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La guerra encubierta: Análisis de propaganda en el Estado Islámico

Por Adrián Serrano**

Introducción a las operaciones psicológicas, la propaganda y la contrapropaganda

Parece acertado calificar la situación en Siria e Iraq de guerra; una guerra donde se mezclan muchos conflictos. El actor principal actual en la crisis instaurada entre Siria e Iraq es el llamado Estado Islámico (EI), que interactúa en la crisis junto con el gobierno sirio de Bashar Al-Asad, el gobierno iraquí de Haider al-Abadi, el Ejército Libre de Siria, los kurdos del norte de Iraq y Siria, la coalición internacional liderada por Estados Unidos y otros grupos presentes en la zona como Al-Nusra.

El EI es un actor relativamente desconocido pese a los análisis e informaciones que han ido publicándose en los últimos meses debido al creciente poder e influencia que ha adquirido manu militari en la zona geográfica de Oriente Próximo. Éste es uno de los aspectos que lo hace desconocido, y novedoso, el establecimiento de lo que ya se conoce como el Califato; cuya jefatura recae sobre Abu Bakr Al-Baghdadi, lo que supone un planteamiento estratégico diferente del que conocíamos con Al-Qaeda, ya que en este caso la yihad es a nivel local en vez de a nivel global, como en el caso de los segundos.

Pero este no es el único factor de diferenciación del EI respecto de los patrones generales de comportamiento anteriores en los grupos armados del espectro yihadista y la insurgencia afín. Otro de los factores, y se ha hecho patente, es el cuidadoso manejo de la propaganda y el planteamiento de sofisticadas operaciones psicológicas internacionales para extender el mensaje de lucha al resto de países.

En primer lugar, cabe definir los conceptos de Operaciones Psicológicas, Propaganda y Contrapropaganda previo análisis aplicado al EI. Por Operaciones Psicológicas se entiende la aplicación de actividades psicológicas dirigidas a audiencias, tanto enemigas y amigas como neutrales, con el objetivo de influir en su percepción, actitud, emociones o pensamientos para condicionar tanto en el logro propio como ajeno las aspiraciones políticas y/o militares sobre un aspecto concreto de la realidad.

En el segundo caso, la Propaganda, aplicada al concepto de operaciones psicológicas, puede definirse como información, ideas o doctrina difundidos con el objetivo de influenciar las opiniones, actitudes o comportamientos de una audiencia objetivo en beneficio del que la realiza.

Por último, la Contrapropaganda es la propaganda que se opone a la propaganda con el objetivo, principalmente, de minimizar sus efectos o explotar sus vulnerabilidades, lo que podríamos entender como una respuesta. Definidos los principales términos sobre los que se articula este texto, pasaremos a analizar la realidad del conflicto existente en Siria e Iraq desde una perspectiva propagandística enfocando la campaña informativa de propaganda del Estado Islámico.

Análisis de la propaganda y las operaciones psicológicas en el Estado Islámico

El análisis de la estructura de propaganda del Estado Islámico se realizará a través de un modelo FCAME (Fuente, Contenido, Audiencia, Medios de Comunicación y Efecto), lo que asegura un análisis amplio de toda la cadena tanto de emisión como de transmisión del mensaje hasta el receptor.

En primer lugar, cabe analizar la fuente del mensaje, en este caso los servicios de propaganda del EI. No se conoce ningún desmentido por parte del califato o caso alguno de falsa atribución de vídeos o contenido con ánimo de perjudicar la imagen de la organización, por lo que podemos asumir que todos los vídeos o publicaciones han sido realizados por sus servicios; lo que se vería apoyado por el hecho de que los planos, el hilo musical o la escenografía de los vídeos (véase la decapitación de James Foley y posteriores) sean similares, lo que no es constitutivo de autoría pero refuerza la hipótesis.

En segundo lugar, el contenido. Es difícil analizar el contenido de la propaganda del Estado Islámico en pocas líneas y éste va a ser uno de los principales puntos de este análisis ya que requiere adentrarse en el ideario de la organización.

En primer lugar se encuentra la idea sobre la que gira la expansión de la organización, la recuperación de todos los territorios alcanzados por el Islam a lo largo de su recorrido histórico, lo que se relaciona directamente con la interpretación rigurosa del Corán realizada por el grupo, similar a la de Al-Qaeda. Sobre esta idea se articula el mensaje de que a lo largo de los siglos el Islam ha ido corrompiéndose debido a la interacción con otras religiones, lo que hace necesaria la intervención en todos los territorios que en su día fueron controlados para volver a los tiempos donde se tenía una influencia significativa sobre la geografía política.

La segunda idea principal en el contenido propagandístico, que refuerza de modo anidado a la primera, es que la sociedad occidental ha intervenido en territorios que debieran haberse mantenido bajo control islámico (véase los acuerdos Sykes-Picot). Esta idea es fácilmente defendible argumentalmente si tenemos en cuenta las intervenciones militares continuas por parte de la Coalición Internacional, y principalmente los Estados Unidos, en Oriente Medio y Próximo (Iraq, Afganistán o Pakistán) y las continuas injerencias, no necesariamente militares, en la política de la región (véase la destitución de Nuri Al Maliki en favor de Haider al-Abadi al frente del ejecutivo iraquí previa intervención del ejecutivo norteamericano).

Una tercera idea en la propaganda yihadista del Estado Islámico es que son fuertes, principalmente de forma militar. Si comparamos la capacidad operativa de grupos regionales anteriores como el Frente Al Nusra, puede observarse que existe una diferencia tanto en el territorio controlado, principal diferencia, como en los métodos de campaña aplicados.

En poco tiempo, casi un año, han conseguido apoderarse de importantes urbes en los territorios de Iraq y Siria y de enclaves estratégicos como diferentes plantas petrolíferas al norte de Siria, además de poner bajo asedio la capital iraquí a través de una combinación de guerra estática, o mejor dicho de frente delimitados, y una guerra de guerrillas con incursiones en territorios que no están bajo su control pero en los que operan de forma reiterada y relativamente libre. Este cambio de enfoque estratégico, de internacional (como ya hiciera Al-Qaeda) a regional, refuerza la idea de poderío ya que las conquistas y la guerra son tangibles y comprobables, algo que no había sucedido hasta ahora ya que aunque existieran territorios controlados mayoritariamente por insurgentes como en el caso de Afganistán o Pakistán por parte de los talibanes, nunca se había incluido sobre el tablero la variable de un nuevo Estado, lo que da relevancia a la idea del poder y de la fuerza.

Siguiendo con el modelo FCAME en tercer lugar encontramos la audiencia. Aquí podemos diferenciar varios tipos de audiencias, en este trabajo destacaremos la objetivo y la no prevista.

En primer lugar la audiencia objetivo es clara, aunque no se hagan llamamientos explícitos al reclutamiento; hombres y mujeres musulmanes que crean en la idea de formar un gran imperio islámico bajo la figura del al-Bagdadi. Son la audiencia objetivo, aparte de por el evidente vínculo religioso, porque muchos se encuentran en occidente y han sentido en su carne esas proclamas de rechazo por parte de la sociedad receptora hacia ellos aunque no haya sido de forma explícita necesariamente, lo que unido a la situación económica del mundo occidental ha hecho que muchos se hayan visto empujados a la precariedad, o directamente al desempleo (entre otras circunstancias), viéndose sin oportunidad en el mundo en que viven. Esta situación facilita la permeabilidad cognitiva a enfoques de la realidad totalmente nuevos con los que pueden sentirse identificados haciendo que la afinidad ideológica pase a la acción, y la acción es unirse al combate.

La audiencia no prevista son todos aquellos a los que no se dirige el mensaje pero que aún así lo reciben. Esto supone que el mensaje no ha sido adaptado a esa otra audiencia, lo que puede provocar una reacción adversa al mensaje, en términos psicológicos llamado reactancia, lo que facilita la contrapropaganda contra el mensaje ya que las ideas transmitidas no coinciden con las de la audiencia.

El cuarto apartado en el análisis son los medios de comunicación y aquí es donde el Estado islámico ha demostrado su mayor ventaja respecto al resto de grupos yihadistas y a los países occidentales.

Aunque las ideas políticas de la organización estén más cercanas a la Edad Media que al siglo XXI,el manejo de las redes sociales y los medios de comunicación ha sido muy sofisticado y cuidadoso, lo que ha ayudado a que su difusión fuera mayoritaria.

Baste poner un ejemplo: en Twitter, el pasado verano, difundieron contenido relacionado con la organización yihadista en tendencias relacionadas con el Campeonato Mundial de fútbol, donde se utilizó la etiqueta #BrasilWorldCup para introducir imágenes que rápidamente se difundieron a lo largo y ancho del globo obteniendo un pico máximo de difusión que difícilmente podría haberse logrado de otra forma.

En este punto quiero incidir en lo que se ha definido como ‘ayuda’ a la difusión del ideario yihadista, de manera consciente, o no, a lo largo de estos últimos meses, lo que podría llamarse el efecto altavoz.

La sección de propaganda del Estado Islámico graba la mayoría de las acciones del grupo sin importar cuales sean reviviendo una figura que se hizo muy famosa durante la invasión de Iraq y que han utilizado a su favor, los periodistas empotrados.

Si hacemos memoria, y un inciso, durante la campaña estadounidense en Iraq se incluyeron periodistas en unidades del ejército dedicadas a convivir con los soldados y a transmitir sus vivencias en el campo de batalla a lo largo de toda la guerra. Tiempo después se hizo evidente la importancia del término ‘empotrado’, ya que se informó sin la objetividad que se espera de los profesionales de la información. No es de extrañar que tras convivir con ellos, las opiniones se polarizaran en favor de quienes se consideraban iguales y en detrimento del oponente, el ejército de Sadam Hussein, creando un nuevo tipo de corporativismo entre el ejército norteamericano y los periodistas que cubrían la contienda.

Esta figura se repite de nuevo en el caso del EI. En Iraq vemos hombres con cámaras que graban todas las acciones y las editan para presentarlas al mundo a través de sus medios disponibles. Esta es la primera fase del efecto altavoz.

Tras grabar las imágenes directamente del campo de batalla se tratan y editan combinándolas con shuras del Corán y mensajes antioccidentales, o cualquier otro contenido relacionado con la lucha, y posteriormente se publican a través de la agencia de noticias creada por la organización, Al-Hayat. De Al-Hayat, las agencias de noticias occidentales extraen documentos audiviosuales o escritos que posteriormente hacen llegar a los medios de comunicación públicos y privados de los diferentes países occidentales. Estos mensajes, a través de los programas informativos, llegan a los ciudadanos.

Esto es el efecto altavoz. Una unidad de propaganda graba y edita, una agencia de noticias como Al-Hayat publica, unas pocas agencias de noticias adquieren el contenido y lo transmiten a muchos medios de comunicación privados y, de ahí, se hace llegar a miles de millones de personas en poco tiempo. El interés informativo sobre el tema, que es obvio, hizo que se transmitieran todo tipo de contenidos relacionados con el EI, haciendo que el mensaje llegara a todos, al público objetivo y al no previsto.

Así, con muy poca inversión económica, el EI consiguió meterse en las casas de ciudadanos occidentales, enseñando el mensaje que sirve de reclamo para futuros combatientes que simpatizan con los métodos o ideas de la organización.

En el párrafo anterior se ha introducido la última fase del análisis de propaganda, el efecto. La accesibilidad a la información hizo que el mensaje se extendiera muy deprisa, tanto de forma directa a través del EI como de forma indirecta a través de los medios de comunicación occidentales.

Al llegar a los receptores, el público occidental, había pocas reacciones que pudieran esperarse, y así se ha visto con el paso del tiempo. En primer lugar, una reacción obvia es la de simpatizar con el mensaje. Si tenemos en cuenta que en los países occidentales existen amplias comunidades inmigrantes de religión musulmana, puede entenderse que existan individuos aislados que compartan el mensaje que reciben, tanto porque ya simpatizaran previamente con el contenido nombrado en la primera fase del análisis como porque se hubieran radicalizado en su estancia en Occidente.

Hay que tener en cuenta, aunque no es el objetivo de este análisis, que la inmigración supone en muchos casos una notable vulnerabilidad personal si tenemos en cuenta aspectos como las diferencias culturales o el idioma del país receptor, así como el desconocimiento de la realidad del receptor o la lejanía de los seres queridos, que puede suponer que la integración al nuevo contexto cultural se retrase, se de mal o no se dé.

Encontrarse “descolocado” en un realidad diferente de la que se proviene facilita que se inicien relaciones de confianza con comunidades culturales similares a las del inmigrante en el país receptor. Esto no implica que los individuos se radicalicen necesariamente pero si a estas circunstancias se añade que pueda existir rechazo por parte del país receptor o que simplemente los inmigrantes no consiguieran adaptarse, la permeabilidad a ideas que supongan unión o hermandad, la yihad de la comunidad musulmana en este caso, y que implican no estar solo en un lugar desconocido aumenta hasta niveles nada despreciables.

Cabe otro inciso para añadir a los occidentales que se unen a la lucha y que son radicalizados en sus propios países. Es un asunto complejo y que requiere mucho esfuerzo, y papel, para ser descrito ya que es difícil realizar un perfil psicológico certero de causas o motivaciones implícitas que lleven a seguir ese camino.

El segundo efecto, tan obvio como el primero, es el de rechazo. La crueldad y la violencia es la principal imagen que recibimos al observar la propaganda del Estado Islámico, algo que en supuestamente resulta aversivo para los receptores del mensaje. Estas imágenes, acompañadas de consignas que ponen en jaque la realidad occidental y su estructura, hacen que el público que no es receptivo se vuelva todavía menos receptivo y rechace el mensaje que recibe.

Psicológicamente se contempla el término reactancia psicológica, que hace referencia a esto mismo. Este término afirma que cuando los receptores de un mensaje, o acción, interpretan que lo que implica el contenido puede suponer una alteración sustancial de su realidad, pasar a estar gobernados por un califa y sufrir en sus carnes las imágenes que ven en este caso, el mensaje se rechaza, casi automáticamente, haciendo que la motivación para defender la realidad actual, y su propia visión del mundo, crezca y se polarice alejándose mucho del mensaje y, consecuentemente, se produzca una reacción en contra.

Por poner un ejemplo explicativo que lo ilustre, la reactancia psicológica de los ciudadanos, periodistas y políticos norteamericanos a los atentados del 11S facilitaron que la sociedad, que vio puesta en tela de juicio su seguridad a nivel nacional, permitiera y defendiera el inicio y mantenimiento de la guerra contra el terror como método de mantener su realidad social ante una amenaza externa que suponía un desestabilizador muy potente de la estructura nacional norteamericana.

Operaciones psicológicas del EI

Después del análisis de la propaganda pasamos a la segunda parte de este artículo, las operaciones psicológicas. Si se recuerda la breve diferenciación realizada al principio las operaciones psicológicas pueden entenderse como la aplicación de actividades psicológicas dirigidas a audiencias, enemigas, amigas o neutrales, con el objetivo de influir en su percepción, actitud, emociones o pensamientos para condicionar tanto en el logro propio como ajeno de las aspiraciones políticas y/o militares sobre un aspecto concreto de la realidad.

Podría decirse que existen dos tipos de OPSIC, las cohesivas y las divisivas. Las OPSIC cohesivas buscan aglutinar a los simpatizantes y a los combatientes evitando brechas en la determinación a actuar y contrarrestando el efecto de las OPSIC divisivas del otro bando, que se dirigen a crear dudas, poner en tela de juicio la autoridad, hacer creer que es imposible ganar, etc.

Podría pensarse que las operaciones psicológicas, a partir de ahora OPSIC, son un sinónimo de la propaganda, pero hay que dejar claro que no es así si no que la propaganda es un tipo de OPSIC.

Las OPSIC, aparte de información o palabras, también pueden ser actos, o mejor dicho ‘actos con significado’. Un ejemplo de OPSIC conocida por todos es el derribo de la estatua de Sadam Hussein en Bagdad acompañada de soldados norteamericanos y civiles iraquíes que celebraban ese acto levantando banderas de Estados Unidos o golpeando con zapatillas la cara de la estatua. Y es así porque ese acto contenía un mensaje implícito que reforzaba la idea de la cruzada de la libertad norteamericana contra un régimen dictatorial, iraquíes abrazando soldados americanos como símbolo del fin del reinado del terror.

El EI también ha aprendido de esto y lo ha aplicado a la perfección. Es cierto que la capacidad operativa del EI, que se resume mayoritariamente a su territorio directo de influencia, hace difícil la aplicación de campañas psicológicas en Occidente diferentes de la transmisión de imágenes o mensajes a través de los medios. Sin embargo, existen actos aislados, llevados a cabo por individuos vinculados de forma ideológica o religiosamente al movimiento aunque no directamente con la organización, que pueden interpretarse como campañas psicológicas.

Un ejemplo actual es la entrada de un ciudadano canadiense armado simpatizante de la yihad en el parlamento donde atacó a los presentes hasta ser abatido y que previamente había asesinado a un soldado que hacia guardia frente a un monumento.

Cabe preguntarse, ¿cuál es el significado de esta acción? ¿qué supone? Los símbolos tras esta acción son claros. La entrada de un hostil en la sede de la soberanía nacional canadiense, uno de los principales aliados norteamericanos, hace parecer débiles a los países occidentalesSi no pueden proteger a los individuos más importantes del país, ¿cómo van a proteger a la gente y evitar que nosotros tomemos el poder por la fuerza? y un segundo mensaje es que el poder de las que se consideran potencias mundiales no es tan grande ni tan inamovible como parece.

Existen más OPSIC llevadas a cabo por los yihadistas en término genérico, no abiertamente del EI. Los ataques contra ciudadanos o soldados occidentales en suelo occidental son las más obvias, ya que a nivel informativo son las que más repercusión tienen, pero existen otras, que podríamos categorizar casi de encubiertas, como la radicalización y el adoctrinamiento en las tesis yihadistas de individuos ubicados tanto en suelo occidental como en las regiones del norte de África y Oriente.

Estas acciones del EI, y del yihadismo en general, muestran el profundo conocimiento de los métodos de lucha de los países occidentales, ya que diferencian muy bien los contenidos y los mensajes, y consecuentemente las OPSIC, en función de la audiencia, que es cohesiva en las regiones de influencias y divisiva hacia el resto del mundo.

Por terminar con un ejemplo de una OPSIC cohesiva clara en territorio de influencia del EI podemos pensar en el trato de los ciudadanos afines en su territorio, donde el naciente califato provee de unos mínimos recursos básicos y seguridad social (en términos de seguridad física) a habitantes de regiones que han vivido durante un largo tiempo en guerra, reestructurando su realidad y haciéndola relativamente segura en comparación con la situación anterior o la ayuda económica, o en alimento, a ciudadanos pobres, ganándose poco a poco la simpatía de los habitantes de Siria e Iraq que están bajo el gobierno islámico y evitando brechas en la cohesión dentro del territorio.

Así pues, hemos analizado de modo somero las OPSIC y la propaganda del EI haciendo una breve explicación teórica de algunos contenidos básicos para comprender el texto. En el próximo artículo analizaremos la contrapropaganda y las contra OPSIC llevadas a cabo por la Coalición Internacional y los medios de comunicación occidentales.

** Adrián Serrano es graduado en Psicología con mención en Psicología Social por la Universidad de Zaragoza. Técnico avanzado en generación de Inteligencia Estratégica. @adrianlaine13 

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