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Movimiento Hasm, emergente actor armado no estatal en el panorama egipcio

Por Luis Antonio González Francisco 

El adjetivo complejo podría quedarse corto para describir la reciente realidad que está viviendo Egipto. Hechos casi concatenados en pocos años, tales como la violenta salida del poder de Hosni Mubarack o el no menos complicado derrocamiento de Mohamed Mursi tras el golpe de estado del actual Rais Abdelfatah Al Sisi han convivido con el surgimiento en la península del Sinaí de una “provincia” del autodenominado Estado Islámico, que se hizo efectiva cuando el grupo yihadista Ansar Beit Al Maqdis (Partidarios de Jerusalén) pasó a depender orgánicamente de Daesh. Esta organización, de forma pública y  de manera oficial, anunció el 10 de diciembre de 2014 su compromiso de “escuchar y obedecer” al líder de Daesh, Abu Bakr Al Bagdhadi. Así, la organización pronunciaba el bayaat (juramento de lealtad) al “califa Ibrahim”. Desde ese momento adquiría la nueva denominación de Wilāyat Saynā’ (Provincia del Sinaí) convirtiéndose en la filial egipcia de Daesh. Pocos días después, en una grabación de audio de 17 minutos atribuida al propio Al Bagdhadi, este hacía referencia a la adhesión de Ansar Beit Al Maqdis.

Ese ya de por sí convulso status quo ha sido testigo, a mediados de 2016, de la incorporación de una nueva organización terrorista: Harakat Sawa’d Misr (Brazo del Movimiento de Egipto) también conocido como Movimiento Hasm, vocablo que puede ser traducido como decisión o determinación. El 16  julio de 2016 la organización asumió la autoría del asesinato de un jefe de policía en una acción en la que también resultaron heridos otros cuatro policías. Los hechos ocurrieron en el distrito de Tamiyyah, situado a unos 64 kilómetros al sureste de El Cairo. Poco después, el 5 de agosto, se frustraron sus intenciones de acabar con la vida del ex-Gran Mufti el Sheik Ali Gomaa. En un comunicado posterior el grupo dijo no haber ejecutado el ataque para no poner en peligro la vida de civiles. Estaba previsto que se materializase en un parque cercano a la vivienda de Gomaa por el que con regularidad se dirigía a pie hasta una mezquita cercana. Al mes siguiente, el día 4, otra declaración del Movimiento Hasm reivindicó la colocación de un artefacto explosivo de pequeñas dimensiones entre un club de oficiales de policía y un edificio de la autoridad administrativa en la ciudad portuaria de Damietta. El ataque no se llevó a cabo porque varios testigos vieron cómo los autores que circulaban en motocicleta dejaban el artefacto. Aún así tres policías resultaron heridos durante la desactivación de la bomba. Cinco días más tarde el grupo tiroteó a un policía a la salida de su domicilio en el distrito de Sixth of October, de El Cairo, causándole la muerte.

A finales de septiembre de 2016 intentó acabar con la vida de Fiscal General adjunto Zakaria Abdel Aziz mediante la detonación de un coche bomba al paso de su vehículo cuando este se desplazaba desde su lugar de trabajo hasta su domicilio en El Cairo. El Fiscal y sus acompañantes resultaron ilesos y un peatón fue herido. Su ataque más letal hasta fecha fue ejecutado el nueve de diciembre de 2016 en el barrio occidental de Talibiya de la capital cairota cuando la explosión de una bomba colocada en una papelera cerca de un puesto de control de la Policía provocó la muerte a seis agentes. Algunos días después las autoridades egipcias desmantelaron un local en Sixth of October, al oeste de la capital, en el que el grupo realizaba “reuniones de organización y fabricaron artefactos explosivos para ser utilizados en una serie de operaciones hostiles”.

Durante la intervención policial, según el Ministerio del Interior egipcio, se produjeron disparos desde el interior de la vivienda que fueron respondidos por las fuerzas de seguridad. El tiroteo acabó con la vida del dirigente de la organización Mohamed Abdel-Khaleq Farag Ali en lo que supuso el mayor golpe infligido a la organización hasta el momento. Poco después, las autoridades comunicaron la detención de tres personas sospechosas de haber planeado y llevado a cabo el atentado en el puesto policial en El Cairo.

Ideológicamente el grupo recibe influencias de eruditos de los Hermanos Musulmanes como Wagdy Ghoneim, el líder salafista revolucionario Mahmoud Fathy, y el actual miembro del parlamento del Partido de la Libertad y la Justicia, Tarek Morsy. Pese a que al Movimiento Hasm se le ha vinculado con los Hermanos Musulmanes esta relación no ha podido ser verificada. Estos vínculos e influencias algunas fuentes también los extienden a Turquía. El general Mahmoud Mansour, jefe de la Asociación Árabe de Estudios Estratégicos, acusó a los miembros y partidarios de la Hermandad en Turquía de estar detrás del intento de asesinato del ex-Gran Mufti Gomaa a través de Hasm. El periodista Moataz al-Kashef enlazaba al atentado fallido las declaraciones de Mehmet Görmez, ministro turco de Asuntos Religiosos, atinentes a la relación entre Gomaa y Fethullah Gülen al que las autoridades turcas atribuyen el papel de organizador  del intento de golpe contra el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Por su parte, El brigadier Samir Ragheb, director de la Asociación Árabe para el Desarrollo y Estudios Estratégicos, afirmó que tanto el Ejecutivo turco como los hermanos Musulmanes coincidían en su interés de socavar al estado egipcio.

Aunque se encuentra en una fase prácticamente embrionaria, el Movimiento Hasm parece haber dado pruebas de contar con un cierto nivel operacional en la planificación de ataques contra objetivos de alto nivel, como el caso del atentado fallido contra el Fiscal General adjunto Zakaria Abdel Aziz. Si bien el objetivo no fue conseguido, posiblemente debido a un fallo del encargado de detonar el coche bomba, ya que la activación del artefacto no coincidió exactamente con el paso del vehículo del Fiscal, circunstancia que resultó a la postre determinante para que este salvase su vida, la acción sí que deja entrever que tras ella hay una importante labor de adquisición de inteligencia previa sobre horarios y rutas de desplazamiento etc.,  todo ello sin que estos movimientos fuesen detectados por la seguridad egipcia. Además, a todo ello se le podría añadir la disposición de elementos que garantizasen una huida efectiva como rutas de escape, vehículos y eventualmente domicilios seguros tanto para la ocultación de los miembros del grupo como para la elaboración de los artefactos explosivos.

Aunque en un primer momento sus acciones podían relacionarse con grupos de inspiración yihadista que operan en Egipto, de los que Wilāyat Saynā’ es el máximo exponente, parece existir un interés en el grupo en desvincularse de estas organizaciones sobre todo en las tácticas empleadas en sus atentados así como en los argumentos empleados en la reivindicación de los mismos. El intento de asesinar al Fiscal Abdel Aziz fue justificado por la actitud de los jueces a los que acusan de sentenciar a muerte o a cadena perpetua a miles de de inocentes, todo ello a instancias de los militares. También hubo referencia a los militares en el ataque presuntamente abortado contra el Sheik Ali Gomaa ya que, según sus autores, la motivación del ataque era “poner fin a la ocupación militar de Egipto”, pero como se citaba con anterioridad, este fue abortado para no poner en peligro la vida de civiles, no quedando claro si esta era verdaderamente la motivación última o si únicamente fue el argumento  propagandístico para justificar una acción fallida. El atentado que causó la muerte a seis policías se cometió a la hora del Salat al Jumuah , la oración de los viernes, hecho por el cual las calles se encontraban prácticamente desiertas, de lo que podría inferirse que el ataque fue planeado para minimizar en la medida de lo posible el riesgo para los civiles, además parece que el objetivo no fue elegido al azar ya que la cercanía las turísticas pirámides de Giza podría ser sintomático que el objetivo del ataque, además de los efectivos policiales era el sector turístico, un sector que en el primer trimestre de 2016 vio como el número de visitantes se reducía un 40% respecto a 2015.  

Este rasgo, de ser real y no meramente circunstancial, le diferencia de grupos como la filial de Daesh en Egipto autora del atentado con bomba en los aledaños de la catedral copta de San Marcos, en El Cairo, que produjo más de una veintena de víctimas mortales. El Movimiento Hasm expresó públicamente su condena de los hechos afirmando que en las enseñanzas del profeta Mahoma se recoge que incluso cuando se combate no se puede matar a niños, mujeres, ancianos ni creyentes en sus lugares de culto.

Los golpes recibidos de las autoridades egipcias por el Movimiento Hasm pueden propiciar su desaparición en el corto o medio plazo debido fundamentalmente a los fallos de organización derivados de la fase inicial en la que se encuentra, aunque la respuesta gubernamental puede adolecer de ciertas deficiencias debido a la ingente cantidad de recursos destinados principalmente, aunque no en exclusiva, a combatir a la filial de Daesh que, si bien opera fundamentalmente en el territorio del Sinaí, también ha desplegado su actividad en otras zonas como la capital del país. Estas circunstancia lleva aparejada que el planteamiento ideológico y hasta la fecha operativo del Movimiento Hasm pueden impactar en un importante segmento de población que muestre cierta receptividad a su mensaje, el cual se ve reforzado por la vía de los hechos con la ingente cantidad de abusos practicados por el régimen de Al Sisi que actúan como un indudable factor de impulsión de cara a fomentar el potencial alineamiento de ciudadanos con grupos militantes como el Movimiento Hasm. Un alineamiento que puede reforzarse si la organización mantiene, a la hora de planear y ejecutar sus ataques, una suerte de estrategia selectiva en la que no resulten dañados civiles, un hecho que podría permitir la incorporación al grupo de individuos que, defendiendo la actividad armada contra el gobierno del Rais, no comparten la estrategia de los grupos de inspiración yihadista. Una conjunción de factores de este tipo puede desembocar en un escenario en el que el Movimiento Hasm tiene todos los ingredientes, al menos en el plano teórico, para convertirse en un elemento desestabilizador de importante nivel si el grupo, al igual que otras organizaciones terroristas de distinta inspiración ideológica, lograse superar su fase inicial y afianzar sus infraestructura y recursos tanto humanos como técnicos.

Egipto alberga en su capital a la Universidad Islámica de Al-Azar, “La Esplendorosa”, lugar de referencia del Islam sunní, tiene una situación geográfica y una población de aproximadamente 86 millones de habitantes que hacen de él el estado de mayor población del mundo árabe, circunstancias todas ellas que propician que lo que se desarrolle dentro de sus fronteras tenga una proyección no solo interna, sino que también puede afectar al conjunto de Oriente Medio. Un más que relevante papel regional que ya fue descrito por el abad Gillaume Royal en su obra “Historia filosófica y política de las dos Indias”, feroz crítica del colonialismo europeo del siglo XVIII:

Egipto está situado entre dos mares, en realidad entre Oriente y Occidente. Alejandro Magno (…) conquistador ilustrado había comprendido que sólo a través de Egipto, que unía África, Asia y Europa podría integrar todas sus conquistas en un estado único”.

 

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