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El proyecto de internacionalización del Daesh

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Por Cristina Casabón

Para comprender el proyecto de internacionalización del Daesh hay que remontarse al famoso acuerdo secreto de Sykes-Picot (1916). En el ideario colectivo islamista este pacto fue la primera traición de Occidente, que ocupó el lugar de sus antiguos amos turcos en Oriente Próximo. Este nuevo terrorismo yihadista internacional que avanza bajo la bandera del Daesh en concreto nace para hacer frente a la Invasión de Iraq de 2003, y por entonces se autoproclama Estado Islámico de Iraq.

Después de sufrir varios reveses, incluida la muerte de su líder, Rashid al Baghdadi, la organización se renovó durante la Guerra Civil Siria, pasando a autodenominarse Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS en sus siglas en inglés). Con la autoproclamación del califato pide que se le llame Estado Islámico, un nombre definitivo para su proyecto de internacionalización.

Para el Daesh, el sistema democrático occidental es una expresión política de la degeneración moral, ética y religiosa, y que como consecuencia debe ser combatido. Además, estos extremistas realizan distinciones entre los países que son infieles (ignorantes que nunca han conocido la Sharia), como Estados Unidos, y aquellos que son apóstatas (han renegado de la fe, convirtiéndose en traidores) como es el caso de la España cristiana, a la que ellos se refieren todavía como Al Ándalus, una suerte de paraíso perdido que ya ha recibido amenazas de atentados en lugares concretos por parte de este grupo, como ha demostrado una investigación.

El Estado Islámico quiere acabar con todas las minorías religiosas, y son profundamente antiislámicos. No solo persiguen a los chiíes sino que también combaten otras escuelas jurídicas del propio Islam sunní, rama a la que ellos dicen pertenecer, pues consideran que cualquier otra interpretación del Islam que se oponga a la suya debe ser combatida por apostasía. El planteamiento geoestratégico de derrocamiento de gobiernos gira en torno a este concepto.

Pero sus principales objetivos son sin duda Estados Unidos, y sus dos aliados principales en la región, Israel y Arabia Saudí. Para contrarrestar la influencia de wahhabíes, occidentales y judíos, el Daesh se ha propuesto formar un ejército de combatientes que según la CÍA, contaba en septiembre con alrededor de 30.000 hombres, mujeres y niños ciegamente fanatizados y dispuestos a morir por la causa del autoproclamado Califato. Cada estado que cae bajo los dominios de este grupo les proporciona la euforia para acometer con éxito el asalto de estos tres principales enemigos.

Además el Daesh está convencidos de que Occidente acabará cediendo ante el terror, y de que la difusión de decapitaciones de sus ciudadanos inducirá a sus votantes a pedir que se deje de intervenir y de apoyar a determinados aliados en el mundo árabe. 

La desestabilización de los países es clave para expansión territorial en la región, puesto que el vacío de poder es sustituido por esta dictadura radical, y el poder económico pasa a sus manos gracias al control de los pozos petrolíferos en Syria e Iraq. La coalición internacional ha llegado tarde y actúa a golpe de telediario a la hora de evitar esta expansión. 

Por lo tanto, la estrategia de internacionalización del terrorismo se basa en la desestabilización del mayor número de países islámicos posibles para la posterior implantación de unas dictaduras radicales. Este grupo terrorista ya ha demostrado en ciudades como Raqqa que no pretende “liberar a pueblos oprimidos” sino imponer sus leyes, y sus ciudadanos son rehenes al servicio de una dictadura fanática que manipula y distorsiona el mensaje del Islam. Mientras tanto, secuestran el lenguaje y el mensaje mediante la propaganda para legitimar el fanatismo y atraer nuevos adeptos a la causa. 

En el contexto social actual, el Daesh se aprovecha de la profunda frustración que se ha instalado en amplias capas sociales en el mundo árabe, manipulando este desánimo hasta convertirlo en odio. Hay que recordar que estos países se ven afectados por la crisis económica, la explosión demográfica, el crecimiento del desempleo, la marginalidad y la pobreza.

Estos son los mismos problemas estructurales que provocaron las revueltas árabes en diciembre de 2010. Ahora estamos viendo como algunos de estos países se convierten en estados fallidos (Libia) o se desangran en lentas guerras civiles (Siria). En el primer caso, el vacío de poder puede ser aprovechado por este grupo, pues en los estados frágiles el terrorismo puede plantar raíces más facilmente. En el segundo hay que decir que la violencia de al-Assad en Siria también ha favorecido la expansión del grupo.

No hay que perder de vista que el terrorismo es un fenómeno cambiante y mutante, como un virus, que se adapta al cuerpo en el que se desarrolla mejor. El Daesh es una de sus múltiples caras, la más sofisticada y la que en tan sólo unos meses ha logrado llegar más lejos, mediante sus conquistas de territorio y recursos. 

1 comentario
  1. Imran Bouteyeb
    Imran Bouteyeb Dice:

    Fragmento del artículo: “Cabe preguntarse cómo pueden los muyahidines ver esperanzas de futuro en esta dictadura ultra radical. Las respuestas son tan simples como sus mentalidades; hablamos de sujetos con mentes cegadas por el fanatismo religioso, ya manipuladas”

    Creo que la expresión “muyahidines” aquí no encaja; no son “muyahidines” sino “terroristas” ya que se trata del fanatismo religioso.

    Históricamente hablando, los muyahidines siempre luchaban por las causas sublimes.

    Vista la insaciable tendencia al derramamiento de sangre de inocentes, los combatientes de ISIS son terroristas por excelencia y no hay que darles, en absoluto, el mote de “muyahidines”, cosa que ellos anhelan camuflando sus barbaridades y atrocidades con el uso de denominaciones muy significativas para con sus adeptos (morirse como mártir, conseguir el paraíso…)!!

    No debemos dejarnos llevar por sus artimañas, el nombre de Abubakr AL BAGHDADI no ha sido elegido por casualidad y aleatoriamente ya que esa gente no deja nada al azar; Abubakr en la Historia musulmana fue el amigo más intimo del profeta, y Al BAGHDADI relativo a Baghdad ( el Imperio Islámico que experimentó la mas prosperidad en la Historia musulmana), y si por algo se puede interpretar la elección de ese nombre, con los matices que lleva, es por el afán de agrupar lo más posible de adeptos que carecen de inmunidad ideológica y se manipulan, a ciegas, por el hecho religioso.

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