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La propaganda yihadista: De dónde nace y como crece

Por Beatriz Yubero  (Ankara-Turquía)

El desarrollo de las campañas terroristas depende en gran medida de la función orientadora de la ideología que defiendan las organizaciones. Al menos tres son los objetivos que se pueden distinguir a consecuencia en del desarrollo de la propaganda tal y como De la Corte Ibañez propone en su libro “La Lógica del Terrorismo”.

Precisar los objetivos inmediatos y finales en vista a los cuales deben planificarse los atentados. Ayudar a seleccionar sus potenciales blancos y víctimas mediante la identificación de adversarios o enemigos.

Especificar mediante qué métodos pueden realizarse los atentados. Por ejemplo, la ideología yihadista define las operaciones de martirio como acciones efectivas y honorables, propias de un buen musulmán.

Desde un punto de vista estratégico, la propaganda contribuye a dar publicidad y legitimar la causa como actos moralmente justos lo que favorece que agentes externos intervengan en el conflicto. El discurso sectario y religioso que emplean las organizaciones yihadistas, y tomamos como ejemplo Al Qaida, favorece la entrada de capital, bien sea de carácter estatal o privado, procedente de países extranjeros.

En Siria, el conflicto, que en un primer momento fue considerado como guerra civil, ha evolucionado en un enfrentamiento entre facciones a nivel local y regional, es decir, en función del apoyo regional que obtienen cada uno de los grupos que participan en la lucha. Así pues, nos encontramos con organizaciones como la citada que han sabido aprovechar cuestiones conceptuales tan básicas como el “Sham”, así como factores étnicos y religiosos para conseguir el apoyo económico de países como Arabia Saudí que se ha alineado con las tesis anti-Bashar al Assad y ha invertido grandes cantidades de capital en el desarrollo del enfrentamiento.

La consecución de la yihad global comparte un mismo relato ideológico. Las organizaciones terroristas asumen el rol de una franquicia que no necesita jerarquías ni cadenas de mando, de ahí la evolución de las mismas hacia una estructura en red propia de las organizaciones criminales. “En los escritos ideológicos de Al Qaida es posible detectar cómo el estadio actual es la etapa última de un plan estratégico trazado años atrás, que contempla cómo Al Qaida debería superar su etapa de organización terrorista para convertirse en una ideología que sirviese de acicate e inspiración a una insurgencia islámica de carácter planetario” como cita Manuel Torres Soriano en “El Eco del Terror”.

Durante años, Irak fue el foco de la propaganda yihadista, sin embargo, desde hace tres años ese foco se ha desplazado y en la actualidad es Siria el epicentro del radicalismo islamista.

Jabhat al Nusra vertebra su mensaje entorno a los textos religiosos que sitúan al Bilad al Sham -empleando el concepto nación en el sentido étnico-cultural que tiene una entidad distinta a la que le proporcionan las fronteras políticas tal y como Kelman defiende en sus tesis- en el centro del discurso coránico. Basándose en las lecciones aprendidas por los combatientes de JAN en Irak, las conclusiones que la organización extrae de su anterior experiencia en el país vecino les ha permitido construir un discurso mejorado en el marco del conflicto sirio.

Algunos de esos pequeños ajustes pasan por:

1. Minimizar las bajas de civiles musulmanes, empleando para ello el uso cuidadoso de las bombas suicidas y estableciendo como principal objetivo las infraestructuras estratégicas o los santuarios.

2. Restar importancia retórica al sectarismo o ‘kuffar’ (quienes rechazan a Alá o se manifiestan no creyentes) ya que el objetivo de JAN es el de introducir sus ideas lentamente y lograr la conversión o adeptos mediante el apoyo popular, a diferencia de su directo competidor en el terreno, el Estado Islámico. El objetivo de al Nusra, en este sentido, es el de evitar el resurgimiento tribal (Sawat al Qaba’il) y con ello el nacimiento de una oposición emergente.

3. Despojarse del concepto de Primavera Árabe. Tras tres años de conflicto, JAN no considera que haya habido un cambio real respecto a los gobiernos de Túnez, Egipto o Yemen entre otros países afectados directa o indirectamente por las rebeliones. Para ellos, “el único camino a la victoria es una derrota militar del régimen seguido de la instauración de un Gobierno islamista y la instauración de la sharía como ley” (Benotman and Blake).

4. Por otro lado, JAN ha mantenido un discurso implacable en cuanto a su no-alineamiento con la Comunidad Internacional. Si bien la organización ha recibido durante tres años fondos provenientes de países como Arabia Saudí, Qatar o Kuwait, no aceptan la interferencia internacional en un plano político ya que esto sólo beneficiaría a al Assad impidiendo la instauración del Califato.

En cuanto al uso de los medios de comunicación por parte de la célula, Al Nusra ha sabido canalizar su mensaje dirigiéndose directamente a la población más desfavorecida. Producto de su estrategia, JAN ha humanizado su imagen a través de sus secciones sociales como es el Qism al-Ighatha (El Departamento de Socorro) que distribuye pan, gas y ropa y regula los precios de los comestibles en las áreas en las que la célula se ha consolidado. Igualmente la organización se ha hecho fuerte en las zonas más desfavorecidas del Norte de Siria. La labor de estas katibas dependientes de Al Qaida pasa por formar, entre otras cuestiones a los jóvenes ciudadanos sirios, la mayoría de ellos en edad escolar. Para ello, les ofrecen formación militar y religiosa.

Testimonios de combatientes sirios relatan como las banderas de estos grupos militarizados se han convertido en un símbolo de unión. Muchos de los combatientes han vivido experiencias previas en Afganistán en 2001 respondiendo a la invitación que en su día hiciera el líder mediático de Al Qaida Centra, Osaba ben Ladem; en esta ocasión los mismos combatientes responden a otra llamada, la de la liberación de la Gran Siria, Palestina y el Golán además de ser llamados como héroes de la yihad. La Educación por lo tanto, resulta ser uno d ellos pilares centrales en los cuales las organizaciones terroristas yihadistas, en especial el Frente Al Nusra, focaliza su propaganda.

Tal y como Edward Bernays anunciara en 1928, “la propaganda supone la organización del consenso social” y es la educación, indiscutiblemente, uno de los caminos necesarios para lograr el apoyo de las masas.

 

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