Las críticas a Israel no frenan la colonización

Por Guido Luppino. Artículo de opinión.

Pese a las críticas a Israel provenientes de distintas partes del planeta, el avance de la violencia contra el pueblo palestino no cesa su ritmo. En los últimos días, desde la embajada de Estados Unidos en Israel, el propio embajador, Dan Shapiro, ha denunciado que este país aplica normas de justicia por separado para ciudadanos palestinos e israelíes. Otra crítica proveniente de Shapiro se basó en la constante construcción de asentamientos israelíes en Cisjordania, territorio perteneciente a Palestina, enfatizando que, de esa forma, nunca será viable la formación de dos estados que convivan en paz dentro de la región. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se refirió a las palabras del diplomático norteamericano con una clara reprimenda hacia las mismas.

En paralelo a la denuncia de Dan Shapiro, la Unión Europea (UE) se expresó sobre los asentamientos israelíes en tierra palestina, etiquetándolos de ilegales. Pero las críticas y reclamos parecen ser una simple máscara de la realidad que se vive, ya que la potencias internacionales no realizan acciones concretas que permitan cambiar el rumbo o poner un freno a los actos procedentes desde el gobierno de Netanyahu.

La escalada de violencia continúa. La semana pasada fue demolida la casa de un ciudadano palestino en Cisjordania, acusado de terrorismo. Desde el gobierno del estado de Israel se defienden este tipo de actuaciones alegando que se basan en un “elemento de disuasión”. La realidad es que este castigo colectivo sólo favorece la idea colonizadora, a la vez que es una forma de seguir arrasando tierras palestinas, deshabitarlas y poder ocuparlas con ciudadanos israelíes. Mientras tanto, Netanyahu volvió a afirmar que la raíz del conflicto es el no reconocimiento palestino del Estado judío, desconociendo por completo el modus operandi de su propio gobierno.

Por otro lado, en los próximos días el gobierno israelí comenzará la construcción de una “valla de seguridad” en la frontera con Jordania. La misma tendrá una prolongación de 30 km y, según palabras oficiales del Ministerio de Defensa, se hace en busca de protección para los ciudadanos israelíes contra cualquier amenaza proveniente del país vecino.

Una nueva valla construida por Israel marca la impronta sionista del gobierno. Recordemos el llamado “muro del apartheid” edificado por Israel hace ya diez años, el mismo separa territorios palestinos de Cisjordania con tierras israelíes. El “muro del apartheid”, se estima mida más de 700 km. una vez finalizado, se extiende cerca del 80% en territorio palestino, adentrándose de lleno en Cisjordania, conquistando tierras para la construcción de asentamientos ilegales. Otra muralla confeccionada por Israel es la que los separa con los Altos del Golán, cerca de Siria.

Netanyahu afirmó que la construcción de esta nueva valla “bloquea la entrada de inmigrantes ilegales en Israel y los diversos movimientos terroristas”. Se estima que tendrá un costo cercano a los 75 millones de dólares.

En cuanto a la diplomacia, desde Israel se está buscando tejer nuevas alianzas en la región de Medio Oriente. Conversaciones diplomáticas marcan una posible agenda con el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, presidido por el jeque al-Nahayan. Ambos países comparten prioridades políticas, una de ellas es el rechazo a la República Islámica de Irán como a la Hermandad Musulmana. Recordemos que el acuerdo nuclear confeccionado el pasado año entre los Estados Unidos e Irán, no ha contentado al gobierno israelí. Si bien la relación entre el país norteamericano e Israel no mutó sustancialmente, la agenda política marca la necesidad de sumar nuevos aliados frente a la constancia de conflictos bélicos.

Mientras Israel continúa invirtiendo en fuerzas militares para la colonización completa de Palestina, más del 5% del PIB (Producto Interior Bruto) es destinado a gastos militares, la pobreza ha crecido en el último año dentro de la población. Un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha sacado a la luz que el 21% de los ciudadanos israelíes viven bajo la línea de pobreza, lo que representa más de un millón y medio de personas. También ha subido el porcentaje de pobreza extrema, llegando a afectar a más del 10% de la población.

Los últimos días estuvieron marcados por la presencia de nuevos ataques, en este caso al norte de la Franja de Gaza, donde un bombardeo aéreo proveniente de Israel ha dejado tres fallecidos y decenas de heridos. Desde principios del mes de octubre, momento del comienzo de la nueva ola de violencia reconocida como una posible “tercera intifada”, más de 150 palestinos han sido asesinados víctimas de la actuación del gobierno de Israel, la gran mayoría en territorios de Cisjordania.

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