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El movimiento “You Stink”, cada vez más cerca del cambio

Ayer los manifestantes se acercaban a la Plaza Nejmeh, Beirut (Foto compartida en Twitter por @joeyayoub)

Ayer los manifestantes se acercaban a la Plaza Nejmeh, en Beirut (Foto compartida en Twitter por @joeyayoub)

Por Cristina Casabón 

¿Qué sucede si los ciudadanos se encuentran en un estado de desesperación frente a su gobierno y no encuentran otra solución excepto manifestar su rechazo – aún sabiendo que acabarán heridos o en prisión? En este momento y pese a la falta de cobertura mediática, el movimiento “You Stink” sigue ganando fuerza en calles de Beirut.

Los agentes antidisturbios se han ganado el sobrenombre de ‘shabiha’ [matones] por la mano dura que han mostrado contra los manifestantes. El pasado miércoles bloquearon a las multitudes congregadas en una carretera que conduce a los edificios del gobierno, las dispersaron por la fuerza y ​​arrestaron a 40 personas. Aunque declararon a los medios que sólo estaban arrestando “alborotadores”, fuentes independientes afirmaron que muchos activistas pacíficos han resultado heridos, tres de ellos en huelga de hambre.

El amplio aparato policial se ha convertido en un instrumento represivo. A lo largo del movimiento de protesta, los agentes de las fuerzas de seguridad libanesas han respondido disparando al aire con fuego real, lanzando balas de goma, utilizando gases lacrimógenos (prohibidos internacionalmente) y cañones de agua, y en algunos casos arrojando piedras y golpeando a los manifestantes con porras y rifles, según declaraciones de de Amnistía Internacional.

Nohad Machnouk, ministro del Interior, ha prometido que se investigará el uso de la fuerza por parte de miembros de las Fuerzas de Seguridad Interna –la policía local– y por el ejército libanés en las manifestaciones y pidió que se dejara de usar inmediatamente munición real. Hay informes de decenas de manifestantes heridos a consecuencia de balas de goma, porras y gas lacrimógeno.

Desde el pasado 17 de julio, miles de personas han salido a las calles protestando contra la incapacidad del gobierno de resolver la crisis de los residuos y prometiendo “derrocar al régimen”. La ira de los manifestantes no es una sorpresa ni una razón en sí misma, sino una consecuencia del estado de desesperación sobre el funcionamiento del “Estado” en general, y la convicción creciente de que el cambio no es posible sino a través de las protestas masivas.

Parece que es imposible llegar a un compromiso político, y sería una pena para Líbano no hacer uso de la energía de este movimiento ciudadano para promover una reforma. Bajo la presión pública, el 10 de septiembre, el gobierno aprobó un plan para hacer frente a la crisis de los residuos, pero los activistas dijeron que era demasiado vago y no cumplía con sus demandas.

Los libaneses saben que su gobierno ya no es válido ni aceptable y que el cambio va a llegar de forma inevitable. Su deber les obliga a buscar un cambio democrático y pacífico, pues de lo contrario el país se enfrenta al caos absoluto, como se ha demostrado a lo largo de la gestión de las crisis vinculadas a la electricidad, la escasez de agua y los residuos.

También tendrán que presionar para conseguir una reforma electoral si quieren un parlamento “verdaderamente representativo”. Las últimas elecciones legislativas del Líbano se celebraron en 2009, y el Parlamento ha ampliado dos veces su propio mandato, alegando divisiones políticas internas y la inestabilidad regional como justificación.

El movimiento “You Stink” pide que los miembros de las fuerzas de seguridad responsables de actos de violencia rindan cuentas, la dimisión de su gobierno (y en especial del ministro de Medio Ambiente), que se ponga en marcha un plan de gestión de residuos sostenible y que se celebren elecciones parlamentarias (previstas para junio de 2013 y pospuestas hasta junio de 2017).

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