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Lenta decadencia houthi en Yemén

Por Guido Luppino

La coalición encabezada por Arabia Saudita para detener el avance houthi se encuentra cada vez mejor posicionada dentro del territorio yemení. Junto a su principal aliado, los Emiratos Árabes Unidos, continúan constantemente los ataques aéreos sobre el terreno. Las muertes ascienden a más de 4.000 desde la ofensiva saudí, y si tenemos en cuenta la crisis humanitaria, declarada por la UNESCO, el panorama continúa siendo muy crítico en el país más pobre de Medio Oriente.

Es una combinación de guerras de poder y lucha sectaria. Recordemos que en el reino Saudí prevalece la rama sunnita del islam, quienes tienen como enemigos a los partidarios de la otra rama mayoritaria, el chiísmo. Justamente, los Houthis pertenecen a una de las ramas del chiísmo, y el temor a su expansión en la zona del Golfo Pérsico es el motor que tienen desde Riad para propiciar los embates militares. Se excusan en que los Houthis son aliados de Irán, país conducido por el clero chiíta desde la Revolución Islámica de 1979.

Tras las revueltas de la primavera árabe en 2011, el entonces presidente de Yemen, Alí Abdalá Saleh, fue obligado a exiliarse y abandonar su mandato. Tras las elecciones, el gobierno pasó a estar conducido por quien era su vicepresidente, Abd Rabbo Mansur Hadi. Este último comenzó a gobernar con la impronta aconsejada por los Estados Unidos y Arabia Saudita. En este contexto, irrumpieron en escena los Houthis y derrocaron al gobierno de transición, ampliamente impopular. Con el comienzo de la guerra civil, perdieron poco a poco su poderío. Desde entonces, su lucha es por conseguir mayor presencia política.

En el marco de la actual guerra civil, se ha producido un matrimonio de conveniencia entre los Houthis  y el ex presidente Ali Abdullah Saleh, quien, después de haber sido depuesto en 2011, ha sabido aprovechar el descontento popular y tácitamente se alió con los Houthis contra sus enemigos comunes a reaparecer en escena política a través de su partido, el Congreso General del Pueblo (GPC). En septiembre del pasado año, tomaron la capital yemení, Saná, y desde entonces gobiernan el país. Por otro lado, el presidente reconocido internacionalmente sigue siendo Hadi, quien tuvo que trasladarse a la ciudad de Áden, donde estableció su gobierno. Tengamos en cuenta que casi el 70% del territorio llegó a estar bajo dominio de grupos guerrilleros Houthis .

Pero, ¿cómo se encuentra el panorama político actualmente? Si bien el escenario no ha mostrado cambios abruptos por el momento, algunas facciones van tomando mayor fuerza, a medida que contrarrestan a sus enemigos. Hablamos de la alianza Saudí-Occidente, que mediante sus ataques aéreos están debilitando lentamente a los huthies. Por otro lado, también se encuentra en combate la facción de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP), considerada desde Washington como la parte más peligrosa de la red terrorista.

Se han llevado a cabo ejercicios militares en la frontera con Arabia Saudita y desde Riad, que hoy en día están focalizados en la ciudad Taiz, considerada como la puerta de entrada para recuperar la capital del país, con el propósito de que situar el gobierno de Hadi. Estos ataques han generado un caos en Taiz, donde el combate se prolonga desde hace más de dos meses. Aprovechando el mismo, las tropas leales a Hadi, junto con otras facciones, le arrebataron el control de la ciudad a los Houthis, con la idea de poder entrar finalmente a Saná.

No sólo el conflicto se ubica en los alrededores de Saná. La ciudad de Mukalla, capital de la provincia oriental de Hadramaut, fue tomada bajo dominio de Al Qaeda el pasado mes de abril. La importancia geográfica de este territorio es fundamental, ya que cuenta con uno de los puertos más importantes en Yemen. Esto es una muestra más de la decadencia de fuerza que vienen sufriendo los Houthis.

Por último, otro hecho que marca la lenta decadencia houthi del momento es la pérdida de combatientes sufrida en los últimos meses. Después de 10 meses de la toma de la capital, la situación de guerra impera en el país junto con la crisis económica, motivos por los cuales muchos aliados huthies están abandonando la agrupación. Se estima que el expresidente Saleh no ha ayudado a los Houthis a gobernar, sino que sólo los utiliza para eliminar a sus rivales políticos. El líder Houthi Abdul-Malek al-Houthi, en su último discurso planteó la opción de tomar “alternativas estratégicas”, lo cual deja abiertas las puertas a nuevas ofensivas.

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