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Los ecos del pasado que atormentan Afganistán

Por Miguel Ángel Pérez Cano

El país centroasiático ha sufrido diversas invasiones a lo largo de su historia que han marcado su destino. Es destacable la pasión de sus habitantes, quienes se opusieron con furia a todos sus invasores, desde árabes a soviéticos pasando por mongoles y británicos, y la vehemencia de sus disputas internas tanto por sucesiones monárquicas entre los S. XVIII y XIX como por el modelo de Estado en el S. XX.

El primer gran suceso que afecta hoy en día a Afganistán es la decisión británica de imponer la línea Durand de separación entre este país y la India bajo control británico. Ante lo costoso que les suponía mantener la nación centroasiática bajo su dominio y el sin fin de pérdidas que sufrieron decidieron dividir a la etnia pastún, dejando el Baluchistán bajo su influencia directa y el resto de Afganistán bajo protectorado.

Este hecho no solo provocó la tensión entre Afganistán y Pakistán por el Baluchistán que les influyó a la hora de escoger bando durante la Guerra Fría, sino que también es un factor desestabilizador hoy en día en Pakistán pues el Waziristán dominado por los talibanés es un antiguo territorio pastún afgano.

La brecha entre el conservadurismo, que representa darle la importancia al Islam en la sociedad y el progresismo, cuya bandera es la apertura del país, ha supuesto el eje central de la división interna de Afganistán desde el S. XX hasta la actualidad. Los talibanes con su interpretación estricta del Corán no son pioneros, ya que los diferentes gobiernos monárquicos del país tuvieron infinidad de problemas al tratar de secularizar el país. Ejemplos de esto son la guerra civil que destronó al rey Amanulá a finales de la década de los años veinte del S. XX, la destitución del jefe del ejecutivo Sirdar Shan Jan en 1.952 y otros problemas con que se topó el monarca Zahir Shah hasta su derrocamiento en 1.973.

Este periodo estuvo lleno de guiños a las corrientes religiosas para que apoyasen la modernización del país, que implicaba seguir dándole una presencia más o menos importante al Islam. Se vivieron, retrocesos conservadores reinstaurando el “orden islámico” como eje rector del Estado como ejemplo de esto fue la Constitución de 1.931. Pese a todas las reformas que se propusieron en casi todas ellas se seguía definiendo al Estado como islámico, destacando un paralelismo con el presente. Los gobiernos de Karzai y el actual entre Ashraf Ghani y Abudullah Abudullah tratan de reformar el país topándose con una firme resistencia conservadora tradicionalista, de nada ha servido una Constitución poco secular como la que actualmente tiene Afganistán para contentar a los talibanes.

No obstante el origen de la situación actual ha sido fruto de la desintegración de las estructuras del Estado y de la guerra civil afgana en la década de los noventa, que marcó la consolidación del movimiento Talibán como consecuencia de, la invasión soviética y la Guerra Fría.

Es irónico que el primer país que reconoció el poder bolchevique en Rusia y que mantuvo una gran amistad con ese régimen en varios periodos, especialmente en la década de los veinte y los sesenta del S. XX, acabase siendo invadido por la URSS.

La amistad afgano-soviética, extraña ya que el primero era un régimen monárquico y el segundo un régimen comunista. Se explica primero por la oposición afgana al colonialismo británico y al apoyo que EEUU (Estados Unidos) le brindó a Pakistán frente a la India, estando por medio el asunto del contencioso de Afganistán con Pakistán por la soberanía del Baluchistán. El rey Zahir Shah trató de sacar beneficios de ambos bandos sin acabar de comprometerse con ninguno, aunque la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) le ofreciese apoyo en la cuestión de la división de los pastunes frente a Pakistán, pero las presiones de Washington para que entrase en el Pacto de Bagdad (con Turquía, Pakistán, Irán e Irak como firmes opositores de la URSS) y una suculenta oferta de Nikita Jrushchov fomento el vínculo de Afganistán con Moscú.

El derrocamiento de la monarquía cuando está había empezado un profundo proceso de modernización, que incluía una nueva Constitución y elecciones libres, por la oposición izquierdista que trataba no solo de llegar al poder sino también de resistir a la prohibición a que la monarquía quería someterles, acabó derrocando al rey Zahir Shah.

El poder pasó a ocuparlo Mohammed Daud Khan quien acabó por desvincularse de los comunistas imponiendo una Constitución de partido único y pasando a perseguir a todos los disidentes, incluyendo los comunistas. La URSS temerosa de que naciese en su frontera una versión contraria al socialismo que ella propugnaba y de que Pekín pudiese encontrar un nuevo aliado en su confrontación con Moscú por llevar la bandera del socialismo, así como por su ambición de aumentar su esfera de influencia y consolidar un Estado tapón en su frontera sur, decidió actuar en Afganistán. Una primera intervención fue el golpe de Estado que derroco a Daud en 1.978, pero el periodo de cáos que siguió y el golpe de Estado de Hafizullah Amín del año siguiente contra el hombre que habían puesto los soviéticos en el poder, propiciaron que la Unión Soviética actuase de forma directa invadiendo el país.

Desde el primer momento el intento tanto izquierdista de Daud como luego comunista chocaba con las costumbres afganas y de forma brutal con el Islam. La amalgama de fuerzas resistentes, en las que se incluían también los maoístas, estaban lideradas por fuerzas islamistas que incluían por ejemplo la participación de los Hermanos Musulmanes.

La caída del régimen de Mohammad Najibula en 1.992 tras la retirada del ejército soviético tres años antes propicia el fin de las instituciones del Estado y la desmembración de los muyahidines en distintos grupos que se disputan el poder. Nacen de este modo los talibanes y la Alianza del Norte disputándose la influencia tomando la capital los primeros y haciendo recular al norte a sus enemigos.

En este capítulo de la historia también la influencia geopolítica mundial influye, pues los talibanes contaron con apoyo de Pakistán y directamente con la participación de yihadistas como Osama Bin Laden.

Actualmente tras el inicio de la intervención internacional en 2.001, Afganistán es un país enfangado e inmerso en una guerra civil entre un grupo extremista, ya que el resto de antiguos muyahidines han acabado aceptando las reformas en el país y la asistencia internacional gracias en parte al establecimiento de una Constitución tan poco secular, y un gobierno que pretende modernizar el país. Es una reedición actual del tradicional enfrentamiento entre conservadores y reformistas que tanto marcó al país durante el S. XX.

En el cóctel explosivo afgano la colonización británica, la división de los pastunes en dos países, la invasión soviética, la pretensión de influjo ideológico en el movimiento muyahidín por parte de países del Golfo Pérsico, el enclave de la sociedad en el conservadurismo y una modernización que no se pudo cuajar explican la situación de Afganistán y amenazan con seguir atormentándolo durante décadas.

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