, , ,

Irak 4.0: Los yazidíes y la amenaza de una nueva invasión

Por Beatriz Yubero

Mujeres con niños en brazos, hambrientos, sedientos y con el pánico escrito en la cara. Son las imágenes que estos últimos días se repiten una y otra vez, sin cesar. El Estado Islámico avanza por las montañas de Irak, asesinando, capturando y sembrando el terror entre las minorías religiosas que desde hace siglos habitan en el país.

De marcada tradición sincrética los yazidies forman una minoría preislámica cuyo origen es más longevo que el del cristianismo. La mayoría de estos fieles, unos 800.000 en todo el mundo, son de origen kurdo y se concentran en la destruida Siria, Turquía, Irán o sorprendentemente Alemania entre otros lugares; sin embargo, el grueso de esta excepcional corriente se encuentra en Irak, en concreto en las áreas cercanas a Nínive, donde se haya su ciudad sagrada, Lalish.

Hoy, los 500.000 yazidíes que viven en Irak huyen de sus casas, huyen del terrorismo yihadista. Refugiados en las montañas, intentan sobrevivir. Aviones cargados de ayuda humanitaria sobrevuelan el Monte Sinjar donde se refugia casi la totalidad de la comunidad.  

Alrededor de cien ciudadanos yazidíes han podido ser rescatados gracias a una operación llevada a cabo por la la fuerza aérea iraquí con ayuda militar de las fuerzas kurdas (“pershmergas”), sin embargo miles de familias continúan escondidas sin acceso a bienes básicos. 

Según datos aportados por el ministro iraquí de Derechos Humanos, Mohammed Shia al Sudani, el Estado Islámico podría haber matado al menos a 500 yazidíes en su avance por las montañas y secuestrado a 300 mujeres con el objeto de esclavizarlas, venderlas o abusar de ellas.

El campo de refugiados de Silopi en Turquía es actualmente uno de los destinos a donde se dirige esta comunidad, sin embargo, a diferencia del proceso ‘acelerado’ que existe para los refugiados procedentes de Siria, en el caso de los ciudadanos iraquíes que cruzan a Turquía sin papeles, los trámites por los cuales obtener un estatus de refugiado podrían alargarse meses.

Resultado de ello, el crimen organizado aprovecha el drama de estas familias desestructuradas. La trata de personas es uno de los primeros ilícitos con los que se trafica en la travesía que recorren a través del río Hezil Suyu por la frontera turco-iraquí los cientos de desplazados. Hasta 600 dólares cobran los contrabandistas por ‘asegurar’ el camino de quienes pretenden ilegalmente cruzar la frontera. Lo denominan “carga humana”.

Mientras tanto la ayuda humanitaria procedente de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña pone en jaque al gobierno iraquí. Al Maliki se resiste en abandonar su cargo y dice contar con el apoyo del Ejército, el vicepresidente del Parlamento y también chií Haider al Abadi, ha asumido el cargo al frente del ejecutivo lo que ha hecho saltar la chispa en Bagdad. El relevo impuesto desde la Casa Blanca corresponde a una estrategia del presidente Obama para combatir a los yihadistas en Irak.

Tras once años de guerra el país se encuentra actualmente fragmentado. En el norte los yihadistas de origen sunní se han hecho con el poder dominando algunos de los principales puntos del suministro eléctrico y petrólífero. El objetivo del temido Estado Islámico no es otro que el de encabezar una yihad ofensiva que aspira a crear un Califato en pleno Oriente Medio.

Por su parte, y desde hace semanas, las Fuerzas Armadas estadounidenses llevan a cabo ataques selectivos con drones bombardeando aquellas posiciones en las que el ISI se ha asentado. Obama que compareció ante la prensa el pasado miércoles, alertó a la facción terrorista acerca de las consecuencias de un posible avance hacia Erbil donde se encuentra el personal estadounidense.

Si bien el principal objetivo del gobierno norteamericano es el de proteger a sus tropas y a las minorías acosadas por el Estado Islámico, todo a punta a que la misión principal de Obama actualmente es la de allanar el terreno para que su sucesor, definitivamente, incurra en una cuarta guerra en Irak.

En una región en la que Irán y Arabia Saudita libran una disputa sectaria sin precedentes, la no intervención militar de Estados Unidos ante un conflicto de estas características y ante el avance de las organizaciones yihadistas en el terreno parece, cuanto menos, impensable. 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir