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Las potencias mundiales logran un acuerdo nuclear con Irán

Switzerland Iran Nuclear Talks

Por Cristina Casabón y Alberto Ginel Saúl

A las 19:00 horas del día de hoy, el EU3+3 logró cerrar unas negociaciones históricas con Irán y puso fin a sus ambiciones nucleares con una solución diplomática que marca un hito significativo tras 12 años de conversaciones.

Las conversaciones nucleares entre Irán y seis potencias mundiales se han extendido más allá de plazo la medianoche del martes en una maratón de seis días en Lausana (Suiza) entre los ministros de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, China, Francia, Rusia, los EE.UU. y Alemania.

Obama ha tenido que hacer frente a un pequeño ejército de críticos – desde los republicanos en el Congreso pasando por los líderes israelíes y la familia real saudí – y  es que este pacto es a todas luces el mayor legado en su paso por la Casa Blanca.

Las negociaciones fueron la 19 ronda de conversaciones de alto nivel en los 18 meses transcurridos desde que el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohammed Javad Zarif, y el secretario de Estado John Kerry se reunieron por primera vez en los márgenes de la Asamblea General 2013 de la ONU.

Este pacto también es un hito para Irán, que recuperaría su posición de potencia regional, y su reintegración en la comunidad de naciones, tras 36 años de ostracismo. Supondría un giro histórico para un país cuya principal seña de identidad política es el antiamericanismo.

Así, las negociaciones nucleares entre Irán y el E3 +3 (Francia, Alemania, R.Unido más China, Rusia y EEUU) suponen un importante primer paso en la normalización de las relaciones. Sin embargo, no han sido pocas las voces de los escépticos en estas negociaciones para lograr el histórico acuerdo marco del 31 de marzo, que sienta las bases de las negociaciones para su firma definitiva el próximo 30 de junio.

Los negociadores, críticos y expertos externos estarán revisando de cerca los detalles técnicos de seis áreas clave de interés desde hoy hasta el 30 de junio. Las principales discrepancias entre los negociadores han tenido lugar en torno a estos seis puntos clave:

1. Detener el reloj de arena de la bomba nuclear.

Inicialmente, se pretendía que Irán suspendiera el enriquecimiento de uranio, que es el eje del programa atómico, pero al final el objetivo – demasiado pretencioso quizás – se ha transformado en conseguir que Irán acepte limitaciones temporales a su programa de forma que, si decidiera fabricar una bomba, necesite al menos un año para hacerlo y la comunidad internacional tendría tiempo de reaccionar a tiempo.

Hoy en día, según los expertos, Irán puede conseguir los materiales para fabricar un arma nuclear en 2-3 meses. Este acuerdo hará que necesite al menos un año lograr este objetivo.

2. El enriquecimiento de uranio

El acuerdo no trata de impedir un legítimo programa civil que implique el enriquecimiento de uranio para su empleo en energía o en la industria médica. Las claves son el porcentaje de enriquecimiento, por ser este un indicador decisivo para determinar la finalidad del programa, y el destino del material ya enriquecido a niveles próximos al 20% .

Las partes han acordado que Irán no enriquecerá uranio por encima del 3,67% durante al menos 15 años. Irán también se ha comprometido a reducir su arsenal actual, de alrededor de 10.000 kg de uranio de bajo enriquecimiento a 300 kg de uranio al 3.67 % por 15 años, y se ha comprometido a no construir nuevas instalaciones durante este periodo de tiempo.

También hubo discrepancias acerca del destino del material ya enriquecido: Irán defendía poder convertirlo en combustible para usarlo en sus reactores (tal y como lleva haciendo desde enero de 2014), mientras que el grupo conformado por el EU3+3 solicitaba la exportación de ese material a un tercer país que serviría de “almacén” para el stockpile de combustible iraní. Con esta medida se pretende sacar del país una parte de ese combustible que podría ser reprocesado y devuelto a porcentajes peligrosos de enriquecimiento en poco tiempo.  Alemania, Francia y Reino Unido ya incidieron en esta propuesta durante los contactos que tuvieron lugar con Irán entre 2004 y 2005.

3. Las centrifugadoras

La otra cuestión clave, las centrifugadoras. Se estima que Irán dispone de aproximadamente 19.000 centrifugadoras en las plantas de Natanz y Fordow, de las cuales 10.000 estarían actualmente operativas según informes de la OIEA de mayo del año pasado.

De nuevo la Administración Obama ha tenido que ceder y ya con las conversaciones lanzadas desde 2013, se asumió que presionar para la reversión total del programa nuclear iraní no es una postura factible (sí asegurar su dimensión exclusivamente civil) y comenzó a hablarse de dejar en funcionamiento 2.000 centrifugadoras y que no se pusieran nuevas en marcha.

Las negociaciones han ido avanzando desde las posiciones iniciales y la cifra finalmente puesta sobre la mesa por el EU3+3 sería la de 6.104 centrifugadoras, con sólo 5.060 de ellas dedicadas al enriquecimiento de uranio. Todas las 6.104 centrifugadoras serán IR-1, centrifugadoras de primera generación.

4. Bajo la lupa internacional

Hay un aspecto fundamental en toda negociación de estas características: la posibilidad de verificar internacionalmente el cumplimiento escrupuloso de lo acordado. La historia de desencuentros entre la OIEA y las autoridades de la República Islámica acerca de los trabajos de inspección han fraguado una desconfianza proverbial entre las partes.

La posibilidad de que la OIEA pueda realizar supervisiones en cualquier momento y en cualquier lugar, encontrando transparencia y cooperación por parte de las autoridades persas, se encontraba, pues, entre las posiciones de máximos de los negociadores del EU3+3. Al final, se ha acordado que la OIEA tendrá acceso regular a todas las instalaciones nucleares.

Irán ha ido, al menos formalmente, aceptando progresivamente el papel de la OIEA como “vigilante” internacional de la energía atómica, evolucionando lentamente desde una retórica inicial en el sentido de restar legitimidad al organismo como instrumento al servicio de la “doble moral occidental” hasta aceptar en el marco de las conversaciones de Génova-2013 (que sirven de trampolín para las presentes negociaciones) un grado razonable de supervisión y cooperación regular.

No hay que olvidar, no obstante, los obstáculos que han encontrado en no pocas ocasiones los inspectores cuando visitaban instalaciones iraníes y los no pocos renuncios en los que han sido cogidos los responsables del programa nuclear.

El EU3+3 tendrá que complementar los mecanismos de verificación que el acuerdo global ha puesto en marcha para permitir que el OIEA tenga todo el acceso necesario a las instalaciones nucleares así como a toda la cadena de suministro.

5. La fecha de caducidad del acuerdo

Cuanto más tiempo consiga la comunidad internacional monitorizar el programa nuclear iraní con el fin de certificar su carácter pacífico mayor éxito cabrá suponer a estas negociaciones. Estados Unidos propuso un acuerdo de duración de 10 años y en este sentido las negociaciones han sido un éxito.

Los críticos señalan que tales limitaciones de tiempo, la denominada “cláusula de extinción”, permitirán a Irán adquirir un arma nuclear después de la finalización de las restricciones, al menos para desarrollar la capacidad de enriquecimiento a mayores niveles.

Pero como muchos expertos han dicho, la realidad es que Irán seguirá estando sujeto a las obligaciones del Tratado de No Proliferación (TNP). Como resultado, si las actividades nucleares de Irán siguen teniendo una credibilidad civil cuestionable después del fin del acuerdo de junio, la comunidad internacional conservará el derecho de desafiar a Teherán a través de mecanismos internacionales de no proliferación y, finalmente, a través de la diplomacia, las sanciones o las opciones coercitivas. Un acuerdo global no es un cheque en blanco.

6. ¿Y las sanciones?

Una de las cuestiones sin duda más espinosas en esta negociación. Hasta ahora, estas sanciones han tenido un gran impacto tanto a nivel macro como micro, lo que según multitud de analistas internacionales ha sido determinante a la hora de atraer (¿forzar?) a Irán a una negociación.

El acuerdo ha señalado que las sanciones relacionados con actividades nucleares serán suspendidas después de que la OIEA haya verificado que Irán ha dado los pasos decisivos en actividades nucleares clave. Si en algún momento Irán no cumple con su compromiso, será sancionado.

El EU3+3 tendrá que permanecer decidido a volver a una actitud de confrontación si las ambiciones nucleares de Irán siguen siendo incompatibles con el TNP, algo que no podemos descartar incluso después de la firma del acuerdo definitivo del 30 de junio.

Irán ha sido muy consistente en las últimas dos décadas en su búsqueda de un programa nuclear de doble capacidad. El acuerdo en discusión es la forma más realista de tratar con él en un futuro próximo. Pero más allá de ello, la comunidad internacional tendrá que ser tan consistente como Irán para defender su propio objetivo estratégico: un programa nuclear con fines exclusivamente pacíficos en Irán.

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