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Mujeres bomba: Nuevos roles al frente de la ‘yihad’

Por Beatriz Yubero

Ataviadas con el niqab, así vestían las dos jóvenes detenidas la pasada semana en la comunidad autónoma de Melilla. Una de ellas, menor de edad (14 años) procedía de Ceuta mientras que la segunda, de tan sólo 19 años contaba con un reciente historial que le vinculaba a diversas organizaciones radicales.

Según informan fuentes de los cuerpos de seguridad del Estado, las mujeres se disponían a viajar a Siria e Irak con el objetivo de integrarse en diversas células terroristas del Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS) liderado por Abu Bakr al Bahghdadi.

Con tan solo los ojos al descubierto, ambas jóvenes fueron arrestadas en el paso fronterizo de Beni Enzar situado entre Melilla y Nador, al noroeste de Marruecos, donde una red islamista las trasladaría de forma inminente a Oriente Medio.

Es la primera vez que en España se procede a la detención de una mujer, en este caso dos, por su vinculación con una red terrorista yihadista e igualmente desde que el pasado día uno de agosto al Bahdaghdi realizara un llamamiento para librar la yihad defensiva en Mosul, Irak, es la primera vez que son detenidas dos mujeres en Europa.

Según datos procedentes de las fuerzas de seguridad del Estado, hasta el momento se tiene constancia oficial de que tan sólo tres mujeres han salido desde Ceuta para practicar la yihad defensiva en Irak, no obstante desde hace tiempo, la seguridad española estudia cuál es el rol de la mujer en las redes yihadistas.

Tras los atentados del 11 de septiembre, la amenaza terrorista global experimentó un cambio. Nos encontramos en una era post-Al Qaida. Siria e Irak son los destinos preferidos por muchos de los yihadistas que acuden a la llamada de la falsa yihad en el Bilad al Sham, es decir, la Gran Siria que ocuparía los actuales territorios de Siria, Líbano, Jordania, Israel, Palestina y el oeste de Irak. Las revueltas árabes han supuesto un cambio histórico en la región convirtiendo a Oriente Medio en uno de los principales focos de inestabilidad geopolítica global.

Efectivos de más de 80 países se han unido a las fuerzas rebeldes en una lucha contra el régimen de al Assad. Grupos como Jabhat al Nusra cuentan con un total de hasta 9.000 radicales de los cuales se calcula que 1.500 podrían haber muerto en combate, mientras que muchos otros habrían regresado a sus hogares, donde representan un peligro potencial para la seguridad de los estados de los que proceden; otros se habrían desplazado a combatir a diversas zonas de la región como Irak y otros tantos habrían sido detenidos.

Sin embargo, y pese a la heterogeneidad de los combatientes que se encuentran librando la yihad en el Sham, llama la atención el creciente número de mujeres integradas en un conflicto del que a sus comienzos no formaban parte activa.

¿Cuál es el rol de la mujer en la yihad?

Fue en el año 2005 que la ciudadana belga Muriel Degauque hizo saltar las alarmas de los servicios de inteligencia. Se trataba de un primer caso mediático en el que una belga conversa se inmolaba en Irak. El mismo día que Degauque llevó a cabo su suicido, el cinturón bomba de otra joven Sajida Atrous al-Rishawi’s, falló en su intento de hacer explotar una bomba en un hotel de Amman (Jordania).

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Fuente: AFP

Fue entre la década de los ’70 y ’80 que comenzó a apreciarse una creciente participación de la mujer en actos terroristas. Aunque generalmente el rol de la mujer en la yihad siempre ha sido el de “apoyo” ocupando un lugar preferente en los enclaves médicos, escuelas o en el “hogar”, actualmente nos encontramos con un cambio en la dinámica, posiblemente debido al recrudecimiento de los conflictos en la región.

Desde 1985, aproximadamente el 34% de los ataques terroristas provenientes de organizaciones del Islam radical han sido perpetrados por mujeres” (“Women as Victims and Victimizers”).

Organizaciones como Al Qaida han ido incorporando desde hace décadas a la mujer entre sus filas preferiblemente en acciones de martirio. El 17 de agosto de 2001 el Alto Consejo Saudita confirmaba que las mujeres podían participar en actos de ataques terroristas en el nombre de la yihad y en agosto de 2004 la revista Al Khansaa realizaba un llamamiento para que las mujeres entraran a formar parte de la yihad.

Sería el propio Ayman al Zawahiri quien en una de sus grabaciones realizara abdirtiera a las mujeres sobre la importancia de su papel en la yihad defensiva: “Los muyahidin tienen derecho a valorar si es necesario reclutar a todos los musulmanes para la yihad. En consecuencia hago un llamamiento a las mujeres musulmanas para que no dejen a sus hijos porque ellas no están comprometidas con la doctrina salafista. Deben, al contrario, estar siempre dispuestas a satisfacer las necesidades de los muyahidin al margen de la lucha”.

Discursos propagandísticos como el que realizara el líder de Al Qaida Central han dado pie a numerosa literatura acerca del rol de la mujer en la yihad creándose alarmas entorno a la denominada “yihad del sexo”. No obstante, discursos como el de Al Zawahiri revelan que aunque la mujer sea parte activa de la lucha su rol no cambiará en absoluto y su condición será la misma en la sociedad que la rodea. “La emancipación de las mujeres terroristas no es una emancipación de la mujer en el islam”(Támara Pinto).

Lo cierto es que la mayor parte de grupos terroristas incluyen a mujeres entre sus filas debido a las ventajas que de ello obtienen. La sospecha de que una mujer pueda ejercer un atentado terrorista es infinitamente menor que la de un hombre por no mencionar que la penetración por parte de los equipos de inteligencia en las comunidades y la vida social de estas mujeres es mucho más complicada precisamente por su condición.

Como asegura Pinto “la propia invisibilidad de la mujer que es tan fomentada por la interpretación del Islam fundamentalista, y criticada por Occidente, es el mismo aspecto que hace que las mujeres sean tan excelentes atacantes”.

Entre los casos de mujeres combatientes, destaca el de la “viuda negra o Fatiha Mejjati, una marroquí de 53 años que tras pasar por las cárceles secretas de Riad y perder a su marido y su hijo pequeño en un tiroteo contras las fuerzas de seguridad saudíes se ha incorporado a las filas de Abu Bakr al Baghdadi el pasado día 9 de julio.

Un anuncio oficial en su cuenta de twitter vinculaba directamente a la viuda negra con el Estado Islámico de Irak (ISIS). Según el diario marroquí Annass, Mejjati, habría escapado de Marruecos burlando las medidas de seguridad y habría llegado hasta Aleppo donde ha contraído supuestamente matrimonio con un lugarteniente del Califa.

Actualmente Siria es el frente de batalla más atractivo en Oriente Medio. Su posición geoestratégica, la heterogeneidad de sus combatientes y su relevancia histórica en el islam lo posicionan como uno de los referentes en los que librar la desvirtuada yihad. Sin duda el mapa, la estructura y el cambio de dinámicas nos hacen ver que nos encontramos ante una nueva era del terrorismo yihadista en la que también las cuestiones de género comienzan a tomar relevancia.

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