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La olvidada Cooperación al Desarrollo española

Por Verónica Sánchez Moreno

Según datos del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la Organización para la Coperación y el Desarrollo Económico (OCDE), España dedicó 4.728 millones de euros a Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en 2009, lo que suponía un 0,46% de su Renta Nacional Bruta (RNB) y le convertía en el 6º país donante, por detrás sólo de Estados Unidos, Noruega, Luxemburgo, Reino Unido y Japón. Sin embargo, a partir de ese año y debido a la crisis económica, el porcentaje de RNB dedicado a AOD por España comenzó a disminuir paulatinamente, pasando al 0,43% en 2010; 0,29% en 2011; 0,16% en 2012 (1.585 millones de euros); y manteniendo ese 0,16% en 2013, muy lejos del objetivo del 0,7% establecido por Naciones Unidas en 1979.

Actualmente España se sitúa en  el sexto lugar por la cola entre los 28 donantes del CAD. Solo Eslovaquia, Polonia, República Checa, Grecia y Corea, destinan menos porcentaje de su Renta Nacional Bruta a la cooperación que España. En cambio, y aunque pudiera parecer que en el contexto de crisis actual el objetivo del 0,7% es imposible, cinco países de la OCDE han alcanzado y superado ese umbral de gasto: Reino Unido (0,72%), Dinamarca (0,85%), Luxemburgo (1%), Suecia (1,02%) y Noruega (1,07%). La media de los países de la Unión Europea para 2013 fue del 0,41% de la RNB y la total del Comité de Ayuda al Desarrollo del 0,3%.

El futuro no parece alentador. Atendiendo a lo presupuestado por el Gobierno para el año 20015, el porcentaje de la RNB destinado a AOD descenderá hasta el 0,13%; es decir, a niveles similares a los de finales de la década de los ‘80.

Analizando la tendencia de reducción de los fondos dedicados a ayuda española al desarrollo se observa un recorte acumulado superior al 70% desde 2009. Además, esta reducción de fondos ha afectado especialmente a la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) que ha visto disminuido su presupuesto de los 980 millones de euros en 2008 a 380 millones de euros en 2012 y a 230 millones en 2014, lo que supone una reducción total acumulada del 75%.

Caso especial también es el de la ayuda humanitaria oficial, destinada a paliar los efectos de situaciones como epidemias, catástrofes naturales o conflictos bélicos. Durante los últimos años la acción humanitaria pública española había ido creciendo en fondos, convirtiéndose en una política pública sólida y con claros compromisos internacionales. Sin embargo, los fondos dedicados a ayuda humanitaria han pasado de 473 millones de euros en 2009 a sólo 72 millones de euros en 2012, un descenso acumulado del  82%, de modo que la ayuda humanitaria es actualmente una de las políticas públicas más afectadas por la crisis. Como consecuencia de estos recortes de presupuestos, España apenas puede dar respuesta a los llamamientos internacionales para cubrir las crisis humanitarias que sufren países como Sudán del Sur o la República Centroafricana.

Por último, otra área especialmente afectada por la reducción de la ayuda oficial al desarrollo es la cooperación multilateral. En 2008, España destinó 2.784 millones de euros a cooperación multilateral; en 2012 sólo 925 millones, lo que supone un recorte del 67 %. En el caso de los fondos destinados a agencias de la ONU como la FAO (Food and Agriculture Organization) o UNICEF (United Nations Children’s Fund), el presupuesto ha descendido en más del 90%.

La crisis económica como argumento

Desde el Gobierno español se defiende que la reducción de los presupuestos dedicados a ayuda oficial al desarrollo es achacable a la crisis económica que atraviesa el país. Al respecto se pronunció el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la clausura de la Consulta de Alto Nivel de Madrid de las Naciones Unidas sobre “Hambre, Seguridad Alimentaria y Nutrición en el Marco de Desarrollo Post-2015”, celebrada en Madrid el jueves 4 de abril de 2013. Ante el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y de responsables de 17 agencias de la ONU y dirigentes políticos de distintos países de Europa, Africa y América Latina, Rajoy afirmó “soy consciente de que hay otra cifra en la que todos están pensando y no voy a evitar hablar de ella. Es el 0,7 por 100 de la Renta Nacional Bruta. Como ustedes saben bien, España se marcó el objetivo de destinar el 0,7 por 100 de su renta a ayuda al desarrollo en 2015; pero ese objetivo, como también saben ustedes, no está en estos momentos a nuestro alcance”. “En 2009 llegamos al 0,46 por 100 y, desde entonces, esa cifra ha sufrido importantes bajadas en 2010, 2011 y 2012”, declaró el presidente del Gobierno, “a nadie se le oculta la razón: España atraviesa tiempos difíciles que obligan a reducir el gasto público, incluido el de cooperación, al tiempo que nos imponen una mayor eficiencia y una correcta priorización en la asignación de nuestros recursos”.

La reducción de los presupuestos destinados al sector de la cooperación internacional acarrea varias consecuencias, la más directa de las cuales es la imposibilidad de las organizaciones públicas y privadas de continuar con sus proyectos y programas en más de 120 países. Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s) se han visto especialmente perjudicadas por la reducción de presupuestos dedicados a cooperación, que suponía para muchas de ellas, la principal fuente de financiación. Ello les ha llevado a tener que reducir sus plantillas de personal, de modo que según datos de la Coordinadora de ONG’s para el Desarrollo (CONGDE), éstas se han visto obligadas a despedir a dos de cada tres trabajadores que se dedican a la ayuda exterior.

A nivel gubernamental los recortes han traído como consecuencia la redefinición de la política de cooperación internacional, eligiendo las zonas y países en los que se desarrolla la cooperación española. En este sentido, el IV Plan Director de la Cooperación española para el periodo 2013-2016 dibuja un panorama en el que los fondos se destinarán a menos países, centrándose en aquellos en que “confluyan los intereses estratégicos de España con los intereses globales”, para contribuir de esta manera  a una acción exterior más coherente. El IV Plan Director ha establecido tres áreas prioritarias de intervención y 23 países: América Latina y Caribe (Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú y República Dominicana); Norte de África y Oriente Próximo (Mauritania, Marruecos, Población Saharaui y Territorios Palestinos); África Subsahariana (Mali, Níger, Senegal, Etiopía, Guinea Ecuatorial y Mozambique); y Asia (Filipinas).

Razones para ayudar

Hay muchas razones que justifican la importancia de mantener la cooperación al desarrollo a pesar de la situación económica del país. En primer lugar, por responsabilidad ética, solidaridad y obligación legal. Y es que, a pesar de la crisis actual, España sigue siendo un país de elevado nivel de desarrollo, con una renta per cápita cincuenta veces mayor que la de algunos países del Sahel. En segundo lugar, para no desperdiciar la larga trayectoria y experiencia que tiene España en cuestiones de cooperación internacional. España dispone de una amplia, bien desarrollada y experimentada red de colectivos y asociaciones dedicadas a la cooperación internacional, integradas por personal bien formado y con un fuerte compromiso y vocación. También por propio interés o beneficio, ya que la ayuda no constituye solo un beneficio para los países receptores, sino también para los donantes porque la cooperación es un instrumento clave para abordar problemas que tienen repercusiones directas en ellos como las migraciones, el cambio climático o la crisis económica. Otro de los argumentos para seguir manteniendo la cooperación al desarrollo es evitar la ruptura del consenso sobre cooperación internacional existente en política interior, ya que esta ayuda es respaldada por la población española y por todos los partidos políticos. Y por último pero no menos importante, hay que tener en cuenta que la cooperación internacional es un instrumento fundamental en las relaciones internacionales, que proporciona peso y prestigio al país que la lleva a cabo.

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