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La identidad kurda en el conflicto sirio

Por Beatriz Yubero 

Durante 40 años la minoría kurda en Siria ha permanecido ‘marginada’ de la sociedad. Ni su identidad cultural ni su lengua eran reconocidas por el gobierno de Al Assad. Cantar el himno kurdo en público podría suponer el encarcelamiento; los libros y las canciones kurdas estaban también prohibidas.

Debido al desarrollo del conflicto sirio, los kurdos decidieron hace meses optar por una posición histórica y tomar la posesión nacional. Desconfían del gobierno que preside Bashar al Assad, pese a las continuas muestras de apoyo  que durante estos meses ha demostrado el régimen hacia esta minoría con el objetivo de obtener su respaldo.

Por otro lado, respecto a la oposición, la población kurda teme la instauración de un gobierno sunita que imponga la sharía, alejándose de cualquier movimiento extremista- yihadista presente en la región.

La causa del pueblo kurdo está por tanto asociada a la discriminación sufrida durante décadas. Hasta hace unos meses, los kurdos sirios no disfrutaban de la nacionalidad siria. Reclaman vivir con los mismos derechos que cualquier otro ciudadano y ser reconocidos en su documento de identidad. la proxima guerra kurdos en turquia siria irak iran mapa

Según Herbert C. Kelman, “la identidda nacional siempre representa una combinación de realidades históricas y de movilización deliberada. La movilización no puede ocurrir sin la existencia de elementos culturales significativos y experiencias históricas comunes”.

Tras la invasión de los Estados Unidos en Iraq, los kurdos lograron conseguir un amplio sistema de autonomía que actualmente toma forma debido a la crisis internacional generada por el conflicto sirio. Fue en 2004 cuando la minoría kurda comenzó a movilizarse contras las políticas discriminatorias del régimen de Bashar al Assad manteniendo duros enfrentamientos contra las fuerzas de seguridad para defender sus principios y su identidad nacional.

Como individuos, y aprovechando el vacío de poder generado a raíz de la guerra, los kurdos reclamaron unos elementos básicos que configurasen una identidad nacional, como son el kurdo como lengua oficial, que actualmente se está implantando en las escuelas que aún se mantienen en pie, o un canal de televisión en lengua kurda, Ronahit TV. La bandera tricolor kurda -amarilla, roja y verde- también constituye un elemento identitario que se convierte en parte esencial de la simbología propia.

Kelman afirma que, “la adopción de estos elementos colectivos de identidad, en tanto que son adoptados por los individuos como propios, se convierten en partes importantes de la autoidentidad” que por otro lado, afectan a la autodefinición personal de los sujetos.

Una identidad nacional, según el autor, “contiene creencias y valores, concernientes al sentido de la existencia humana, a la naturaleza de las instituciones sociales, al manejo de las relaciones humanas, a la definición del ideal de personalidad”. Todas estas creencias y valores se encuentran además integradas en la historia del grupo y se reflejan en sus documentos y tradiciones heredadas.

Desde la época de Hafez Al Asad, los kurdos han sido empleados como herramienta política. El PKK ha mantenido sus actividades en suelo sirio con el objetivo de impedir el avance de Turquía en la zona. Actualmente, el PYD asegura que su objetivo es conseguir la autonomía dentro de las fronteras sirias, donde se reconozca su identidad. Por ello, el pasado 21 de enero fue elegido en Siria un Gobierno kurdo para uno de los tres cantones-Yazira- en que se divide la región noroeste del país.

Reunidos en asamblea, una gran parte de la ciudadanía kurda proclamó su autonomía estableciendo así sus propios órganos de gobierno local y cuerpos de seguridad que se han enfrentado, como hemos mencionado, a rebeldes e islamistas radicales. El PYD asegura no obstante, que no es su intención separarse de Siria, sino que se reconozca su identidad como pueblo.

 Autonomía kurda

La autonomía kurda  supone un elemento añadido a la insurrección siria. Los Comités de Defensa Popular (estructurados por el PYD) han recuperado instituciones y centros culturales kurdos en el noroeste del país.

Actualmente algunas facciones kurdas mantienen su propia policía y se manifiestan con su propia bandera en Siria. Existe también un gobierno local así como ‘grupos de autodefensa’. El PKK es quien controla la región y la frontera, sin embargo, según declaraciones del PYD realizadas al periódico El Mundo, actualmente ambas facciones mantienen el control de todo el Kurdistán sirio. “Protegen las carreteras y aldeas de esas zonas. El gobierno –de Bashar al Assad- ha perdido el control de esas áreas” (Espinosa Javier, 2012).

A este respecto y como explica Kelman, podemos comprobar como “la movilización de la conciencia nacional normalmente se construye sobre una experiencia de privación y un sentido de injusticia dentro de un grupo, de tal forma que la causa nacional llega a ser vista como el camino más adecuado para hacer frente a las necesidades instrumentales y a los intereses del grupo”.

Las poblaciones que se sienten oprimidas, como es el caso kurdo, tienen como asegura Kelman, en el centro de su lucha “el establecimiento o mantenimiento de un Estado independiente, considerando a tal Estado el vehículo que les proporcione dignidad y seguridad (…) Un Estado independiente proporciona oportunidades de aumentar su poder político y económico, de expresar sus valores culturales y tradiciones”.

La finalidad de la autoproclamada autonomía kurda es un acto de expresión política de la conciencia nacional, pues los kurdos buscan en esta autonomía la expresión de su identidad y la protección de sus derechos e intereses.

¿Qué extraemos de este proceso? 

Treinta millones de kurdos habitan en el denominado Kurdistán. Este dato les convierte en la tercera nación más importante en número de Asia Occidental, después de los árabes y los turcos. Sin embargo, el elemento esencial que los hace diferentes es la ausencia de un Estado.

La causa kurda es uno de los grandes desafíos para el futuro del conflicto en Siria. Los kurdos reclaman un federalismo que ningún Estado está dispuesto a aceptar.

Esta lucha por el reclamo de la autodeterminación es un elemento esencial de las Relaciones Internacionales para entender que la identidad nacional no es sino un producto colectivo. La autoprotección y la necesidad de autotrascendencia generan en una sociedad –como la kurda-identificaciones y lealtades.

Es por tanto comprensible que el proceso de autonomía del pueblo kurdo en Siria corresponda a una necesidad de autoafirmación de una identidad que ha sido negada durante décadas y a la prohibición expresa de las manifestaciones culturales de un pueblo que pese a sentir que es parte de una nación ve negada su nacionalidad.

Es la reafirmación de la autonomía del pueblo kurdo en Siria la respuesta a una necesidad de respeto como seres humanos independientes y a cuestiones tan básicas como el derecho a usar su lengua materna en la educación y en los servicios públicos.

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