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Malhama tactical, la “consultora de seguridad” yihadista

Por Luis Antonio González

“…Arsipo de Tesalia, apretado en su ciudad por un partido contrario, acudió a Ciro pidiéndole dinero para alistar durante tres meses a 2000 mercenarios, con los cuales pensaba vencer a sus enemigos. Ciro le dio para cuatro mil durante seis meses, bajo la condición de no llegar a un acuerdo con los adversarios sin antes consultárselo”.

Esta referencia de Jenofonte extraída de su obra Anábasis ponía de manifiesto como allá por el siglo V a.C. no era ni mucho menos novedoso el empleo de mercenarios en los conflictos. La referencia escrita más antigua que se conoce respecto a esta figura se remonta al siglo XV a.C., concretamente a la crónica de una batalla que se desarrolló en Megido, entre una coalición tribal oriunda de lo que es la actual Siria y las tropas del faraón Tutmosis III, quien finalmente logró la victoria comandando una fuerza en la que había mercenarios encuadrados, desde ese momento el recurso al empleo de este tipo de efectivos ha ido manteniéndose con el trascurso de los siglos.

A partir de 1648, tras la Paz de Westfalia y dentro del concepto de de Estado nación, las fuerzas armadas junto a las de seguridad van experimentando un paulatino proceso de profesionalización y dependencia del poder estatal en detrimento de grupos similares de naturaleza privada llegando estos últimos a estar cerca de la extinción. La disrupción de esta tendencia se produjo tras la II Guerra Mundial con conflictos como los del Congo Belga, a principios de 1960, o la guerra de Biafra (1967-1970) que fueron testigos del resurgimiento de grupos de mercenarios.

Desde finales del siglo XX y bajo el eufemismo de “contratistas de seguridad” han ido surgiendo e incrementando sus capacidades, algunas de manera muy notable, empresas como Academi conocida anteriormente como Blackwater, que cuenta con vehículos blindados, aviones de transporte y helicópteros armados en cuyo haber figura la muerte a diecisiete civiles iraquíes en un tiroteo en la Plaza Misour de Bagdad en noviembre de 2007. Otro ejemplo es DynCorp , especializada en el ámbito aéreo y propietaria de una flota de aeronaves que también lleva a cabo operaciones sobre el terreno tales como la seguridad personal de Jean- Bertrand Aristide o Hamid Karzai, ex presidentes de Haití y Afganistán respectivamente. Esta compañía recibió en 2010 una inyección de capital por un importe total de 1.500 millones de dólares procedente del fondo de inversiones Cerberus en el que participa el ex vicepresidente de EE. UU. Dan Quayle.

Estos son sólo dos ejemplos de organizaciones de naturaleza empresarial que mediante el empleo de métodos, en ocasiones cuanto menos cuestionables, obedecen a un principio básico de la economía de mercado: la ley de la oferta y la demanda en base a la cual, tras la suscripción de un contrato de servicios, despliegan recursos securitarios de distinta índole en regiones que se hallan inmersas en conflictos y, si hay un ejemplo paradigmático de “área de conflicto” debido a la cantidad de actores que operan sobre el terreno, ese es el caso de Siria, un escenario que ha favorecido el surgimiento de un escalón más de las denominadas PMC (Private Military Company, Compañía Privada de Seguridad): Malhama Tactical. Tras esta denominación aparentemente anodina está una consultoría de seguridad cuyo rasgo distintivo más destacado es que presta sus servicios a grupos yihadistas. El grupo, cuyo nombre puede ser traducido como Armagedon, la gran batalla final en la que saldrán victoriosas las huestes del Islam, tiene su origen en Uzbekistan y desde el año 2015 ha operado en ciudades como Idlib o Aleppo junto a Jabhat Fateh Al-Sham (JFS) la nueva denominación de Jabhat al Nusra la entonces filial de Al Qaeda en Siria en unión a esta en la coalición Hayy’at Tahrir al-Sham (HTS).

Desde las antiguas repúblicas soviéticas se han desplazado a Siria al menos 4.700 combatientes , muchos de ellos oriundos de Chechenia y Daguestán, su equipamiento y preparación es mayor que el de los combatientes locales así como su tasa de mortalidad lo que les dota de un cierto aura heroico a ojos de esto últimos. Uno de estos ciudadanos procedente de Uzbekistan y que se hace llamar Abu Rafik o  Abdul Mukaddim Tatarstani, fue el artífice de la fundación de Malhama Tactical. Se trata posiblemente un veterano de las VDV (Acrónimo de las Fuerzas Aerotransportadas de la Federación Rusa) unidad paracaidista de élite. En el año 2013 se desplazo a la zona de conflicto en Siria y en lugar de integrarse en un grupo yihadista se estuvo moviendo entre distintas facciones armadas. En los videos en los que aparece oculta su rostro bajo un pasamontañas y se expresa en un ruso fluido con acento de Uzbekistan.

Además de los grupos anteriormente citados, Malhama Tactical ofrece formación al Partido Islámico Turkestán, un grupo yihadista compuesto por miembros de la etnia uigur implantado en la conflictiva provincia china de Xinjiang y con presencia en Siria. En noviembre de 2016, a través de la red social Facebook y mediante un anuncio cuya redacción podrá recordar a la demanda de empleo de una compañía convencional el grupo hacía saber que buscaba instructores militares con experiencia en combate y que mostrasen una disposición permanente para  “involucrarse, desarrollarse y aprender”. También especificaba los ingresos a recibir, el periodo de vacaciones y el disfrute de un día de descanso durante la práctica del yihad.

A lo largo del pasado año realizaron intervenciones operativas como fuerzas de élite para grupos yihadistas como en una ocasión en la que auxiliaron al Partido Islámico de Turkistan a repeler un ataque de las fuerzas de Bachar al Assad al sur de la ciudad de Aleppo. Paralelamente los operadores de Malhama Tactical  prestaron sus “servicios”  de formación para el combate realizado en entornos urbanos a grupos como o Ahrar al-Sham y Jabhat Fateh al-Sham.

La mayor parte de los actores armados no estatales implicados en el conflicto sirio circunscriben su formación a ejercicios físicos y unas nociones básicas de puntería debido fundamentalmente al coste de los materiales, un coste no parece afectar a Malhama Tactical  ya que en videos distribuidos por el grupo se ven sesiones de entrenamiento en las que los participantes realizan disparos con un lanzagranadas RPG-7, cuyos proyectiles tienen un valor aproximado de 800 dólares por unidad. Estos vídeos, muchos de ellos con una calidad técnica verdaderamente profesional, son difundidos profusamente por el grupo a través de las distintas redes sociales como Istagram, Twitter , Facebook o su propio canal de You Tube, creado el 28 de mayo de 2016 que cuenta con 1.810 suscriptores y que acumula más de más de 242.000 visualizaciones.

En una entrevista que la publicación Foreign Policy realizó a Abu Rafik a través de la red social Telegram éste declaró que no era un mercenario y que su grupo combatía por una idea que era el yihad contra Al Assad. A pesar de ello Malhama Tactical sí que percibe remuneraciones económicas por sus servicios aunque esta no es su única vía de ingresos ya que también se dedica a la fabricación de accesorios para la ametralladora PKM, un arma de 7.62 mm. de fabricación rusa, arma que se emplea con gran profusión tanto en la zona sirio-iraquí como en otros escenarios de conflicto. Rafik afirmó que las importantes pérdidas sufridas por los grupos a los que asesora como en el caso de la ciudad de Aleppo la demanda de sus servicios se mantenía en niveles elevados, tal es así que afirmó estar planteándose la expansión de su compañía a otros lugares en los que los musulmanes sunnitas estén oprimidos como China o Myanmar no descartando regresar a la región del Cáucaso Norte para combatir al Gobierno ruso. A principios de febrero se informó de que precisamente uno avión de las fuerzas aéreas rusas habían eliminado a Abu Rafik en el transcurso de un bombardeo en la ciudad siria de Idlib.

Aunque la “compañía” Malhama Tactical haya perdido la figura de su fundador y CEO su propia existencia ha puesto de manifiesto un nuevo nicho de negocio dentro del fenómeno yihadista entendido a nivel global que puede llevar aparejado un elevado componente de riesgo potencial. La “compañía de seguridad” creada por Abu Rafik parece haber demostrado que es económicamente viable la constitución de una empresa de ese tipo que combina la facilitación de entrenamiento presencial con el virtual, es decir el realizado mediante videos u otros soportes enviados a través del ciberespacio, todo ello en unión de la ejecución física de operaciones especializadas para quien sufrague sus servicios. El retroceso sufrido por Daesh y la pérdida paulatina de terreno puede ser un acicate para que combatientes de distinta nacionalidad que participan el conflicto, muchos de ellos con importante formación militar y experiencia en combates reales, vean en este grupo o en grupos de naturaleza similar que pueden surgir por imitación un lugar en el que seguir desarrollando su actividad.

El yihadismo entendido como fenómeno transnacional facilita que grupos o individuos inspirados por esa ideología en general y en casos concretos como el de Malhama Tactical no ciñan sus operaciones a un espacio geográfico en concreto lo que facilita que tengan un potencial escenario “de mercado” en lugares tan diversos como Afganistán, Siria-Irak, Yemen o el convulso Sahel en África en los que cualquier organización que hipotéticamente pudiese disponer de asistencia militar del tipo que oferta esta PMC yihadista gozaría cuanto menos de una importante superioridad táctica lo que se podrá traducir en una notable ventaja en el teatro de operaciones en el que participe.

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