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Mediterráneo, cementerio de inmigrantes

Imagen de un video difundido por la Guardia Costera italiana que muestra al barco ' Gregoretti ' durante las operaciones de búsqueda y rescate en el lugar del naufragio. Estrecho de Sicilia.

Imagen de un video difundido por la Guardia Costera italiana que muestra al barco ‘ Gregoretti ‘ durante las operaciones de búsqueda y rescate en el lugar del naufragio. Estrecho de Sicilia.

Por Cristina Casabón

Este fin de semana hemos conocido la noticia de que un pesquero de unos 30 metros de eslora y repleto de inmigrantes ha naufragado en la medianoche del sábado al domingo a 73 millas de las costas de Libia. Se teme que las víctimas superen las 700, lo que situaría este naufragio en el más trágico jamás acaecido en el Mediterráneo. En lo que va de semana, más de 1000 personas han desaparecido en el Mediterráneo.

Este nuevo desastre evidencia el fracaso del programa de rescate y control fronterizo europeo. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) asegura que al menos 218.000 inmigrantes y refugiados cruzaron el Mediterráneo el año pasado. De ellos, unos 3.500 murieron en la travesía. Hasta la fecha, en 2015 alrededor de 35.000 refugiados e inmigrantes han intentado llegar a Europa, y la temporada de verano solo acaba de empezar.

La Unión Europea debe establecer una operación de búsqueda y rescate a gran escala para evitar más tragedias. La Agencia Europea para la Gestión en las Fronteras (Frontex) lanzó la operación Tritón el 1 de noviembre de 2014, sin embargo el presupuesto y el alcance de la misma es limitado. La gran tragedia de Lampedusa estimuló reales, aunque tardías, acciones. No obstante, estas medidas sólo solucionan la punta del iceberg de la migración a Europa, y son insuficientes. 

Poco se sabe acerca de cómo muchos hombres, mujeres y niños han perdido la vida en su viaje a Europa, y poco se ha hecho para ayudar a los inmigrantes procedentes de los conflictos de Siria y Libia durante los últimos años. La violencia se sigue extendiendo por Oriente Medio y África, y Europa se limita a cerrar fronteras. 

Las políticas europeas de protección fronteriza suelen tener como principal logro el de desplazar los inmigrantes de una ruta a otra, y en los últimos años se observa un aumento del tráfico en las rutas más peligrosas. Gracias al proyecto The Migrants Files se ha identificado cómo las políticas de cierre de fronteras que intentan disminuir las entradas de inmigrantes irregulares aumentan el tráfico en rutas críticas.

Frontex recoge información de cada una de las rutas que, en las últimas décadas, los inmigrantes irregulares eligen para llegar a Europa. Existen ochos rutas de tránsito, pero los datos de 2014 indican un claro incremento de los inmigrantes que han decidido utilizar las dos más peligrosas.

La ruta que cruza el Mediterráneo desde Libia y Túnez hasta Italia y Malta, denominada Ruta Central del Mediterráneo, y la que pasa por Turquía, denominada ruta del Mediterráneo del Este, son las más frecuentadas en los últimos dos años. A mitad del año, cuando comienza el verano, ambas se convierten en puntos calientes de entrada de inmigrantes a Europa.

La Ruta Central del Mediterráneo es la que siguen los flujos migratorios procedentes de África del Norte hacia Italia y Malta a través del Mar Mediterráneo. Aquí, Libia menudo actúa como punto de unión donde los migrantes de la región del Cuerno de África y de África Occidental se reúnen antes de emprender su viaje hacia la UE.

En 2014, las detecciones en la zona del Mediterráneo central alcanzaron un nivel asombroso. Más de 170 000 inmigrantes llegaron sólo a Italia, lo que representa la mayor afluencia en un solo país en la historia de la Unión Europea. Muchos migrantes partieron de Libia, donde la ausencia del Estado de Derecho premie la multiplicación de las redes de contrabando. Sirios, eritreos y subsaharianos fueron las tres principales nacionalidades, pero numerosos africanos procedentes de regiones subsaharianas también utilizan esta ruta. Más de 170.000 migrantes cruzaron el mediterráneo por esta ruta en 2014, de acuerdo con los datos de Frontex. De ellos,

La ruta del Mediterráneo Oriental se define a efectos de Frontex como el paso utilizado por los migrantes que cruzan a través de Turquía a la Unión Europea, pasando por Grecia, el sur de Bulgaria o Chipre. Desde 2008, esta ruta se ha convertido en el segundo punto caliente migratorio. Las nacionalidades de los facilitadores varían, si bien se observa una creciente ola migratoria de refugiados sirios, seguidos de afganos y somalíes. También hay un número creciente de inmigrantes procedentes de África subsahariana.

En 2014, la ruta del Mediterráneo Oriental fue la segunda área más grande donde se detectaron cruces de fronteras ilegales en la Unión Europea, casi el doble que en 2013. La mayoría de los inmigrantes son sirios que huyen del conflicto en su país.

En 2015, las tragedias no han dejado de sucederse sin ninguna respuesta europea en materia de rescate. La UE debe establecer medidas de contacto con los países implicados en el tráfico de personas en suelo africano, luchar contra las mafias y combatir esa economía sumergida que se aprovecha de los inmigrantes que sueñan con Europa,

La  jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, ha instado este domingo a la Unión Europea a abordar el reto de “salvar vidas humanas, proteger nuestras fronteras y luchar contra el tráfico de seres humanos”. En breve se celebrará una reunión de los ministros de Exteriores de la UE sobre el drama migratorio, y esperamos que se aporten alternativas seguras para quienes desean llegar a nuestras costas. 

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