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Las raíces de un Iraq fuera de control y el avance del Estado Islámico

Por Cristina Casabón 

Pedro Rojo, arabista y presidente de la Fundación Al Fanar para el Conocimiento Árabe, ofreció este lunes en Casa Árabe un análisis sobre las raíces de un Iraq fuera de control y el avance del Estado Islámico (EI). Estados Unidos no tiene claro cuál es la amplitud del fenómeno al que está haciendo frente; en el último informe de la CIA de marzo – agosto se intuye que el EI cuenta con entre 20.000 y 31.500 combatientes (una estimación poco precisa), y la extracción de campos petroleros de Siria que el grupo viene controlando desde finales de 2012 le proporciona un millón de USD diarios, según comentaba Karim Hauser, responsable de Gobernanza de Casa Árabe y presentador de la ponencia.

Sus ambiciones de reconquistar el Califato medieval no son del todo realistas, pero siguen avanzando. Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, lanzó este lunes en Iraq su primer ataque aéreo contra el grupo terrorista para apoyar al gobierno de Bagdad y a las fuerzas kurdas que luchan sobre el terreno. Los cerca de 30 países y organizaciones internacionales que se han dado cita también este lunes en París en la conferencia sobre la paz y la seguridad en Iraq, se han comprometido a dar “ayuda militar adecuada” al Gobierno iraquí. Las predicciones no pueden hacerse sino a corto plazo, ya que el escenario es muy cambiante.

Pedro Rojo comienza su análisis en 2003, fecha de la polémica intervención de Estados Unidos en Iraq. El ejército iraquí que creó Estados Unidos en 2004 se desplomó en Mosul del 6 al 10 de junio: “Se han gastado 30 millones de dólares en un ejército que cuenta con un millón de efectivos. Pero no han sido capaces de hacer frente a la evolución del EI.”

Más bien, el EI se benefició de la lucha de la resistencia iraquí contra el gobierno de Estados Unidos en Iraq: desde 2003 a 2006, Al Qaeda llamó a la lucha contra el ocupante y su presencia ayudó a crear los “Consejos del Despertar”, para luchar contra la ocupación de ciertas provincias y que conforman el germen del actual Estado Islámico.

Desde 2008 estos combatientes han estado vagando en la frontera con Siria, pero no en Mosul, donde se impuso Al Qaeda. Rojo comenta que “se desconoce de dónde obtuvo el EI la financiación necesaria para poder, con pocos hombres, convertirse en un actor determinante y dirigir su expansion hacia Siria, en 2011. Ahora en Siria sabemos que controlan pozos de petróleo y lo exportan a un precio de un 30% del valor del mercado, con connivencia occidental.”

La revolución de Iraq de 2011 marca hito importante en la formación del EI. Dentro del contexto de la denominada “Primavera Árabe”, la revolución iraquí fue la gran ignorada por los medios de comunicación de masas, seguramente porque el gobierno de Bagdad es heredero de esa ocupación estadounidense. Los rebeldes ocuparon las plazas pacíficamente, para luchar por pan y dignidad. Sin cobertura y respaldo occidental, fueron aplastadas por el gobierno ”a sangre y fuego”. Esto daría lugar a un nuevo grupo de combatientes (grupos de resistencia iraquí que habían luchado contra la invasion estadounidense de 2003), los cuales deciden proteger a sus poblaciones contra el ejército de Bagdad.

En enero de 2014, varios militantes del ISIS tomaron el control de la ciudad de Faluya y partes de Ramadi. Mosul, la segunda ciudad de Irak, caería a manos del EI el 9 de junio de 2014, constituyendo un punto importante de no retorno en el avance del grupo yihadista, pues a partir de este momento Iraq había perdido el control de toda su frontera occidental con Jordania y Siria. Por su parte, los rebeldes bajaron hacia Bagdad con la intención de forzar al gobierno iraquí a reconocer sus exigencias: un gobierno que respete los resultados electorales y que elimine la corrupción y las desigualdades en el reparto de la riqueza del país.

El 29 de junio de 2014, el portavoz del EI declaró la intención del grupo de crear un califato que se extendiera por todo el mundo musulmán, al tiempo que nombraba a Abu Bakr al-Baghdadi su máxima autoridad. El mapa de Irak y Siria ha evolucionado rápidamente desde entonces. El EI ha ido ganando terreno frente a los rebeldes, en parte gracias a que la proclamación del califato atrae a muchos combatientes yihadistas árabes y a magrebíes a sus filas.

Como dice el presidente de la Fundación Al Fanar, “ahora los rebeldes de Iraq cuentan con un doble frente: contra el gobierno y contra el Estado Islámico, que les obliga a luchar bajo su bandera o a dejar las armas. La Conferencia de Amán, en julio, se celebró para unir a los líderes de la oposición iraquí. Dicha reunión emitió un comunicado conciliador, abierto a interpretaciones positivas de cara a una solución política integradora que crease un nuevo Iraq basado en un estado democrático. “Hubiese sido una via favorable de cara a la expulsion del EI y alentadora de cara al futuro político de Iraq.”

El escenario a corto plazo en Siria e Iraq presenta una estrategia contradictoria por parte de Estados Unidos, que no ha contemplado la posibilidad de que los rebeldes iraquíes se unan en la lucha contra el Estado Islámico y por lo tanto, según concluye Rojo, “estaríamos ante una mera estrategia de contención más que ante una lucha a conciencia contra el EI.” 

Dentro de la coalición que va a luchar contra el EI nos encontramos con países muy variados (algunos de ellos enfrentados). A corto plazo se contempla una nueva intervención por parte de una coalición internacional cuya efectividad está siendo cuestionada. 

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