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El machismo y el odio a las mujeres envenenan el Magreb

Por Paco Soto*

El machismo, el desprecio e incluso el odio a las mujeres siguen golpeando con dureza el Magreb. A pesar de la evolución política que han experimentado países como Túnez y Marruecos, las mujeres siguen siendo consideradas como seres inferiores y sumisos.Y no solo por los islamistas, sino también por amplios sectores sociales alejados de este mundo político. Los más hipócritas y los cínicos utilizan la religión musulmana o una visión culturalista profundamente reaccionaria como coartada para justificar la opresión de la mujer magrebí. Países como Marruecos y Túnez disponen de leyes que, en teoría, equiparan a mujeres y hombres en derechos y deberes. Pero las prácticas sociales arcaicas y las tradiciones absurdas, en muchos casos, pesan más que las leyes. Además, muchos jueces y policías sin un mínimo de vergüenza y dignidad utilizan la represión pura y dura para mantener el sometimiento de la mujer al hombre en todos los aspectos de la vida. Los integristas de diverso pelaje no lo tienen del todo fácil, porque en varios países del Magreb han surgido movimientos feministas y grupos de activistas que pelean a favor de una evolución social y jurídica de sus respectivos países y defienden la plena modernidad democrática. Pero las corrientes más impresentables de las sociedades magrebíes siguen teniendo la sartén por el mango.

En la cárcel por adulterio
Quien lo dude se lo puede preguntar a una empresaria marroquí condenada a dos años de prisión por adulterio. La mujer de negocios se llama Hind Achabi, tiene 38 años y preside una compañía aérea especializada en vuelos empresariales, Dalia Air. La empresaria fue denunciada por su exmarido, Sadiq Marafi, que es el embajador de Kuwait, un país árabe del Golfo especialmente conservador, en Viena. Antes de ser detenida, Hind Achabi vivía a caballo entre Viena, Milán, Nueva York y Rabat. Desde el pasado mes de agosto, esta mujer dedicada al mundo de los negocios se encuentra encarcelada en la prisión de Salé, ciudad cercana a Rabat. La Justicias marroquí la acusa de adulterio y falsificación de documentos. Asimismo, los jueces condenaron a Hind Achabi a indemnizar a su exesposo kuwaití con el equivalente de 18.000 euros. El abogado defensor de la empresaria, Mohamed Faziou, recurrió la sentencia, pero el tribunal de apelación de Rabat rechazó la petición del letrado y condenó a la empresaria a dos años de prisión firme. Su pareja sentimental, el hombre de negocios marroquí Mohcine Karim Bennabi, tuvo más suerte: fue liberado después de haber sufrido siete meses de prisión preventiva. La hermana de la empresaria también fue condenada a seis meses de encarcelamiento por complicidad en el uso de documentos falsificados.

Reforma del código penal
En Marruecos, el código penal contempla penas de uno a dos años de cárcel para los adúlteros denunciados por sus cónyuges. Según la vicepresidenta de la Asociación Democrática de Mujeres de Marruecos, Saida Drissi, “en estos casos, las mujeres son casi siempre las víctimas de una justicia arcaica y machista”. Es por esto que los grupos defensores de los derechos humanos marroquíes piden una profunda reforma del código penal. Según la defensa de Hind Achabi, la empresaria no falsificó ningún documento; lo que ocurrió fue que se divorció de su marido hace año y medio, pero Kuwait no le envió la documentación que lo acredita. La empresaria solo dispone de una fotocopia del acta de divorcio, lo que la Justicia marroquí considera una falsificación de un documento legal. Además, el exesposo solicitó a los jueces del país magrebí que pidan dos pruebas de ADN para verificar la paternidad de los dos hijos que la mujer de negocios tuvo en los años 2015 y 2016. En noviembre del año pasado, dos chicas adolescentes fueron detenidas durante una semana por haberse atrevido a besarse en público, un hecho que demuestra una vez más que la modernidad marroquí tiene mucho de propaganda.

Prohibido tocarse en público
La situación en Argelia no es mejor que en Marruecos. El país de la revolución de liberación nacional contra el sanguinario colonialismo francés que prometió tantas cosas que no cumplió a las mujeres, está dirigido por una gerontocracia inepta, indecente y corrupta que pisotea las libertades públicas a diario y mantiene a millones de argelinos en la miseria. Las mujeres argelinas sufren los mismos problemas que en el resto de las sociedades árabes. Son consideradas seres menores de edad y tienen que ser sumisas y obedientes. Muchos hombres sacan beneficio de esta infame situación, pero algunos la sufren. Hace unos días, algunos medios locales informaron de que un chico y una chica fueron detenidos por la Policía, en Argel, porque al muchacho se le ocurrió darle un beso y agarrar a la joven por el hombro en público. Las víctimas de esta situación absurda e injusta se llama Thinhinane Makaci (la chica) y Moumouh Kadi (el chico). Los dos jóvenes fueron acusados por los agentes de “disturbios del orden público y atentado contra el pudor”. Fueron interrogados en comisaría por varios policías y varios agentes les explicaron que “estamos en un país musulmán” y “algunos gestos no pueden ser tolerados en público”. Un policía se atrevió incluso a calificar los gestos cariñosos del muchacho de “inmorales”. Pero los dos jóvenes no agacharon la cabeza y exigieron a los policías que les demostraran la existencia de una ley que justifique su detención. Y es que en Argelia, salvo que el mundo entero esté equivocado, el poder todavía no ha creado una Policía de las buenas costumbres. Como ocurre en Irán, Arabia Saudí y otros países musulmanes.

Protestas en Túnez
Por otra parte, en Túnez, el país socialmente más avanzado y moderno del Magreb, una coalición de asociaciones pidieron el lunes de esta semana la retirada de una circular oficial que prohíbe a las mujeres musulmanas que se casen con hombres que no profesan la fe islámica. Los colectivos denunciaron “una aberración” que viola la libertad de conciencia inscrita en la Constitución democrática de 2014. “Hoy es inadmisible que una simple circular, cuyo valor jurídico es nulo” se entrometa “en la vida de miles” de mujeres tunecinas, manifestó en rueda de prensa la jurista y presidenta de la asociación Beity, Sana Ben Achour. Unas sesenta asociaciones firmaron este llamamiento en contra de la citada circular del Ministerio de Justicia, que fue aprobada en el año 1973. En Túnez, como en el resto del mundo islámico, un hombre no musulmán que se quiera casar con una mujer tendrá que convertirse al islam. Y si una mujer tunecina se casa con un extranjero que no sea musulmán fuera de su país, su boda no tendrá valor legal en Túnez. Las asociaciones que protestaron este lunes denunciaron “el sufrimiento de muchas tunecinas y de sus familias”. Wahid Ferchichi, de la Asociación Tunecina de Defensa de las Libertades Individuales (ADLI), calificó la circular de “grotesca”, entre otros motivos, porque “ningún certificado puede demostrar la religión” y vulnera la Constitución. La Carta Magna de 2014 estipula que “los ciudadanos y las ciudadanas son iguales en derechos y deberes”. La coalición de colectivos quiere reunirse con los ministros de Justicia e Interior para pedirles que retiren la polémica circular.

*Artículo publicado originalmente en Atalayar.

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