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Oriente Medio resurgirá de las cenizas

Por Cristina Casabón

La región de Oriente Medio se debate entre el radicalismo y el globalismo en la búsqueda de su propia identidad. Tanto si se guía por el modelo occidental como si desarrolla su propio sistema de valores, o una combinación de ambos, esta etapa crítica de emergencia social puede durar años o décadas en materializarse.

El desarrollo desde un sistema de tipo tribal hacia la creación de estados-nación y los valores que la definen ha de comprender la participación de una población creciente, más sofisticada y mejor informada, una estructura social más compleja en definitiva. Si esta emergencia natural no ocurre mediante la reforma de sus gobiernos, las crisis sociales continuarán inspirando revoluciones lideradas por jóvenes árabes globalizados.

Las crisis sistémicas masivas de empleo y las condiciones de inseguridad económica provocaron en 2011 la rebelión natural de una generación joven en edad de trabajar atrapada en la pobreza y el estancamiento. Pero la pregunta es dónde y cuándo impulsará esta generación de nuevo un cambio regional real y duradero, y qué tipo de sistema político surgirá entonces.

Cuatro años más tarde, con la excepción de Túnez, se observa una creciente ola de autoritarismos en la región. El resurgimiento autoritario es una consecuencia del gran vacío institucional de algunos países, como Libia o Yemén, así como de la inalteración de las instituciones centrales del Estado en otros como Egipto, Bahrein o Siria tras los levantamientos de 2011.

El mundo árabe tiene muy poca experiencia en democracia, la aparición de petróleo en la región hace unas décadas cambió la trayectoria de la evolución regional, creando una falsa ilusión de seguridad económica. El proceso natural de desarrollo de una economía moderna se ha eludido, y el resultado es que los gobiernos han controlado los recursos y la riqueza nacional sin planes a largo plazo para el desarrollo de las clases medias.

En el plano político, los gobiernos formales son percibidos como instituciones incompetentes, y los mecanismos efectivos de prestación de servicios para las personas siguen siendo en muchos países las organizaciones religiosas. La única manera de lograr algo parecido a una democracia en Oriente Medio sería mediante la investigación de nuevas metodologías y teorías para el desarrollo de las instituciones y de nuevas formas de gobierno.

En la actualidad hay cinco preguntas clave para la búsqueda de un modelo político, según desarrolla Elza S. Maalouf en Emerge!, donde se intenta descifrar el futuro político de Oriente Medio:

  • ¿Cómo puede crearse un modelo de desarrollo que haga frente a los desafíos del presente y a su vez sea válido y duradero en el futuro?
  • ¿Puede el diseño de este modelo de gobierno incluir la separación entre el Estado y la religión y seguir siendo exitoso?
  • ¿Como pueden garantizarse los derechos de las mujeres y de las minorías en este nuevo modelo de gobierno árabe?
  • ¿Cómo puede este modelo hacer frente a una necesaria diversificación económica y a un cambio de modelo económico?
  • ¿Es posible el surgimiento de un nuevo modelo de democracia en Oriente Medio a largo plazo?

Los orígenes del autoritarismo árabe se encuentran en las mismas estructuras sociales de la sociedad árabe feudal, y por ello se requerirá – además del final de estos sistemas políticos, de la violencia y del radicalismo en la región – un cambio de modelo social y la búsqueda de una identidad propia, la emergencia de nuevos valores que están empezando a surgir ahora, y que tardarán décadas en definirse. 

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