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Las grandes potencias dan su apoyo al Gobierno de Unión Nacional de Libia

Fayez al-Sarraj, jefe del Gobierno de Unión Nacional de Libia / Fuente: Atalayar

Por Paco Soto

Estados Unidos y las potencias del mundo occidental y emergente acordaron en Viena esta semana levantar el embargo de la ONU sobre la venta de armas a Libiay manifestaron su apoyo político y militar al Gobierno de Unión Nacional del país norteafricano. Libia, que sufrió durante décadas la terrible tiranía de Muamar Gadafi, es en la actualidad un país dividido desde el punto de vista tribal, territorial y político, debilitado económicamente, a pesar de ser un rico productor y exportador de petróleo, y golpeado por el terrorismo yihadista. España, que participó en la conferencia de Viena, ha desempeñado un papel relevante en la pacificación y normalización política de Libia. En Occidente, el principal destino del crudo libio es Italia (32%). Después vienen países como Alemania (14%), Francia (10%), España (9%) y Estados Unidos (5%). La comunidad internacional se puso de acuerdo en Viena, según un comunicado final, en “apoyar totalmente los esfuerzos” del nuevo Ejecutivo libio y se mostró “dispuesta a responder a las demandas” de los gobernantes para entrenar a militares y “equipar a la guardia presidencial y las fuerzas autorizadas”.

Delegaciones nacionales y regionales

Un total de 25 delegaciones nacionales y regionales como las de Estados Unidos, Rusia, China, Arabia Saudí, Egipto, Túnez, España, Francia, Reino Unido e Italia, además de la Unión Europea (UE), la Unión Africana (UA) y la Liga Árabe, firmaron la declaración final. El embargo de la ONU sobre ventas de armas a Libia fue impuesto cuando estalló la revuelta armada contra Gadafi, en 2011, pero después fue violado muchas veces. El nuevo Ejecutivo dirigido por Fayez al-Sarraj, que tiene su sede en la capital de Libia, Trípoli, desde hace mes y medio, se ha fijado el objetivo de controlar y asentar su autoridad en todo el territorio y acabar con el terrorismo y las iniciativas de un poder paralelo en el este del país, que está capitaneado por el general rebelde y anti islamista Khalifa Haftar. El levantamiento del embargo sobre la venta de armas será parcial. El objetivo de esta medida es facilitar a los dirigentes libios el combate contra el terrorismo yihadista, y sobre todo el grupo Daesh, que se ha implantado sólidamente en el país norteafricano.

Lucha contra Daesh

El jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, se felicitó del acuerdo, que se logró gracias a la alianza previa de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, y confirmó que la venta de material bélica a Libia estará “destinada a la lucha contra el Estado Islámico y a la seguridad del país”. Kerry manifestó que “sostenemos la idea de que existe un gobierno legítimo y que este gobierno legítimo combate el terrorismo, este gobierno no puede ser prisionero de una acción de la ONU”. “La situación de Libia es muy mala económicamente, financieramente y en el ámbito de la seguridad, y necesitamos de la cooperación de todos”, reconoció Kerry. El secretario de Estado rechazó la opción de una intervención militar directa en Libia, porque consideró que una decisión de esta naturaleza tendría consecuencias imprevisibles. Esta es también la posición de España. En cambio, otros países como los del Magreb contemplan la intervención militar. El Washington Post informó recientemente de que desde hace un año comandos de fuerzas especiales estadounidenses actúan en Libia y llevan a cabo acciones militares selectivas.

Avance terrorista

La conferencia de Viena se llevó a cabo en un momento crucial para Libia. Los terroristas de Daesh, que cuentan entre 3.000 y 5.000 combatientes en Libia, lograron recientemente extender su influencia al oeste de la ciudad de Sirte, que controlan desde 2015. Los terroristas tomaron la semana pasada la localidad de Abou Grein, después de una serie de combates con las fuerzas miliares al servicio del Gobierno de Trípoli. De momento, el nuevo Gobierno no ha conseguido debilitar militarmente a los yihadistas. Por esto mismo, Estados Unidos y varias potencias occidentales y emergentes consideraron que era imprescindible reunir a los principales actores regionales e internacionales en Viena. Europa, por proximidad geográfica, es junto con África el continente más expuesto al conflicto libio, y quiere evitar a toda costa la extensión del mismo.

La existencia de dos autoridades enfrentadas en Libia complica aún más la situación y hace difícil la reconciliación política en el país. “No podemos seguir aceptando esta división”, declaró a la AFP el presidente de la comisión de Defensa del Senado italiano, Nicola Latorre. Por su parte, la analista en International Crisis Group Claudia Grazzini aseguró que “una operación militar para liberar Sirte necesita de una mayor coordinación de las fuerzas de seguridad por razones tácticas y políticas”. Es evidente que sin el apoyo político y militar de los principales países y bloques regionales el Gobierno de Trípoli no podrá liberar Sirte y derrotar a Daesh.

Actuación inteligente

La lucha antiterrorista es el principal desafío político del Gobierno dirigido por Fayez al-Sarraj. Sin una victoria contra Daesh y otros grupos yihadistas los gobernantes libios no podrán iniciar la pacificación, normalización y reunificación de un país extraordinariamente dividido y caótico y con un estado prácticamente fallido. Según diversos analistas, la comunidad internacional tiene que actuar inteligentemente en Libia, apoyar al Gobierno de Unión Nacional, canalizar el flujo migratorio provocado por la violencia y el terrorismo, sobre todo en el caso de la UE, ayudar a países pequeños que se enfrentan a este problema como Túnez, y contribuir adecuadamente a la unión territorial del país magrebí. De momento, la lucha de la UE contra las redes de tráfico de seres humanos ha sido insuficiente, e incluso un “fracaso”, según revela un informe del Parlamento británico. Una mayor desestabilización de Libia sería malo para el norte de África y Europa.

** Publicado originalmente en Atalayar

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