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El movimiento islámico oriental, primos lejanos del Daesh

Guadi Calvo

Los salafistas del sudeste asiático procuran establecer un Daulah Islamiyah Nusantara, un estado islámico pan-regional, que comprende Malasia, Indonesia, Tailandia y Filipinas meridionales.

En el Sudeste Asiático habitan cerca de 240 millones de musulmanes, que se ubican en Indonesia, (197 millones) el país con mayor población musulmana del mundo, seguido por Malasia (11 millones) y con presencia importante en Brunei, Singapur, Filipinas, Tailandia, Vietnam, Laos, Myanmar y Timor Oriental. 

La guerra afgana (1978-1992), entre los muyahidines y la Unión Soviética, no cabe duda, fue para muchos árabes, la gran oportunidad para revindicarse de la humillación que venían sufriendo desde la Guerra de los Seis Días (1967) a manos de Israel. La derrota en aquella guerra y otras que se continuaron contra el mismo enemigo sumado el desprecio, el maltrato y la discriminación que las comunidades musulmanas de origen árabe sufren en el exilio y muchas veces en su propia tierra fue el caldo de cultivo para que miles de jóvenes musulmanes sunitas recogieran los pensamientos de personajes como Hassan al-Banna, fundador de Los Hermanos Musulmanes en 1928 y el egipcio Sayyed Qutb, quien revitalizaría el pensamiento del integrismo religioso de Hermanos Musulmanes en los ´50 y ´60.

Ambos ideólogos habían seguido a Muhammad ibn Abd-al-Wahhab, que en XVIII genera una nueva manera de interpretar el Corán, el Wahhabismo o Salafismo, muy a la medida de lo que necesitaba la casa Saud, que reina hasta hoy en Arabia Saudita. El Wahhabismo se convertiría finalmente en el sustrato ideológico de organizaciones como al-Qaeda o Estado Islámico. 

Muchos de los jóvenes, y no tanto, que habían sido humillados y ofendidos por occidente, entendieron que en Afganistán podían encontrar una revancha. Comenzaron a incorporarse luchadores de los rincones más remotos del Islam, como Argelia, Marruecos o Libia o aún más distantes, como Filipinas, Malasia o Indonesia. Otros muchos combatientes llegaron provenientes de Dar al-Harb (tierras infieles), Estados Unidos, Canadá, Alemania o el Reino Unido, entre otros países de occidente.

Finalizada la guerra, cientos de aquellos combatientes regresaron a sus lugares redimidos y dispuestos a repetir la victoria sobre los soviéticos, en sus propios países. En total se estima en 300 los voluntarios del sudeste asiático, que combatieron en Afganistán, en un promedio de 3 años, mayormente indonesios, su entrenamiento lo realizaron en el campo Saddah, dirigidos por el jefe muyahidin Abdul Sayyaf, cuyo nombre usaron los veteranos filipinos al fundar su Grupo Abu Sayyaf en el Sur de Filipinas.

Uno de los muchos de los veteranos indonesios que retornaron a su país fue Abu Bakar Bashir, que fundaría la Jemaah Islamiyah (Comunidad Islámica) en 1993, que ejecutó una importante cadena de atentados, entre 1999 y 2001 contra objetivos fundamentalmente cristianos como iglesias y centros de reunión y blancos norteamericanos en su mayoría en el área de Yakarta.

Muchos otros jóvenes musulmanes del Sudeste Asiático, que llegaron a estudiar a diferentes universidades de Arabia Saudí, Yemen, Egipto, Irak, Líbano, imbuidos por el ejemplo de la Revolución Iraní de 1979, fueron cooptados activistas de organizaciones salafistas como Ihwanul Muslimin (Hermanos Musulmanes) en Egipto o el Hizb ut-Tahrir (Partido de la Liberación) en el Líbano.

Estos estudiantes de retorno a sus países comienzan a expandir sus “nuevos conocimientos” y su experiencia comienzan a difundirla en mezquitas y universidades, Además de traducir a sus idiomas libros y artículos de Hassan al-Banna, Sayyid Qutb, entre otros pensadores salafistas. 

De la predica a la acción 

En octubre de 2002 en el distrito turístico de Kuta de la isla de Bali, un suicida y un coche bomba, operado a control remoto, hacen estallar en un centro de diversión nocturna dos importantes cargas de explosivos asesinando a 202 personas (164 extranjeros y 38 indonesios) y dejando heridos a otras 209 personas. Un tercer explosivo de menor potencia es detonado a las fuera del consulado norteamericano causando daños menores.

Por el hecho Imán Samudra, Amrozi Nurhasyim y Ali Ghufron miembros de Jemaah Islamiyah fueron condenados a muerte. Bashir solo fue sentenciado a dos años y medio de cárcel. Mientras que Isamuddin, se cree que se encuentra detenido en un lugar secreto con el control de los Estados Unidos. Finalmente, Bashir en 2012, fue condenado a 15 años de prisión, por la Corte de Distrito de Yakarta Sur.

Bashir, nacido en 1938, cuenta con una larga militancia en el fundamentalismo islámico, junto a Abdullah Sungkar, fundaron en 1972 el pesantren o internado religioso al-Mukmin en Java. Durante el gobierno de Suharto, fue acusado de traición y encarcelado durante cuatro años. En 1985 logró huir a Malasia, donde dirigiría una madraza Isamuddin. Ambos pudieron llegar a Pakistán, donde fueron entrenados para después pasar a Afganistán donde se incorporaron a las fuerzas del talibán. 

Muchos de los talib (estudiantes) de al-Mukmin fueron captados para integrase a las filas de Jemaah Islamiyah. Uno de sus lugartenientes, también veterano de la guerra afgana, Riduan Isamuddin, jefe de operaciones de J.I, es principal contacto, además de miembro del comité militar de al-Qaeda. Isamuddin volvería a Afganistán en 2000, donde se cree que permaneció incluso hasta más allá de la invasión norteamericana (se cree y que participó en los primeros combates que el talibán sostuvo contra los invasores norteamericanos). Fue acusado de ser el organizador del atentado en Bali en 2002,  así como el ataque al Marriot Hotel de Jakarta en 2003, donde murieron otras 12 personas. Según el gobierno indonesio, Isamuddin esta implicado en más de 360 atentados.

Otro de los jefes de Jemaah Islamiyah es Umar Patek, tras estos atentados de Bali huyó a Filipinas y Pakistán, en 2011 fue capturado en Abbottabad, Pakistán, donde meses fue encontrado nada menos que Osama Bin Laden. Muchos de los jóvenes milicianos de esta organización han sido entrenados en campos de al-Qaeda en Afganistán, Pakistán y algunos ubicados en el Magreb.  

El número de miembros que forman Jemaah Islamiyah, es difícil de precisar ya que sus integrantes han participado en acciones de otros grupos y viceversa, no solo en Indonesia sino que también en Malasia, Filipinas y Timor donde también operan organizaciones salafistas.  Según algunas fuentes de servicios de inteligencia occidentales, comenzó siendo una formación de no más de 200 combatientes, que creció hasta llegar hasta 5000 miembros en 2002, con presencia en Indonesia, Malasia y Singapur.

A partir de la Guerra contra el Terrorismo, lanzada por los Estados Unidos tras los hechos de 11/9 que exigió a los ejércitos locales más operativos contra las organizaciones fundamentalista, el número de integrantes de J.I. comienza a disminuir. En 2007 la inteligencia de Estados Unidos estimaba que la fuerza de Jemaah Islamiyah estaba en torno a los 700 hombres. En la actualidad se cree que llegan a 500 militantes.

Jemaah Islamiyah cuenta con una red de madrazas en todo el sudeste asiático, que le permiten acceder a futuros milicianos, al tiempo que sirve de cobertura para los combatientes activos. En estas escuelas coránicas no solo se les imparten la interpretación salafista de su libro sagrado y los hadices (conducta o manera de comportarse) que considera la segunda ley del Islam después del Corán.

En Malasia también Jamaah Islamiyah, mantiene una presencia importante, aliada a  Kampulan Mujahidin Malaysia (KMM) (Consejo Muyahidin de Malasia) fundado en 1995 por otro veterano del conflicto afgano Zainon Ismail, detenido al igual que su sucesor Nik Adli Nik Abdul Aziz.

En Singapur el grupo mantuvo una célula liderada por otro veterano de la guerra afgana Ibrahim bin Maidin. La responsabilidad de la célula de Singapur, es procurar recursos económicos y el lavado de esos activos para la organización. Esta célula se descubrió, en plenos preparativos para atentar contra barcos americanos atracados en la Base Naval de Changi.

Los salafistas del sudeste asiático procuran establecer un Daulah Islamiyah Nusantara, un estado islámico pan-regional, que comprende Malasia, Indonesia y Filipinas meridionales. Jemaah Islamiyah intenta incorporar también a Tailandia. La organización se mantuvo muy activa hasta 2004, a pesar que sus fuerzas han sido diezmadas por la Seguridad Interna de Malasia (ISA) y el grupo militarizado Densus 88.

El Kampulan Mujahidin Malaysia (KMM) cuenta con redes en varios estados malasios como en Perak, Johor, Kedah, Selangor, Terengganu y Kelantan. También operan en Wilayah (provincia islámica) de Persukutuan, el territorio federal que comprende Kuala Lumpur, pero sus recursos son escasos y según se cree sus combatientes no llegarían a 200.

Se cree que desde el inició de la Primavera Árabe las guerras contra la Libia de Gadaffi, Siria e  Irak, una vez más muchos militantes sudasiáticos se han incorporado a estas guerras, lo que explicaría en parte la baja en la intensidad de las operaciones en sus lugares de origen.

Más allá de los motivos, la perdida de objetivos, la falta de liderazgos, la muerte e inmigración de combatientes y fuertes campañas represivas, la realidad es que a la fecha los salafistas del sudeste asiático se han convertido en un grupo encapsulado, dedicados a acciones terroristas, en procura de sobrevivir.

El salafismo no es de ninguna manera un fenómeno reciente para la sociedad la malaya, entre de los 40´ y 50´,  al oeste de Java, al sur de Celebes y en la región de Aceh, estallaron rebeliones en la búsqueda de la creación de un Estado islámico. El movimiento se conoció con el nombre de Darul Islam (el refugio del Islam). Son precisamente, las mismas regiones donde hoy tiene influencia los actuales grupos radicales que operan en el país.

De visita a los primos del Estado Islámico

El pasado mes de agosto, Abu Bakar Bashir, detenido desde 2008, hizo su juramento de lealtad o bay’ah, a Estado Islámico. Entusiasmo, por el poder de organización y lucha que ha demostrado el Califato, lo que provocó un quiebre en J.I. Incluso el propio hijo, de Bashir. Abdul Rohim Bashir, rechazó la decisión de su padre y renunció a la organización junto a un número indeterminado de militantes.

El Front Pembela Islam (FPI), se debatía también continuar junto a al-Qaeda o transfugar a Estado Islámico. Hasta ahora  el FPI sigue en discusiones internas.  Por su parte el líder de los Muyahidín de Indonesia Timor, (MIT) Ustadz Santoso, hizo el juramento de lealtad al Califa Ibrahim, líder de Estado Islámico.

La reticencia de algunos jefes históricos del salafismo a incorporase a Estado islámico ha hecho surgir nuevas formaciones como el Jamaat Ansaru Taweed (JAT), el Consejo Muyahidín de Indonesia (MMI), KOMPAK (Comité de Acción de Crisis), Laskar Jundullah y Majelis Dakwah Umat Indonesia (MDUI). Estos grupos actúan de manera independiente están detrás de la idea de fundar el Daulah Islamiah Nusantara (Unidad del archipiélago malayo), un califato que se estructuraría desde Malasia, Indonesia, Singapur y el sur de Tailandia y Filipinas.

Desde el año 2013, en que se produce el nacimiento de Estado Islámico, han sido detenidos en Malasia cerca de 130 personas por sus vinculaciones con el Califato, mientras se han detectado a otras 200 que apoyan el movimiento: Se estima que cerca de 150 malasios combaten junto a EI en Siria e Irak.

Malasia se ha convertido en el principal proveedor de combatientes del sudeste asiático a las guerras de Medio Oriente. Estos constituyen la célula Katibah Nusantara, que opera en la provincia siria de Hasaka. El grupo Katibah Nusantara, ha sido detectado tanto en Malasia como Indonesia, se estima que cuenta entre 400 y 500 miembros, además de los 130 que combaten en Siria. Tantos las embajadas occidentales como la comunidad chiíta han debido reforzar su seguridad ya que son los objetivos más propicios para los salafista.

Si bien hasta ahora el tránsito de combatientes se registra desde el archipiélago malayo hacia Medio Oriente, de continuar los ataques de la aviación rusa y el avance por tierra tanto del ejercito Árabe Sirio, junto a tropa de elite iraní y combatientes de Hezbollah contra posiciones salafistas, los más de 40.000 hombres de más de 90 países que combaten contra Bashar al-Assad intentarán, en algunos casos, retornar a sus países para seguir operando de alguna u otra manera o incorporarse a otros frentes ya abiertos como puede ser Libia, Yemen, Somalia, Afganistán, o alguna de las muchas organizaciones que operan en el Sahel.

El movimiento salafista del sudeste asiático, si consiguiera consolidar una estructura operativa, podría llegar a ser una alternativa interesante para los combatientes de Estados Islámico que han comenzado a recibir el fuego ruso, y podrían comenzar el camino desde oriente para visitar a sus primos lejanos.   

Este artículo es la continuación de El Movimiento Islámico del Turkestán Oriental, los primos lejanos de la Yihad

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