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La guerra encubierta II: Análisis de contrapropaganda y contraoperaciones psicológicas en la Coalición Internacional

Por Adrián Serrano

En la primera parte de este análisis se abordó el tema de la propaganda y las operaciones psicológicas por parte del Estado Islámico (EI), y ahora nos acercaremos al tema de la respuesta desde la Comunidad Internacional. Desde los primeros momentos en que el EI adquirió relevancia mediática (principalmente a partir de la decapitación en agosto de 2014 del periodista norteamericano James Foley) los medios de comunicación occidentales se dedicaron por completo a mostrar los crímenes cometidos por la organización, esta fue su estrategia comunicativa.

Esta estrategia es lógica si asumimos que todos los receptores dentro del territorio nacional están en contra, ya que radicaliza el rechazo hacia el EI. Sin embargo, como se dijo en el anterior artículo, existen comunidades que simpatizan con el ideario que defiende el EI, y esto facilitó que individuos afines se interesasen por la organización pasando a unirse al grupo, como muestran las cifras de combatientes procedentes de territorio occidental en las filas del EI, aproximadamente 2.000 según la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de un total de 15.000 extranjeros.

Esta estrategia podría denominarse como apelación al miedo. Resaltar los puntos más crueles y negativos del adversario para conseguir aglutinar a la audiencia afín para que los rechace. Se hizo obvio que existía una preocupación importante sobre el tema; en todos los informativos se mostraban las imágenes de las decapitaciones llevadas a cabo por la organización, el trailer de la película Flames of war, análisis de expertos de las zonas de influencia del EI, el acceso a recursos energéticos como el petróleo a través de mapas explicativos, fuentes de financiación, el asedio al kurdistán iraquí, etc.

Esta estrategia continuó en los meses en que más reciente era el salto del EI a los medios de comunicación. Aumentaba – aún más si cabe – la cobertura informativa, cuando aparecían casos nuevos de decapitaciones de rehenes, principalmente los occidentales, lo que reforzaba esa idea de peligro inminente que representa el EI. Solo hay que recordar los días posteriores a la decapitación de James Foley para darse cuenta de esto.

Tras esa acción, los grandes medios de comunicación audiovisuales españoles abrían los espacios informativos con extensos reportajes sobre la organización, como ya se ha nombrado anteriormente, y añadían la posible procedencia del verdugo, el trabajo que estaban realizando los servicios de inteligencia, se mostraban segmentos de vídeos donde se veía al ejecutor cuando se descubrió su verdadera identidad, etc.

Los medios escritos hicieron lo propio con largos artículos de opinión, documentos de análisis, infografías, etc. Se dibujó un panorama aterrador sobre la amenaza que suponía el EI para Occidente, haciendo explícito quién era el nuevo mayor enemigo y se dejó claro que la amenaza potencial y real era mucho mayor que la de Al-Qaeda, por la capacidad de reclutamiento y los métodos de guerra que utilizaban, además de nombrar, como ya se había hecho antes, a los temidos lobos solitarios que podrían actuar en nuestro país y, por tanto, en todo occidente como así pasó en Canadá o en Australia.

Tras el imparable avance por Iraq y Siria, cuando la Comunidad Internacional se decidió a actuar de forma militar, se produjo una técnica conocida como minimización. La minimización es reducir el valor de un argumento que se ha empleado previamente en favor de otro nuevo mucho más favorable para nuestros intereses y objetivos. Esto se observa en el cambio de actitud de los países occidentales hacia el EI, principalmente por parte de Estados Unidos, aunque no exclusivamente.

En primer lugar, se dijo que no se volvería a intervenir en Iraq tras la retirada de las tropas pero, sin embargo, tras reiterarse en esa postura, EEUU decidió comenzar a ofrecer ayuda al gobierno de Al-Abadi para evacuar del norte de Iraq a kurdos y yazidíes y, posteriormente, se iniciaron una serie de ataques a distancia desde barcos de guerra norteamericanos y por aire, tanto con bombarderos como con drones, argumentando que era necesario para los ciudadanos iraquíes y sirios que la Comunidad Internacional luchara contra el EI en los territorios que ocupa para evitar su expansión por Oriente y su salto posterior a terreno occidental. Incluso se ha programado el despliegue de tropas tanto de adiestramiento y logística como de operaciones, principalmente operaciones especiales, en territorio iraquí en 2015.

Así pues, podemos observar cómo la aparición de un nuevo objetivo lleva a la creación de un argumento nuevo que sustituye el anterior, mucho menos provechoso si la estrategia ha cambiado. Sin embargo, en los meses de final de otoño y principio de invierno del año 2014, el EI parece haber perdido interés informativo.

Tras el inicio de la ‘Operación Respuesta Inherente’ ejecutada por Estados Unidos, el número de noticias ha descendido de forma sustancial. Se cubrieron los primeros ataques y después de eso se inició una especie de silencio de radio que solo rompen ciertas noticias muy de vez en cuando volviendo a la estrategia de inicio, mostrar los crímenes y la violencia del EI. Esta técnica de contrapropaganda se conoce como silencio.

Por silencio se entiende básicamente dejar de emitir informaciones sobre un tema o dejar de nombrarlo con el objetivo de que se olvide rápidamente.

Esta técnica es muy eficaz si existe un monopolio o un oligopolio sobre las comunicaciones de varios grupos mediáticos que controlen la emisión de noticias dentro de un país, como sucede en la mayoría de los países occidentales, lo que asegura un filtro rígido que impide que llegue a la audiencia información sobre el tema que quiere omitirse.

Esta técnica se ha utilizado, y se está utilizando, pero tiene ciertos inconvenientes, al igual que ventajas, que debemos tener en cuenta. El primer inconveniente del silencio es que la audiencia caiga en la cuenta de la deliberada omisión de información o que note que un tema desaparece de la opinión pública en muy poco tiempo o incluso de forma repentina.

El segundo inconveniente, y quizá el mayor, es que hay que tener en cuenta la época en que vivimos y entender que existen múltiples canales de entrada de información, lo que significa que un bloqueo informativo será efectivo hasta cierto punto. Podrá evitarse la información no deseada pero no eternamente o incluso podría evitarse eternamente en los medios pero eso no significa que el mensaje no llegue a la audiencia, o al menos a una parte de ella.

Esto nos lleva a lo que se dijo en el anterior análisis ya que la habilidad para el uso de las redes sociales por parte del EI hace que el mensaje llegue al receptor y principalmente a los más jóvenes, los potenciales combatientes del futuro.

Como punto final a este apartado de propaganda, y al igual que como ya se nombró en el anterior análisis, la Coalición Internacional también ha utilizado las redes sociales como método de hacer propaganda.

Al contrario que el EI, la propaganda de la Coalición Internacional ha estado más encaminada a fracturar la voluntad de los combatientes pidiendo su regreso a casa y contrarrestrar la propaganda yihadista incluyendo lemas como están [el EI] asesinando musulmanes.

Si recordamos, el departamento de Estado de EEUU a través de la sección de Comunicación y Contraterrorismo lanzó la campaña Think again, turn away (Piénsalo de nuevo, da la vuelta) desde la que lanzó imágenes y vídeos donde se observaban las atrocidades cometidas por los combatientes islámicos (fusilamientos, crucifixiones, decapitaciones, etc), siguiendo con la técnica de apelación al miedo que se comentaba anteriormente.

Por su parte, otro de los aliados fuertes de la Coalición, el Reino Unido, también lanzó su propia campaña de contrapropaganda. A través de Active Change Foundation, fundada por el excombatiente de Al-Qaeda Hanif Qadir, se diseñó la campaña NotInMyName, donde ciudadanos musulmanes rechazan el extremismo del EI argumentando por qué, estas son algunas de las frases que aparecen en el vídeo:

  • Porque matáis gente inocente
  • Porque vuestro califato no representa la Umma
  • Porque no tenéis compasión

También líderes del mundo islámico como Shawki Allam; Gran Mufti de Egipto, han criticado al EI por violar todos los principios y leyes islámicas, agregando que suponen un peligro grave para el Islam.

 Contraoperaciones psicológicas

Si recordamos el artículo anterior, se definieron las operaciones psicológicas como acciones con significado dirigidas a aglutinar al ejército o a la población amiga y dividir a la enemiga. Si añadimos el prefijo contra queda claro que el objetivo es contrarrestar el efecto de las operaciones psicológicas del otro bando.

En este apartado las contraoperaciones psicológicas son más difíciles de ver ya que la información libre disponible es menor si tenemos en cuenta que son llevadas a cabo en suelo hostil muy lejano y están ejecutadas por las unidades de operaciones psicológicas del Ejército en el contexto de una operación militar en curso, lo que hace que los informes y acciones estén clasificados como confidenciales o secretos.

Sin embargo, para poner ejemplos de contraoperaciones psicológicas, contraOPSIC, nos remontaremos a las primeras imágenes de la intervención internacional en Iraq.

Cuando el asedio al kurdistán iraquí era evidente y amenazaba la región de forma seria, muy rica en yacimientos de crudo y por eso muy valiosa estratégicamente, y era evidente que los peshmergas kurdos no tenían la capacidad operativa de resistir por sí solos la ofensiva del EI, se comenzó a lanzar ayuda médica, ropa, comida, etc. a la población civil y convenientemente se grabó, así como se grabaron los rescates de yazidíes del kurdistán por parte de la fuerza aérea iraquí, imágenes que se difundieron ampliamente en la mayoría de los medios de comunicación.

Justo después de presentar esas imágenes de miles de personas asustadas subiendo a la desesperada a los helicópteros de rescate y niños llorando cuando los soldados iraquíes disparaban las ametralladoras desde el helicóptero, aparecían otras de hombres llevando la bandera del EI encima de tanques, uniformes negros y kalashnikovs, ejecuciones, etc.

¿Qué supone esto tanto en lo que se refiere a las imágenes y su contenido como a la presentación de las mismas?

Vemos miedo a la muerte, desesperación y hambre en los rostros de los aliados occidentales y justo después aparece la crueldad, la violencia, la rigidez y la muerte arbitraria de personas inocentes. Hay que hilar muy fino para caer en la cuenta de que quizá, y solamente quizá, las imágenes persiguen un fin secundario a parte del puramente informativo.

Es una contraposición obvia de dos realidades diferentes que permite a los telespectadores situarse en el escenario en que se desarrollan y no es difícil elegir de qué lado se está, o estaría, si no se tiene ninguna orientación ideológica previa que lo determine. Esto lleva aparejada una doble intención psicológica, es una contraOPSIC cohesiva y divisiva al mismo tiempo.

La intención divisiva es hacia los iraquíes y sirios de otras regiones que viven esa misma realidad. Se les ofrece esperanza y ayuda, aunque no de forma explícita, se les muestra que existe una realidad donde el infierno de la yihad del EI no existe. Es una especie de incitación a la acción contra el EI, busca dividir a la población bajo control de la organización para que respondan contra ella.

La intención cohesiva es hacia los aliados de la Coalición, o mejor dicho, hacia la población que vive en las zonas controladas por la Coalición, tanto en Oriente como en Occidente, como ya se dijo, se polariza una actitud de rechazo hacia el EI, son los malos.

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