, ,

La Siria prerrevolucionaria

Por Beatriz Yubero

Túnez, Libia, Egipto, Marruecos o Yemen son países árabes y arabizados que se encuentran enmarcados bajo el concepto periodístico de Primavera Árabe. No obstante, la situación siria difiere de la que estos países han vivido tanto en su contexto pre-revolucionario como en su contexto puramente revolucionario.

Para empezar, un elemento a tener en cuenta es la composición territorial del país. Siria es un Estado que presenta una orografía compleja. Con sus 180.050 kilómetros cuadrados acoge a una población de cerca de 23.695.000 ciudadanos. La densidad de población total que presenta es de 128 habitantes por kilómetro cuadrado siendo las ciudades con mayor registro de esta medida Latakia con 524.8 hab./kilómetro cuadrado, Idlib con 327.4 y Alepo con 307.0 habitantes por kilómetro cuadrado.

En cuanto a las principales actividades económicas del país, destacan en primer lugar las actividades relacionadas con los servicios estatales, es decir el Estado sirio cuenta con una importante estructura de servicio público que representa el 65% del PIB y el 75% de la clase trabajadora siria. Por detrás del sector público encontramos que el mayor volumen de actividad laboral se registra en las áreas de las manufacturas, construcción, turismo y agricultura.

Es el en contexto pre-revolucionario en el cual nos encontramos profundos cambios que afectaran de forma directa a la estructura del sistema social sirio, a su tejido industrial y productivo.

Tras el fallecimiento del presidente Hafez al Assad en el año 2000, le sucedió en el cargo su hijo, Bashar al Assad cuyo perfil político abordaremos posteriormente. Los primeros diez años al frente del Estado sirio fueron convulsos para un joven candidato que contaba por aquel entonces con 34 años de edad. Algunos investigadores definen esta etapa como “una etapa de transición multidimensional durante la cual se llevaron cambios en diferentes planos, numerosas reformas” (Perthes, 2004).

Tras la muerte de Hafez al Assad, Siria se enfrentó a su primera revuelta social, la denominada Primavera de Damasco en la que renacieron núcleos sociales e intelectuales que durante décadas habían dormitado. La protesta fue no obstante aplastadas por el gobierno que ya dirigía Bashar. En ese periodo del cual tanto Siria como gobierno salió airoso el nuevo presidente adquirió un papel activo ante la propuesta política regional del presidente francés Nicolás Sarkozy. Hablamos de L’Union par la Mediterranée en 2009, que venía a ser heredera de la Conferencia de Barcelona (1995).

Es pues que entre los años 2000 y 2010 se aprobaron decenas de decretos en el terreno económico acercando a Siria a doctrinas propias del neoliberalismo marcado por el FMI.. El X Plan Quinquenal (2006-2010), como explica la investigadora Laura Ruiz de Elvira (2014), “erigió el sector privado y la sociedad civil como dos actores clave destinados a desempeñar un papel fundamental en la modernización del país”.

Siria vivió pues un crecimiento económico a dos velocidades lo que supuso el empobrecimiento de la población y el aumento de las diferencias entre las diversas clases sociales sirias, siendo la clase oligárquica la que más se beneficiara de las nuevas reformas emprendidas por el presidente Bashar al Assad. Paralelo a este desarrollo económico incrementaron los casos de corrupción que señalaban directamente tanto a la clase política como a la administración estatal. El gobierno quedaba desacreditado ante sus ciudadanos.

Resultado de esta fallida modernización llama la atención que no fuera la secta alawita, protegida por el Estado en todas las esferas de la vida social y política la que mejor parada resultara tras las reformas económicas pues, en este terreno al Assad estrechó también relaciones comerciales con ciertos sectores sunníes dominantes en ciudades como Latakia y Damasco. “El elemento fundamental de la relación entre el régimen de los Assad y ciertas élites económicas se basa en un acuerdo tácito por el cual el poder aporta cobertura legal y política a las oligarquías afines y éstas aseguran su respaldo financiero y empresarial. Hoy por hoy, esta alianza se ve reforzada por enlaces matrimoniales o proyectos empresariales conjuntos entablados por las nuevas generaciones de los Assad y el resto de familias políticas y militares poderosas y los herederos de algunas de las fortunas más relevantes del país”. (Álvarez-Ossorio y Gutiérrez de Terán, 2009)

En sus dos primeros años de gobierno Bashar reemplazó a dos de cada tres altos cargos políticos, administrativos y militares. Creyó profundamente que Siria necesitaba una relevo generacional a nivel institucional. Las carteras más importantes (tecnología, economía, educación y formación) fueron entonces a parar a manos de una serie de tecnócratas alawitas, formados en el extranjero y sin adscripción baazista.( Laura Ruíz de Elvira, 2014)

Así pues, mientras el temido mujabarat tomaba posiciones y se infiltraba en todos los ámbitos de la vida pública y privada, el descontento social crecía por momentos aunque de ello no hubiera manifestación evidente en los medios de comunicación. “El caso sirio es diferente de los casos tunecino, marroquí, egipcio y yemení, donde las movilizaciones de carácter social y político se habían desarrollado considerablemente durante los últimos meses. En Siria no había un clima que hiciera presagiar que algo fuera a ocurrir porque una serie de factores habían dificultado, desde el asalto al poder del partido Baaz en 1963, la emergencia de una acción colectiva contestataria. Estos factores son étnico religiosos dentro del país, que favorecerían la fragmentación de la sociedad”. (Laura Ruiz de Elvira, 2014). La pésima gestión de los primeros signos de crisis serían cruciales para acelerar el fracaso de lo que en un principio fueron protestas pacíficas.

En una entrevista concedida a The New York Times el presidente negaba la posibilidad de un contagio revolucionario heredero del que países como Libia o Túnez vivían por aquel momento. Sin embargo, el 18 de enero de 2011 comenzaba una intifada en siria. Numerosos atentados asolaron al país, muchos de ellos procedentes de facciones islamistas como al Fatah. La región norte de Siria, donde actualmente se concentran milicias yihadistas como DAASH -Estado Islámico de Irak y Levante por sus siglas en árabe- o Jabhat al Nusra -brazo armado de Al Qaida en Siria- padecía una tasa de paro elevada y un éxodo rural importante. Es en las zonas más inestables a nivel social donde estos grupos terroristas se han consolidado.

La desestabilización se vío acentuada además por la tremenda sequía que vivía el país desde 2007 y que dejó desabastecido a uno de sus principales sectores económicos, la agricultura. La retirada de subsidios al agro fue un punto de inflexión en la mala gestión política del nuevo presidente. Pero ¿Cuáles fueron los factores clave que dieron lugar a la Revolución Siria?

Factores claves de la Revolución

En primer lugar hablamos de factores internos, es decir, tras la muerte de Hafez al Assad Siria vive una profunda crisis económica agudizada por una terrible sequía que deja a la región de Hawran totalmente diezmada. La retirada de subsidios al agro provocan, como hemos explicado, un tremendo descontento social en las zonas alejadas de la capital, Damasco, que permanecerá latente hasta el estallido de la Revolución.

Por su parte, los servicios de inteligencia comienzan a llevar a cabo prácticas relacionadas con la extorsión y corrupción y se infiltran en en la vida privada de los ciudadanos. El 18 de marzo, el denominado Viernes de la Dignidad, las fuerzas del régimen de Assad reprimen duramente una manifestación que en un principio tenía tintes pacíficos. Es entonces que se produce una corriente de solidaridad entre la ciudadanía. La afrenta es ya colectiva.

Los elementos étnico-confesionales que antes eran motivo de divergencia de opiniones, desorden y fragmentación de ideas pasan a un segundo plano. La sociedad comienza a tener un nexo de unión, la derrota del régimen de al Assad.

En el año 2011 comienzan las primeras deserciones en el ejército árabe sirio. Muchos de los desertores formarán posteriormente parte de la facción opositora Ejercito Libre Sirio. Tras el asedio de Yisr por parte del gobierno de al Assad se produce un primer éxodo de 100. 000 refugiados . En agosto Hama experimentará una agresiva defensiva militar y Damasco, que hasta entonces había permanecido ajeno a cualquier tipo de movimiento revolucionario, vivirá sus primeras movilizaciones.

Tanto la capital como Alepo permanecieron en un primer momento ajenas a cualquier movimiento de oposición ya que “los hombres de negocios que se habían beneficiado de las políticas liberales en el 2000 dudaban al principio en unirse a las revueltas”. (Laura Ruíz de Elvira, 2014)

Respecto a los factores externos son varios los elementos que confluyen. En primer lugar hablamos de la mediatización de las revueltas de Túnez, Libia Egipto. El malestar social que se comenzaba a percibirse en algunas esferas, sobre todo entre la juventud siria fue tomando impulso a través de las redes sociales (Facebook y Skype serán dos aplicaciones clave) así como gracias a la presentación que los medios de comunicación realizaron acerca del triunfo de la revolución en países como Túnez. La Primavera Árabe permitió a los sirios recuperar la confianza en sí mismos y darse cuenta de que una acción colectiva organizada podía permitirles derrocar al que consideraban su propio dictador. Surgieron movimientos impulsados por activistas tanto en el interior como en el exterior del país que fueron conectados entre sí.

Tras las elecciones presidenciales que dieron la victoria al joven heredero Bashar al Assad, el gobierno se consolida en el poder. Hasta entonces la sociedad siria no había vivido en malas condiciones sin embargo, la irrupción de agentes externos agitadores será un elemento a tener en cuenta en esta revolución.

Bashar al Assad sembró la discordia a nivel global. No se consideraba alineado con Estados Unidos, principal enemigo político de su mayor socio, Rusia y aliado de su principal enemigo regional, Israel. Tampoco se consideraba alineado a la OTAN, a la que pertenece Turquía, país vecino por el Norte, o al FMI pese haber iniciado un camino hacia una apertura económica neoliberal. No simpatizaba tampoco con algunos de los dirigentes internacionales más relevantes de la escena política.

Desde Iraq la insurgencia islamista comenzó a dar apoyo logístico y armamentístico a aquellos sectores más radicales vinculados con organizaciones terroristas yihadistas. En la frontera con Turquía, lo que en un principio fueron katibas posteriormente se convirtieron en facciones radicales como Jabhat al Nusra (bajo la marca Al Qaida). Penetraron en Siria cargados de armamento, dispuestos a hacerse con el control de la franja norte del país. También transitó la insurgencia extranjera por Israel, concretamente por los Altos del Golán. La estrategia Libia se repetía pues en Siria.

** Toda la bibliografía citada en este texto se encuentra localizada en el trabajo de investigación: YUBERO Parro, Beatriz. “El Papel de Jabhat al Nusra en el conflicto sirio: Utilización de la propaganda de guerra y su vinculación con el crimen organizado”. Disponible en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Septiembre, 2014.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir