Irán de Asa’ib Ahl al-Haq (la liga de los justos), una de la más importantes milicias chíies de Irak, declaró que la mayor aportación de Qassan Suleimani había sido alcanzar la unidad de acción de todos los grupos, “en lugar de darnos el pez nos enseñó a pescar y el éxito de nuestras operaciones se lo debemos a él”.

El Mariscal de Campo Bernard Law Montgomery incidía en la necesidad de contar con “un plan y un hombre” de cara a enfrentar una actuación exitosa en acciones de contrainsurgencia, podría pensarse que la estrategia COIN* iraní desarrollada en Irak ya tiene un plan que es la implementación de boots on the ground a través de la presencia de “asesores” de los Pasdaran y la cooperación con las milicias chíies y en cuanto al rol del “hombre”, este parece  estar siendo asumido por el comandante de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán, el general de división Qassam Suleimani.

*Aunque no existe una definición totalmente consensuada sobre la estrategia COIN (Contrainsurgencia), esta podría definirse como un conjunto de medidas, no únicamente militares, sino también de otra índole como económica, política, diplomática o incluso psicológica para anular un movimiento previo que, por medio principalmente de la violencia combinada con otros factores y a través de una lucha prolongada en la que en no pocas ocasiones se recurre al terrorismo contra todo tipo de objetivos, intenta alterar en su beneficio el sistema vigente, es decir una insurgencia,  fenómeno como el que se desencadenó a través de diversos actores tras la invasión de Irak en 2003 y en el que hunde sus raíces Daesh.

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  1. […] En fechas posteriores, concretamente en marzo de 2015, la agencia de noticias iraní Fars News difundió fotografías de Soleimani junto miembros de las milicias chiíes cerca de la ciudad de Tikrit, localidad natal de Saddam Husein y capital de la provincia central de Salah al-Din. Posteriormente, tuvo un importante papel a la hora de  arrebatar a Daesh el control de esta ciudad y de zonas estratégicas en sus alrededores que era, y sigue siendo, de vital importancia de cara a una posible conquista de Mosul, ciudad de la provincia noroccidental de Nínive y uno de los bastiones de referencia de Daesh. Desde algunas fuentes se consideró como decisiva la implicación iraní y la influencia que esta tuvo en que la capital iraquí Bagdad no cayese en manos de Daesh. Dicha implicación fue puesta en valor incluso por el propio jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Martin Dempsey, el cual declaró que la participación iraní en las operaciones contra Daesh había sido “positiva”. […]

  2. […] en el ejército regular iraquí como en las milicias que lo apoyan, muchas de ellas impulsadas por Irán, son las extralimitaciones  que pueden darse contra la población sunní por el simple hecho de […]

  3. […] En marzo del pasado año la agencia de noticias iraní Fars News difundió fotografías de Soleimani junto miembros de las milicias chiíes cerca de la ciudad de Tikrit, localidad natal de Saddam Husein y capital de la provincia central de Salah al-Din. Posteriormente, tuvo un importante papel a la hora de arrebatar a Daesh el control de esta ciudad y de zonas estratégicas en sus alrededores que era, y sigue siendo, de vital importancia de cara a una posible conquista de Mosul, ciudad de la provincia noroccidental de Nínive y uno de los bastiones de referencia de Daesh. Desde algunas fuentes se consideró como decisiva la implicación iraní y la influencia que ésta tuvo para que la capital iraquí Bagdad no cayese en manos de Daesh. Esta implicación fue puesta en valor incluso por el propio jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Martin Dempsey, el cual declaró que la participación iraquí en las operaciones contra Daesh había sido “positiva”. […]

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