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“La gran solución al yihadismo en África es la población africana”

Por Verónica Sánchez Moreno

El teniente coronel Jesús Díez Alcalde es analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) y un auténtico especialista en África. Artillero, Diplomado de Estado Mayor y licenciado en Ciencias de la Información, entrevistamos a este especialista en África durante el ‘IX Curso Internacional sobre Terrorismo Yihadista’ que se ha celebrado esta semana en la sede que la Universidad Pablo de Olavide tiene en la sevillana ciudad de Carmona. Allí hablamos sobre yihadismo, Mali o la actual situación de Irak, entre otros temas, como el conflicto que le hizo entrar en el continente africano allá en 2003: Eritrea. “La comunidad internacional no supo fijar la frontera entre Eritrea y Etiopía, es un problema que se ha quedado latente”, afirma el teniente coronel, “hay que estar muy vigilante y hacer que Eritrea recupere la confianza en la comunidad internacional”.

Baab Al Shams: ¿Cuál ha sido la reacción de la Unión Europea frente a la expansión del terrorismo yihadista en África?

Teniente coronel Jesús Díez Alcalde: La primera reacción ha sido tomar conciencia del terrorismo en África, para lo que se han tardado años. La segunda fue en el año 2005 cuando se acuerda la primera estrategia contra el terrorismo, en la que una de las partes fundamentales no era solamente la seguridad interior frente a los ataques terroristas, si no la cooperación internacional para atajar el problema. La tercera ha sido un enorme impulso, a partir de una estrategia conjunta, con la Unión Africana (que nació en 2007) y que también contempla el problema del terrorismo. A partir de esta asociación estratégica, la Unión Europea ha desarrollado estrategias regionales buscando soluciones en muchos ámbitos, incluyendo la erradicación de la lacra terrorista. Y la cuarta y última, incrementar el apoyo a través de misiones civiles y militares en el continente africano hasta la situación en la que estamos ahora. Estas misiones han evolucionado, cuando empiezan en el año 2003 no están tan dirigidas a la lucha contra el terrorismo yihadista, pero ya en las últimas vemos que, a través de los enfoques integrales, todas tienen una parte dedicada a luchar contra el terrorismo.

B.A.S.: La gente tiene la concepción de que esas misiones en su mayoría son militares y no es así

Tcol.J.D.A.: Efectivamente, siempre ha habido más misiones civiles que militares y, de hecho, ahora hay cinco misiones civiles y cuatro misiones militares. Pero es que además lo que determina que sea una misión civil o militar es, en primer lugar, el requerimiento que hace el país, para lo que necesita o solicita ayuda a la Unión Europea (UE) y, sobre todo, el escenario de seguridad que hay en el país. No se puede comparar, por ejemplo, la misión EUCAP Nestor para la ayuda marítima a cuatro países del Cuerno de África, con EUTM Mali que va dirigida a formar un ejército o el paso al frente de la República Centroafricana, son escenarios distintos.

Lo primero es concienciarse de que están esas nuevas misiones en el terreno, que todas las misiones responden a un requerimiento de los Gobiernos y que no es una decisión de la Unión Europea. La UE ha realizado un muy buen diagnóstico del problema, país por país.

B.A.S.: ¿Son todos los países de la Unión Europea, gobiernos por un lado y opiniones públicas por el otro, igual de conscientes de que lo que ocurra en el Sahel influye directamente en ellos? 

Tcol.J.D.A.: No, ni unos ni otras. Los gobiernos de la UE representan a 28 sociedades distintas con diferentes percepciones que van, desde la diferencia geográfica respecto a donde localizas el problema (el foco de la inseguridad), hasta su propia Historia (a lo que ellos perciben o no perciben como amenaza). Y hay una realidad, en el 2003 Europa adopta una Estrategia de Seguridad en el pilar fundamental son las amenazas: qué amenazas tenemos y qué acciones vamos a plantear frente a esas amenazas. Entonces la Unión Europea consensua unas amenazas y ya no lo hemos vuelto a hacer.

Se han ampliado los países miembros de la UE hasta llegar al actual número de 28 pero cuando nos sentamos a decir qué problemas nos afectan en el campo de la seguridad y defensa tenemos unas percepciones absolutamente distintas y que hay que unir. Ahora, mirando al Sahel, nos damos cuenta de que la brecha actual es más significativa porque hay países en el flanco este de la UE que consideran que las amenazas más palpables están con la crisis de Ucrania y los países más cercanos al Sahel pensamos que las amenazas de esta zona son más directas.

No es igual la percepción que tenemos en España, Italia o incluso en Grecia, de la inmigración irregular de la que puede tener un letón, porque le pilla demasiado lejos e incluso en cuestión de captación de yihadistas. Por tanto, no hay una percepción de que las amenazas lo son para todos. Hay que, a través de la Política Común de Seguridad y Defensa, unir a los países europeos para decir, “las amenazas son las que son y nos afectan a todos de una u otra forma”.

B.A.S.: ¿Qué debe hacer la comunidad internacional para solucionar la situación del Sahel?

Tcol.J.D.A.: Debe seguir reforzando la línea en la que está en este momento. Muchas veces nos planteamos si estamos haciendo lo suficiente, pero hay que mirar hacia atrás para ver de dónde venimos y qué es lo que hemos hecho, porque negar que la comunidad internacional se ha involucrado con muchísima fuerza en los problemas que ahora mismo tienen determinados puntos de África sería negar la realidad y mirar para otro lado.

Es básico que la comunidad internacional solucione los problemas con el beneplácito y el requerimiento de los gobiernos. Si la comunidad internacional está en Mali, en la República Centroafricana o en Somalia es porque estos países han pedido ayuda. Si no reforzamos el mandato de la misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur es porque el propio Estado no nos deja. Solamente en el último año, la ONU ha aprobado el despliegue de, aproximadamente, 40.000 efectivos más en África y eso es un avance importante.

Creo que vamos en la buena senda pero que la comunidad internacional tiene que involucrarse más en África porque hay problemas que amenazan la paz y la seguridad internacional y, por tanto, es responsabilidad del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, atajarlos. Asimismo, hay que exigir a los propios gobiernos africanos que asuman su responsabilidad respecto a sus territorios, sus gobiernos y sus poblaciones, no puede ser una acción única de la comunidad internacional, debe tener un respaldo de los propios países.

B.A.S.: ¿Cuáles son los papeles de Marruecos y de Argelia en este escenario?

Tcol.J.D.A.: Argelia y Marruecos son dos países tremendamente fuertes en el escenario del Norte de África ahora mismo, han sabido gestionar en cierto modo sus propios movimientos sociales, los acontecimientos no se sucedieron igual que en Libia o en Túnez o en Egipto y creo que han salido fortalecidos (con matices) frente a sus sociedades porque han sabido cambiar cosas. La dinámica de las relaciones entre Argelia y Marruecos es la que es, en muchísimas vertientes, pero es cierto que en el ámbito de la seguridad hablan y que están trabajando de forma conjunta porque el problema del crimen organizado o del terrorismo les afecta exactamente igual. Es verdad que cada uno tiene su política, que Argelia tiene una fuerza importante histórica frente a la zona del norte de Mali y de Níger, que no la tenía Marruecos, pero ahora vemos como Marruecos también está haciendo una cosa importantísima, intentar evitar que el salafismo, que no es una ideología habitual ni tradicional en África penetre y, para ello, están formando a los imanes de Mali.

Independientemente de otros temas, en este están afrontando los problemas que también lo son para ellos. Y España está intentando conciliar en el ámbito de la seguridad, unas buenas relaciones entre Argelia y Marruecos, tendiendo puentes, consciente de que Argelia y Marruecos son fundamentales también para nuestra seguridad.

B.A.S.: ¿Cuáles son los intereses de España en esa zona?

Tcol.J.D.A.: De todo tipo. Por un lado, por solidaridad. España por su tradición y sociedad es un país muy solidario, en cuanto alguien está sufriendo en el otro lado somos capaces de empatizar. En España la solidaridad se entiende muy bien y muchas veces mueve a la acción, lo que en otros países no sucede. Y, por otro lado, por nuestra propia seguridad. Nos estamos dando cuenta a diario de que hay que actuar en los países para garantizarla.

Además, hay un binomio indisoluble: seguridad y desarrollo. Por eso España también se tiene que posicionar con fuerza a la hora de fomentar el desarrollo en estos países africanos. Por tanto, vamos a atajar un problema que tienen de forma urgente, vamos a solucionar también nuestros problemas de seguridad y vamos a desarrollar esos países porque el desarrollo es bidereccional: si España consigue a través de un comercio absolutamente lícito desarrollar esos países, al fin y al cabo, también estamos desarrollando nuestro tejido industrial. Creo que no hay nunca que demonizar los intereses que conducen a que un país se desarrolle más, lo que hay que llevar a cabo es un comercio lícito como el que está realizando ahora España en estos países. Ahí están nuestras relaciones con Marruecos, el país con el que mayores relaciones tenemos o, incluso, los países del África Occidental, que ahora mismo son el cliente fundamental de España.

Por tanto, creo que no se puede hacer compartimentos estancos. Hay que ponerlo junto: solidaridad, seguridad y desarrollo, porque de todo nos vamos a beneficiar las dos partes.

B.A.S.: Hablemos de la situación actual en Mali. ¿Puede decirnos cómo están las cosas y  cuál será el posible futuro? Además, se habla de intereses económicos de Francia por el control de los recursos naturales en Mali, ¿cuánto hay de cierto?

El teniente coronel Jesús Díez Alcalde. Fuente: Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE)

El teniente coronel Jesús Díez Alcalde. Fuente: Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE)

Tcol.J.D.A.: Un año después (por hacerlo coincidir con la elección del presidente Keita en las primeras elecciones democráticas en Mali), creo que hay una cierta frustración con la situación de Mali, un estancamiento, a pesar de todo lo que se ha hecho. Cierto es que hay avances, porque es importantísimo que se haya constituido un gobierno y un orden constitucional, que se haya recuperado en parte la integridad territorial y que los terroristas estén dominados en las principales ciudades de Mali. Pero es verdad que, por otro lado, estamos asistiendo a un repunte del terrorismo yihadista, a un aviso de estos de que ellos siguen ahí. Ahora están en Libia reorganizándose, buscarán espacios en Níger, pero poseen capacidad de atentar y además no tienen miedo de hacerlo contra Naciones Unidas. Así pues hay un repunte del terrorismo yihadista con menos fuerza pero con capacidad de atentar.

Y, por otro lado, una enorme frustración porque no avanza la reconciliación, que es fundamental. Si algún mandato debería llevar con fuerza el gobierno del presidente Keita es la reconciliación nacional. Complicadísima porque hay que entender también cuál es la historia y el pasado entre touaregs y las razas negras y ver que no se puede simplificar. Nada es fácil, pero yo particularmente pensaba que un año después íbamos a ver avances en la reconciliación nacional. El pacto es complicado y ahora vemos que Burkina Faso por el sur y ahora con la entrada de Argelia por el norte, que siempre ha sido el negociador tradicional con los touaregs, se están haciendo avances que se tienen que consolidar. No hay solución militar al conflicto de Mali si no va acompañada de un proceso político inclusivo en el que, lo primero es la reconciliación.

Respecto a la Operación Serval francesa, cuando vas al terreno, a Mali, la sociedad muestra un enorme agradecimiento con lo que ha hecho la comunidad internacional. Había un miedo real de que los yihadistas, cuando lanzaron la ofensiva, en enero de 2013, llegasen hasta Bamako y las consecuencias de esto hubiesen sido impredecibles. Las estructuras de gobierno en Mali y sus infraestructuras, principalmente los aeropuertos, habrían sido tomadas por los yihadistas, hubiera sido un escenario muy complicado para gestionar y devolver la integridad territorial, para expulsar a los terroristas y para, después, emprender un proceso, a través de elecciones, de recuperar el orden constitucional.

Antes de que se lanzase la ofensiva yihadista hacia el sur, Naciones Unidas ya había señalado el problema. Y cuando se produjo, nunca se había visto en el escenario yihadista una ofensiva de este calibre. Hay dos consecuencias directas: provoca la Operación Serval, que era una operación absolutamente necesaria desde mi punto de vista porque había que frenar el avance de los yihadistas y liberar a las ciudades del norte que, desde junio de 2012 estaban sufriendo la violencia de la yihad y de la imposición de la sharia. Y por otro lado, no olvidemos que la ofensiva yihadista rompe el ciclo de decisión de la comunidad internacional. Ésta ya había aprobado una misión de las Naciones Unidas para la región, que iba a desplegar supuestamente en septiembre de 2013 y lo que hacen los yihadistas es tomar la delantera para romper el ciclo y obligar a la comunidad internacional a que cambie lo que había decidido. Es cuando despliega la Operación Serval y, en apenas un mes, comienza a desplegarse la misión que estaba preparada para septiembre. Es el claro ejemplo de que la comunidad internacional se tomó muy en serio lo que suponía la ofensiva yihadista.

La intervención de Francia en ese momento hay que tomarla como tal. Tiene un requerimiento expreso del presidente interino de Mali a que lance la operación, una llamada de auxilio, y hay una respuesta de Francia por todos sus intereses, porque tiene 5000-6000 habitantes franceses en Mali que para ellos era lo fundamental. Y después, efectivamente, Francia es el tercer país en importaciones con Mali, que llegan al 7 – 8% del comercio exterior del país africano, pero por encima hay otros países, incluso europeos, que tienen muchísimas más relaciones comerciales. Pero me gustaría subrayar que la reacción de Francia fue muy positiva para toda la paz y seguridad internacional.

B.A.S. ¿Existen conexiones de los grupos yihadistas del Sahel con los grupos yihadistas del norte de África y Oriente Medio?

Tcol.J.D.A.: Hay una conexión porque hay una realidad: todos los grupos yihadistas de África en algún momento sienten la necesidad de mirar a Al Qaeda para abrazar la “doctrina madre” y la ideología de Al Qaeda. Por tanto, hay una unión ideológica importante, a veces pragmática porque buscan unos intereses que nada tienen que ver con la yihad global que preconiza Al Qaeda, sino que simplemente es porque quieren reclutar a más gente y creen que a través de la “marca” Al Qaeda lo van a conseguir. Hay una unión ideológica pero no una unión operativa, no existe una organización jerarquizada para que estos grupos que hay en África respondan a lo que dice Al Qaeda. La mayoría de ellos son independientes, cada uno con unos intereses muy específicos, con una forma de entender la propia yihad que a veces es contraria con lo que preconiza Al Qaeda central y lo que sí hay es un intento de beneficiarse todos de todos. También tendemos a crear unos lazos que a veces son muy difíciles de demostrar, pero es cierto que África se dan todas las circunstancias para que entre ellos se puedan relacionar.

Si juntamos espacios donde no hay gobiernos, donde el Estado no ya llegado y, por tanto, se crean unos espacios de soberanía, donde entra todo tipo de delincuencia, con fronteras porosas, que se pueden pasar sin control, con tráfico de armamento, con crimen organizado, al final se crea un espacio en el que se pueden relacionar. Hay constancia de que Boko Haram se ha instruido con Al Shabaab en Somalia, hay constancia de que Boko Haram tiene relaciones con Muyao. Incluso los líderes dentro de los propios grupos yihadistas hay algunos que son más internacionalistas y conectan más con el exterior, en cambio tenemos al sanguinario Shekau de Boko Haram que es mucho más local. Por tanto hay una conexión que, desde mi punto de vista no es operativa, es más ideológica y una búsqueda de intereses mutuos.

B.A.S.: ¿Cuál es su opinión de lo que está sucediendo actualmente en Irak y de la declaración de un Califato por parte del ISIS?

Tcol.J.D.A.: Hay algo que ha cambiado sustancialmente por parte de los grupos terroristas: el control del territorio, algo a lo que no estábamos acostumbrados. Ha ocurrido en Mali cuando declaran un estado islámico de Azawad en 2012 y ahora lo vemos en Irak. La diferencia es que los grupos yihadistas se han movido muy bien en el ámbito del Estado, su gran fortaleza era no ser visibles, pero ocupar el territorio te hace visible y, por lo tanto, te hace más débil. No obstante, en su “locura estratégica”, en este caso vemos que quieren la declaración de un califato Siria – Irak y tener un objetivo territorial y físico.

Por otro lado, el discurso de ISIS (Islamic State in Iraq and the Levant) es tremendamente fuerte porque, a pesar de que Al Qaeda siempre ha demonizado a los chiítas siendo ellos sunitas, nunca ha lanzado una campaña para masacrar a los chiítas. Sin embargo en ISIS vemos que su objetivo fundamental es destruir a los chiítas. Esta es la principal fricción entre Al Qaeda e ISIS y no sabemos cuáles van a ser las consecuencias. Todas las acciones que ahora mismo desarrolle ISIS para dañar fuertemente a los chiítas pueden tener unas consecuencias, desde mi punto de vista, impredecibles.

B.A.S.: Viendo el mapa del Califato, ¿cuál es la amenaza directa de ISIS a España y el Norte de África?

Tcol.J.D.A.: Aunque en su sinrazón yihadista está la creación de ese gran Califato en la UMA (Unión del Magreb Árabe) nunca ha habido una constatación de que ocupasen el territorio. Han hecho daño y van a seguir haciendo daño, por tanto España está dentro de los países que son objetivo para la yihad global. Es cierto que ellos siempre han aspirado a tener ese gran Califato y, desde ese punto de vista, España está amenazada. Lo que sí es cierto es que ahora el yihadismo está extendido por África. La gran solución al yihadismo en África es la población africana, porque ésta no comulga en absoluto con la forma rigorista de entender el Islam, tienen una interpretación del Islam absolutamente abierta, condescendiente y esa es la gran fortaleza para luchar contra el yihadismo en África. Por eso los gobiernos africanos tienen que tomar en valor a sus sociedades, porque ellas son las que van a conseguir vencer, y solamente se conseguirá vencer al terrorismo con más democracia, con más seguridad y con más desarrollo.

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