, , , , , ,

Rusia y Siria: lograr un acuerdo, mantener las bases

Cristina Casabón

El pasado viernes el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, se reunió en Viena con el secretario de Estado estadounidense, John Kerry y los ministros de Relaciones Exteriores de Turquía y Arabia Saudita, para negociar posibles soluciones políticas en Siria. Las negociaciones diplomáticas de Rusia con los diferentes actores implicados se llevan a cabo en paralelo al refuerzo de la alianza entre Rusia y Siria, tanto en el plano militar como en el político, con visita express de Bashar al-Assad a Moscú incluida.

Esta reunión se suma a las muchas celebradas desde el comienzo de 2015: la conferencia conocida como Moscú I que tuvo lugar en enero, seguida por Moscú II en abril, la reunión de oposición siria celebrada en la capital de Kazajistán, Astana, y el encuentro entre el embajador estadounidense Michael McFaul y el viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Mikhail Bogdanov el pasado julio.

Con la entrada de lleno en el conflicto desde el pasado 30 de septiembre, Putin quiere convencer de que está mejor posicionado que EEUU para negociar un acuerdo que pueda poner fin al conflicto sirio e iniciar las conversaciones políticas; pero al mismo tiempo Rusia no es neutral. Putin trata de lograr un deshielo entre Bashar al-Assad y los elementos de la oposición para asegurarse de que cualquier transición en Siria sea lo más ordenada posible y respete los intereses de Rusia.

Sobre el terreno, hasta ahora los rusos han llevado a cabo una copia de la estrategia militar de Assad, descartando un compromiso con la oposición moderada. Putin declaró que el Daesh y los rebeldes moderados son la misma cosa, y la “guerra contra el terrorismo” que Rusia está desarrollando en Siria ha matado a más soldados del Ejército Libre Sirio que miembros de Daesh, Jabhat al Nusra y otras organizaciones yihadistas, si bien parece que Lavrov está reconsiderando el ataque a las fuerzas de la oposición tras las últimas negociaciones. 

Después de la visita de Assad, el ministro de Exteriores ruso dijo que los esfuerzos de los procesos políticos en Siria deberían ser más activos, y también anunció el inicio de negociaciones entre las autoridades y la oposición, con el apoyo de actores externos (Estados Unidos, Turquía y Arabia Saudí) indispensables si realmente se quiere llegar a un acuerdo que no suponga la fragmentación de Siria.

El punto de divergencia que siempre aparece en las negociaciones entre Rusia y Occidente es el futuro de Bashar al-Assad. Aunque los gobiernos implicados no ha logrado encontrar una posición común y clara sobre el papel que Assad debería jugar en la “solución” a la crisis siria, parece que Putin sigue presionando para que se acepte a Assad en la mesa de negociaciones y o en el futuro gobierno. La última apuesta de Lavrov en Viena ha sido la celebración de elecciones parlamentarias y presidenciales.

El empuje de Rusia a la celebración de elecciones es inútil debido al gran número de sirios que han huido (más de cuatro millones), mientras que otros están en la cárcel, han sido víctima de desapariciones forzadas o continúan siendo perseguidos por el gobierno. Mientras tanto, Assad anunciaba el domingo que se presentará a una reelección “si así lo quieren los sirios”.

Los expertos en Rusia comentan que el mejor escenario para los rusos sería mantener a un gobierno alawita en el cargo: “llegar a un acuerdo, mantener las bases”, y que el anuncio de la resignación de Assad a la presidencia está lejos de producirse. Por otro lado, si Rusia debe patrocinar las negociaciones políticas, tiene que negociar con todos los actores implicados, y tanto EEUU como Arabia Saudí y Turquía manifestaron que Assad no puede formar parte del futuro gobierno. Si Rusia busca seriamente acabar con el conflicto, debe trabajar para asegurar una salida pacífica sobre el terreno en primer lugar, y después forzar la salida del gobierno de Assad.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir