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El papel de España en el caos libio

Por Verónica Sánchez Moreno 

La semana pasada, el avión C-130 ‘Hércules’ del ‘Ala 31’ Ejército del Aire español, realizaba dos evacuaciones, sacando a 88 personas de Libia, ante la situación de inestabilidad creciente en el país.

La primera de las operaciones del T-10 (que es como se designa este avión militar), solicitadas por el Departamento de Exteriores y planificadas y ejecutadas por el Mando de Operaciones del Estado Mayor de la Defensa, se desarrolló el 29 de julio. A las 6:36h el ‘Hércules’ despegaba de la base aérea de Zaragoza, dentro, además de la tripulación, un equipo de seguridad del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA) y un equipo sanitario de la Unidad Médica Aérea de Apoyo al Despliegue (UMAER) del Ejército del Aire. Tres horas y veintidós minutos más tarde, el avión español aterrizaba en el aeropuerto militar de Mitiga, en Trípoli, dónde embarcaron 37 españoles y 23 ciudadanos de otras nacionalidades (10 familiares directos de españoles, 10 portugueses y 3 polacos), que voluntariamente habían solicitado su evacuación del país libio. A las 11:05h el T-10 ponía rumbo a Torrejón de Ardoz, donde llegaba a medio día.

En este vuelo no viajaba en embajador de España en Libia, José Antonio Bordallo Huidobro, que permanecía al frente de la legación en Trípoli, en palabras del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, “como muestra de apoyo a la transición libia y a sus instituciones y de solidaridad con el pueblo libio en estos momentos de crisis”. Dos días después, el 31 de julio y ante el agravamiento de la situación en el país mediterráneo, el ‘Hércules’ de la Fuerza Aérea española volvía a Trípoli, despegando a las 4:30h de la base aérea de Zaragoza y regresaba del país libio a las 12:55h, esta vez sí, trayéndose a la Península al personal de la Embajada, incluyendo a Bordallo, así como a españoles que lo habían solicitado y a ciudadanos de la Unión Europea y de otros países. En total, 16 españoles de los 28 evacuados. Dos operaciones rápidas e impecables, ante, “un riesgo cierto” para los ciudadanos españoles, según Exteriores, ejecutadas por el Ejército del Aire mientras que la Armada estaba lista para actuar ya que, en caso de que se cerrase el espacio aéreo de Trípoli, se previó el envío de un buque para sacar a estos ciudadanos de Libia.

El consejo: abandonar Libia

Mientras, el Gobierno de España “urge a un alto el fuego y a que se ponga fin a los enfrentamientos armados”. El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, señalaba al término de la segunda de las evacuaciones que la situación en Libia “se va a agravar hasta extremos extraordinariamente importantes”. De hecho, su departamento recomienda a los españoles que aún siguen en el país, que lo abandonen inmediatamente. Y a los que, aún con esta advertencia, permanezcan o se desplacen al país mediterráneo se les aconseja que sigan una serie de precauciones como adoptar medidas de autoprotección, limitar sus desplazamientos y mantenerse en todo momento documentados y en contacto con la Embajada, anotando su teléfono de emergencia.

Otros países como Filipinas, Tailandia, Vietnam, Grecia, Reino Unido, Francia, Egipto, Italia, Argelia, Canadá, Holanda o Brasil también han evacuado de Libia a sus ciudadanos y Estados Unidos, Alemania y la Unión Europea han retirado del país a su personal diplomático.

¿Un estado fallido?

Parece que la operación ‘Unified Protector’ de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que se saldó con la caída del régimen de Muammar el Gadafi, no ha tenido los resultados esperados y algunos analistas hablan ya de Libia como un “estado fallido”. Como señala la periodista Beatriz Mesa, el país está sumergido “en un caos de milicias que luchan entre sí para controlar el poder y los recursos energéticos”. La batalla por el control del aeropuerto de Trípoli, que aún continua, se salda por el momento con más de un centenar de muertos. Allí, dos facciones rivales: Misrata y Zintan, la primera de corte islamista y la segunda liberal, que en 2011 lucharon juntas contra Gadafi, ahora combaten por el control de una de las más importantes infraestructuras de Libia.

En Bengasi, al este del país, la principal base militar de la zona caía a finales de julio en manos de grupos yihadistas, entre los que se encuentra Ansar Al Sharia, tras un ataque que duró dos días y en el que murieron al menos 70 personas, la mayoría soldados. Por otro lado, en Trípoli los tanques de petróleo ardían provocando la alarma y el riesgo de “desastre humanitario y ambiental”, según las autoridades libias.

Esperanza en el nuevo Parlamento

El país del petróleo celebró el día 4 de agosto, en la ciudad de Tobruk, la primera sesión del Parlamento tras las elecciones del pasado 25 de junio, que contaron con un 41% de participación (1,5 millones de los 3,5 inscritos en el censo electoral), y de cuyos 200 escaños solo están ocupados por el momento 188 (ya que la votación fue anulada en varios centros electorales por actos violentos), destacando en número de representantes los independientes (120 de los escaños estaban reservados a estos candidatos). Estados Unidos y varios países europeos, entre ellos España, han mostrado su satisfacción por esta reunión y han instado a un alto el fuego en el país. A través de un comunicado, el Gobierno español, afirma que es un “mensaje de esperanza para un país que debe hacer frente a graves y urgentes retos” como el restablecimiento del orden y la seguridad y la redacción de una nueva constitución. “El Gobierno de España seguirá apoyando en esta misión a las autoridades electas, como muestra del compromiso, solidaridad y cercanía con Libia, país vecino de España y Europa en el Mediterráneo”, señala la nota que “llama a las partes a poner fin a la violencia y abrir paso al diálogo pacífico”.

Mientras, cinco periodistas fueron secuestrados ayer cuando se dirigían a Ajdabiya, la capital del distrito Al Wahat al noroeste de Libia, tras cubrir la citada apertura de sesiones del Parlamento. Aunque ningún grupo ha reclamado de momento la autoría del secuestro, las autoridades creen que Ansar al Sharia podría ser la responsable.

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