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El ISIS que unió al mundo

Artículo de Mohamed bin Rashid Al Maktum, actual primer ministro y vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos, de igual forma es el mandatario del Emirato de Dubái. Fuente: Al Bayan, periódico emiratí.

Traducción: Hamid Bellahcene

Las múltiples y continuas crisis que atraviesa el mundo nos muestran el grado de interdependencia al que hemos llegado. Mientras la amenaza del ISIS (el Estado Islámico en Irak y Siria en sus siglas en inglés) nos ha demostrado el alcance de la interdependencia en cuanto a seguridad se refiere.

Ningún político estadounidense, europeo o asiático e incluso australiano y ruso pueden ignorar lo que está sucediendo en Oriente Medio. Aunque estén lejos de las llamas, su calor les llegará. Porque las fronteras reales entre los Estados han desaparecido y las barreras dejaron de existir, de lo contrario ¿cómo se puede explicar que esta organización haya podido atraer a combatientes de más de 80 países? además de movilizar a más de 30 mil combatientes dispuestos a morir y perpetrar la peor clase de barbaries y asesinatos que se hayan cometido en las últimas décadas.

El ISIS ha demostrado que el mundo está más globalizado que nunca. El ISIS es una monstruosa y bárbara organización terrorista que no representa al Islam, no representa ni el mínimo grado de la verdadera condición humana. No obstante, vencer a ésta organización no es una tarea fácil como muchos se imaginan.

La estructura militar de esta organización se puede destruir a corto plazo con los medios de los que dispone la nueva coalición internacional. Los Emiratos Árabes Unidos serán activos en esta coalición junto con otros países que se propongan asumir sus compromisos y responsabilidades ante esta nueva amenaza. Pero, ¿qué sucede con la base ideológica de esta organización? No se puede separar la base ideológica de la base  militar, cuando se trata de esta organización, además de las condiciones y el medio que le permite resurgir una y otra vez en distintas partes del mundo.

El ISIS no es una organización terrorista exclusivamente hablando, sino que se trata de una idea maligna. La ideología del ISIS es la misma que la de la organización terrorista Al Qaeda, además, es la misma ideología que abrazan otras organizaciones terroristas semejantes en Nigeria, Pakistán, Afganistán, Somalia, Yemen, el Magreb y la península arábiga. Y es, además, la misma que empieza a germinarse en Europa, los Estados Unidos de América y otras partes del mundo. El ISIS no es una organización terrorista exclusivamente hablando, sino que se trata de una idea maligna y a las ideas malignas no basta con coaliciones militares para derrotarlas.

Probablemente, esta maligna ideología será el mayor reto al que tendrá que enfrentarse el mundo en la próxima década. Existe una ideología elaborada de carácter religioso que puede ser tomada por cualquier organización terrorista, y a cuyo servicio movilizaría toda una generación de jóvenes desesperados, frustrados y sin expectativas, con la que atacar las bases de la convivencia y de la civilización humana.

Lo que más me preocupa, es que esta ideología en la que se basa Al Qaeda con sus primitivos métodos elaborados en las cuevas de Afganistán, con los que, además, fue capaz de desestabilizar la seguridad mundial y perturbar la tranquilidad de pueblos y naciones enteras, se trata de la misma ideología en la cual se basa el ISIS. Además, se apoya en los medios tecnológicos más sofisticados para llevar a cabo sus planes, con una financiación enorme, una superficie geográfica muy extensa equivalente a la del Reino de Jordania, la participación de los yihadistas de todas partes, algo que indica que el mundo ha fracasado en la lucha contra dicha ideología maligna, esto se debe en gran medida a que los desafíos superan nuestras previsiones, porque esta ideología es cada día más intolerante, más bárbara y mucho más extendida que sus antiguas versiones.

No soy  una persona pesimista por naturaleza, sino optimista, optimista porque el mundo empieza a unirse y a trabajar de forma conjunta para hacer frente a este desafío, optimista también porque la fuerza de la esperanza de los pueblos y su deseo de estabilidad y progreso es más grande y más fuerte que ésta maligna ideología y optimista también porque el mundo ha experimentado, tanto en su reciente historia como en la antigüedad, fenómenos peores al ISIS y sus semejantes y todos acabaron en las oscuras páginas de la historia.

Quizás, una de las pocas virtudes del ISIS es que ha unido al mundo y juntó contrarios obligando a todos a dejar de lado sus diferencias para luchar contra este último peligro con una plausible urgencia. Espero que el mundo continúe con el mismo espíritu y con la misma determinación para vencer todas las amenazas a las que se enfrenta en conjunto.

En cuanto a la lucha contra este peligro, además de las acciones  militares, hay que atacar sus fuentes de abastecimiento, así como su estructura directiva y llevar a cabo el bloqueo financiero y mediático. Además de esto, se puede vencer al ISIS y otras organizaciones terroristas mediante otros tres ejes de actuación:

En primer lugar, hay que hacer frente a esta maligna ideología con otra más abierta y civilizada, que acepte al otro y abogue por la convivencia, una ideología civilizada basada en nuestros auténticos valores islámicos que apelan a una convivencia pacífica entre las personas, unos valores que animan al hombre a trabajar por el bien del hombre.

Los jóvenes que deciden inmolarse por culpa de una idea maligna solo se detendrán mediante una idea más fuerte que les indique el camino de la verdad, evitando su suicidio y convenciéndoles de que el fin último por el que Dios creó al ser humano es para construir en la Tierra y no destruir.

Aquí me gustaría señalar la experiencia de nuestros hermanos en el Reino de Arabia Saudí y su amplia capacidad para convencer a un gran sector de jóvenes mediante los centros especializados en el tratamiento y la prevención de la radicalización.

El Reino de Arabia Saudí es el más adecuado, con sus intelectuales y sus sabios, además del simbolismo que representa a nivel espiritual para el Mundo Musulmán, además de capacitado para liderar este cambio en las ideas.

En segundo lugar, los gobiernos fuertes y estables que se centran en prestar servicios reales a sus pueblos sin discriminación, representan un apoyo indispensable para acabar con el entorno en que surge este tipo de organizaciones. No es ningún secreto que el vertiginoso auge del ISIS se debe a dos gobiernos en la región, uno que mata a su propio pueblo y otro que practica la discriminación sectaria contra el suyo, algo que ha brindado el mejor entorno para el auge de este tipo de organizaciones y atrajo a miles de de combatientes dando pie a la justificación de la violencia sectaria.

Muchos gobiernos de la región sufren de inestabilidad y otras amenazas que no se deben obviar para no dejar el camino libre a estas organizaciones terroristas dispuestas a ocupar el vacío dejado por más de un gobierno.

En tercer lugar, el mundo no puede ignorar los fracasos en los programas de desarrollo llevados a cabo en los países de Oriente Medio. Es una responsabilidad de la comunidad internacional, además de las naciones árabes. Es preciso trabajar mediante iniciativas y programas adecuados para atajar este problema. El desarrollo integral, las mejoras en sanidad y educación, construir infraestructuras, junto con la creación de las oportunidades económicas son soluciones seguras y duraderas a esta clase de problemas. El desarrollo sostenible es una solución sostenible y duradera en la lucha contra el terrorismo.

En nuestra región hay 200 millones de jóvenes ante los que tenemos dos opciones: o cultivar la esperanza y aprovecharnos de su energía y su creatividad para mejorar sus vidas y la de su entorno o les abandonamos presa de la desocupación y el desempleo y las malignas ideas y con ello les habremos dejado presa fácil para las organizaciones terroristas. El desarrollo económico y la creación de puestos de trabajo y las mejoras en los niveles de vida no dejan ningún motivo para que surjan fuertes organizaciones terroristas, aunque puedan surgir pequeños grupos, siempre serán marginales.

No hay mayor fuerza que la esperanza en una vida y un futuro mejores.

Hace poco me preguntaba un alto cargo árabe por los motivos por los cuales Emiratos Árabes Unidos lanza la primera sonda espacial en el mundo árabe y su utilidad para la región, le contesté que queríamos mandar un mensaje de esperanza a los 350 millones de árabes. Nosotros somos capaces de recuperar nuestro futuro y competir con el mundo que nos rodea si así lo deseamos.

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