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La seguridad en el Sahel y el Mediterráneo, a debate

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Por Verónica Sánchez Moreno

El Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado (IUGM) de Madrid celebró el pasado jueves 27 de noviembre una jornada sobre seguridad en el Sahel y el Mediterráneo. Los organizadores de la misma, el Grupo Atenea, la Asociación de Diplomados en Altos Estudios de la Defensa Nacional (ADALEDE) y el propio IUGM plantearon a los asistentes a esta cita, cómo la seguridad en dicha zona afecta al Norte de África y a España y el impacto geoestratégico en los países de las dos orillas y, por extensión en el resto de la comunidad internacional.

Durante la inauguración de estas jornadas, el director del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado, Miguel Requena y Diez de Revenga, señaló el escaso desarrollo económico y cultural de la población en el Sahel y subrayó la necesidad de llevar a cabo en esta zona políticas para combatir el hambre, la sequía, la desnutrición y fortalecer el estado de derecho y las políticas de seguridad, así como de crear un espacio de seguridad compartida en la zona. “La situación a la que se enfrenta el continente africano es en parte por la colonización”, subrayó Requena que afirmó que las fronteras de seguridad de Europa y los países del Magreb se encuentran en el Sahel.

En la inauguración también intervinieron Antonio Colino Martínez, presidente de ADALEDE y José Luis Cortina Prieto, presidente de Grupo Atenea. Mientras que el primero subrayó que la Defensa son todos los ciudadanos, el segundo continuó este argumento destacando la importancia de la política de Defensa. El último en intervenir fue el general de división Juan Antonio Moliner González, jefe del Gabinete Técnico del Secretario General de Política de Defensa. El general Moliner destacó en su intervención que Níger, Mali, Burkina Faso y Chad son el núcleo central de Sahel, todos ellos países marcados por factores de fragilidad como son la geografía y el impacto de las nuevas tecnologías, la confluencia de religiones, la diversidad étnica y tribal, las altas tasas de natalidad que generan inmigración, la falta de recursos y la descolonización y debilidad democrática. Asimismo, el general destacó que la estabilidad estratégica, económica y de seguridad en África es absolutamente relevante para España y, por ello, hay que combatir riesgos y amenazas como los conflictos armados, el yihadismo, la relación entre grupos terroristas y crimen organizado y la piratería. “España tiene que volcarse en el Sahel”, afirmó Moliner.

Seguidamente, dio comienzo la mesa redonda con coloquio en la que participaron, como moderador, Eduardo López Busquets, director de la Casa Árabe y como ponentes Mohammed Haneche y M’Hamed Ezzine Chelaifa, embajador de Argelia y de Túnez en España, respectivamente; Luis de la Corte, profesor titular de la Universidad Autónoma de Madrid y Beatriz Mesa, periodista y corresponsal de COPE en Magreb y Mali.

La pregunta a los ponentes por parte del moderador sobre la situación actual en el conflicto de Mali, teniendo en cuenta la idoneidad de las intervenciones extranjeras en el país, así como las negociaciones de paz que se están llevando a cabo en Argelia entre los diferentes grupos enfrentados, el embajador de este país señaló que “la negociación es difícil pero se puede salvar”. Según el embajador Argelia ha propuesto un texto de consenso a todas las facciones intentando convencer a todas las partes para conseguir la reconciliación nacional y solucionar un problema, el del norte de Mali, “económico social principalmente” y que “se remonta a la independencia del país” en los años ’60. Por su parte, el embajador de Túnez, destacó la gran dimensión del problema del terrorismo en la zona como “un virus mutante que se desarrolla en el cuerpo en el que se puede instalar, por eso va pasando de un país a otro” y contra el que debe haber una “respuesta general que englobe a todos los factores de inestabilidad”. Según Luis de la Corte, el acuerdo que se está tratando de gestar en Argel tendrá más posibilidades de funcionar si los que participan están dispuestos a aprender de experiencias anteriores y las operaciones extranjeras en el país serán de éxito “si se tiene en cuenta el estado final deseable”. La encargada de cerrar el turno sobre esta cuestión fue Beatriz Mesa, que señaló que en el norte de Mali se produce una lucha para alcanzar los recursos económicos y, para ello, se recurre a la violencia. Mesa expresó su falta de confianza en la mesa negociadora en Argel, al apuntar que en la misma existen dos negociaciones, una oculta y otra la que se vende de cara a la opinión pública (algo que posteriormente desmintió el embajador de Argelia). Según la periodista los grupos antimalienses están negociando con Francia gestionar económicamente el norte de Mali y a su vez un reparto político, por lo que el gobierno de Bamako actualmente está perdiendo en las negociaciones. “Los grupos armados azawenses buscan la independencia para poder controlar el tráfico de ilícitos”, afirmó Mesa.

Cambiando de tema y preguntados los ponentes por Boko Haram, el embajador de Túnez destacó que los miembros de este grupo terrorista son “bandidos salafistas” y que no cree que tenga relación con otros grupos terroristas de la región. De la opinión contraria es el profesor Luis de la Corte que señaló que Boko Haram ha tenido “contactos menores” con Al Qaeda en el Magreb Islámico y que no se puede enfrentar a este grupo terrorista solo con la fuerza. Según Beatriz Mesa hay miembros de Boko Haram que han sido entrenados por algunos jefes de la yihad. Asimismo señala la periodista que este grupo terrorista, logró internacionalizarse secuestrando a 200 niñas en Níger, consiguiendo su objetivo: aparecer en la escena pública. “No creo que una organización armada multilateral pueda acabar con Boko Haram”, afirmó Mesa, “porque tiene base social y es ahí donde hay que combatirle”.

Ante la cuestión de la situación en Libia, el profesor Luis de la Corte, calificó ésta como un “desastre” que ha ocurrido debido a la última intervención internacional en ese país y señaló como otro de los problemas libios la falta de conciencia nacional, como consecuencia de la descolonización. Según el embajador de Túnez la primavera árabe en su país impactó en Egipto y Libia, siendo el caso de este último país un caso particular. “Los tunecinos confiamos en el devenir de Libia”, afirmó Ezzine Chelaifa, “y somos conscientes de nuestra responsabilidad en el devenir de este país”. Se estima que en la actualidad hay en Libia unas 300 milicias y 200.000 hombres armados. “Por encima de todo”, declaró a la sala el embajador, “hace falta voluntad política pasando a los actos para parar los recursos y el armamento que llega a las milicias y un interlocutor entre las partes capaz de reunir al pueblo”. Por su parte, Mohammed Haneche subrayó el “fracaso monumental” de la intervención internacional en Libia, “cuyas consecuencias han afectado también a Argelia y a Túnez” y destacó la “valentía” del español Bernardino León, representante especial de las Naciones Unidas para Libia, que está “tratando de reunir los restos del país para poder iniciar un diálogo político inclusivo y reorganizar el Estado”. Por último, respecto a este tema, Beatriz Mesa puso de relieve que en el país libio se están produciendo dos guerras paralelas, una en la cirenaica y otra en la tripolitana, que tienen como objetivo controlar los puertos y los pozos petroleros.”La solución de Libia está en los propios libios”, afirmó Mesa, “otra intervención internacional sería un error”.

Por último y como conclusiones de esta mesa redonda, el profesor Luis de la Corte destacó la importancia de la implicación de la comunidad internacional en la situación del Sahel. “Necesitamos tener preparadas nuestras capacidades para intervenciones rápidas”, subrayó el profesor que ve como fundamental concienciar a la sociedad española de la importancia de estar en el Sahel y de los intereses que están en juego en esa zona. De la misma opinión es Beatriz Mesa, que calificó como “muy importante” el despliegue de fuerzas internacionales para la construcción de los ejércitos de los países del Sahel. El embajador de Túnez también destacó el rol de la comunidad internacional en la región, un rol que “debe ser reforzado y adaptado a la realidad de los conflictos” y criticó la “falta de voluntad” para luchar contra el terrorismo. Reforzar los procesos políticos en los países del Sahel es fundamental para el embajador argelino, que destacó que hay que conseguir que la inmigración sea vista como un fenómeno positivo y que el terrorismo “sólo se puede combatir en un marco concertado de cooperación internacional”. Para Haneche el concepto de yihadismo es un “pretexto”, ya que los grupos terroristas realizan una utilización mercantil del islamismo, siendo en todos los casos el objetivo final económico, algo en lo que el embajador tunecino estaba de acuerdo pero que el profesor de la Universidad Autónoma no ve así. “No estoy de acurdo en que el asunto del yihadismo sea una tapadera”, contestó de la Corte, “hay un proyecto extremista religioso y las acciones bárbaras que estamos viendo tienen una dimensión de sentido para ellos que va más allá del puro lucro”. Por último, para Beatriz Mesa es el componente económico el que prima sobre el elemento ideológico. Afirma la corresponsal que hay víctimas de esa “falsa yihad”, jóvenes que se suman a las filas de los grupos terroristas “manipulados por un discurso que utiliza el Islam para el lucro económico”.

 

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