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El Consejo de Seguridad pasa factura a Turquía

Maryem Essadik Rhafour (Ankara) **

La Comunidad Internacional niega su apoyo a Turquía para ser nuevo miembro no permanente del Consejo de Seguridad, haciéndole pasar factura por las actuaciones y gestiones que está llevando a cabo en Medio Oriente.

El pasado 16 de octubre tuvo lugar la elección de miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, máximo órgano de decisión en la Comunidad Internacional en materia de Paz y Seguridad Internacional. En la primera votación el resultado fue a favor de Nueva Zelanda, Angola, Malasia y Venezuela, con más dos tercios de los votos de los miembros de la Asamblea. Por su parte, España y Turquía se enfrentaron a tres rondas de votación tras las que finalmente el puesto al frente del Consejo fue adjudicado a España, con 132 votos. Turquía se quedó muy lejos de las puertas del Consejo de Seguridad, con un total de 60 votos, según fuentes oficiales de Naciones Unidas (ONU). 

España junto con Venezuela estarán por quinta vez en este Órgano durante el curso 2015-2016, mientras que Angola y Malasia se estrenan por primera vez como miembros no permanentes del Consejo.

Al Consejo de Seguridad, creado conforme a la Carta de Naciones Unidas, se le atribuye la función y responsabilidad primordial de mantener la Paz y Seguridad Internacional. Está compuesto por 15 miembros, de los cuales, los siguientes cinco son permanentes: Federación de Rusia, China, Francia, Reino Unido y Estados Unidos de América y los otros 10 son miembros no permanentes elegidos por la Asamblea.

Siendo el único órgano de Naciones Unidas cuyas decisiones, conforme a la Carta, son vinculantes y de obligado cumplimiento para los Estados Miembros de la ONU, Consejo es conocedor de los conflictos internacionales en primera instancia dictando recomendaciones y en determinados casos imponiendo medidas sancionadoras con tal de dar efectividad a sus mandatos. Por último, juega un rol relevante respecto a la composición de la Corte Penal Internacional, órgano de las Naciones Unidas que persigue crímenes de genocidio, resuelve controversias entre estados partes, no entre individuos, y por último emite informes a Naciones Unidas. Actualmente tiene la siguiente composición : China, Francia, Reino Unido, Rusia y Estados Unidos como miembros permanentes, y Venezuela en el puesto de Argentina, Nueva Zelanda en el puesto de Australia, Chad, Chile, Jordania, Lituania, España en el puesto Luxemburgo, Nigeria, Angola en el puesto de Ruanda y, por último, Malasia en el puesto de la República de Corea como miembros no permanentes del Consejo.

La importancia de este órgano queda a la luz de todos, ya que cualquier Estado miembro del Consejo adquiere una posición privilegiada en el campo internacional tanto a la hora de acceder a información de primera mano como a la hora de aumentar su prestigio, e incluso de privilegios, estatus que facilita mucho las relaciones internacionales con otros estados y organizaciones internacionales.

El Ministerio de Asuntos Exteriores califica la elección de España como imagen de la confianza que la Comunidad Internacional ha puesto en el país para el desempeño de tal cargo, gracias al compromiso internacional que ha demostrado el país para el mantenimiento de la paz en el mundo. “No nos los han puesto fácil” afirma el ministro José Manuel García Margallo en sus últimas palabras de afecto hacia su rival, y continua diciendo: “Turquía sabe que desde este momento puede estar segura de contar con la colaboración leal y constructiva de España”.

España es el socio fiable que la Comunidad Internacional necesita en momentos de crisis y de inestabilidad política en Oriente Medio. Turquía pese a haber realizado una campaña bastante activa y visible, no ha mostrado la confianza, o mejor dicho la fiabilidad, que los miembros de la Asamblea le han exigido desde el principio tanto con respecto al conflicto armado de Siria como en regiones próximas. Su postura, según muchos medios de comunicación y expertos, es indecisa con respecto a la inestabilidad política de Oriente Medio y de los los grupos terroristas, razón por la cual la Comunidad desconfía completamente de ella para otorgarle tal puesto. Su actuación, inacorde e insuficiente con los deseos y prescripciones de la Unión Europea y Estados Unidos, se han visto reflejada en las urnas.

Turquía es la cuarta potencia económica en Europa. En los últimos años ha ido aumentando el presupuesto para el desempeño de tareas humanitarias y para el mantenimiento de la paz, y es un punto estratégico en la geopolítica mundial. Pese a ello, la Comunidad Internacional no confía completamente en el país para darle el estatus de miembro no permanente del Consejo de Seguridad, actuación que ha favorecido la candidatura española pese a sus problemas económicos y reducciones de presupuesto para el mantenimiento de la paz.

Turquía, que tan solo hace cuatro años había dejado el cargo de miembro no permanente en el Consejo de Seguridad, había vuelto confiada en alcanzar de nuevo la presidencia, ya que entre las manos de la diplomacia turca hay muchas decisiones importantes debido a su situación geográfica, por lo que, a pesar de todo, a la Comunidad Internacional le interesa mantener buenas relaciones con el país.

Según informa la ‘Foundation political Economic and Social Research (SETA) , la candidatura turca se ha visto frenada por diversas razones, entre ellas las siguientes: En primer lugar la postura vengativa del presidente de Egipto, Al Sisi, contra el país candidato. En segundo lugar Nueva Zelanda y España hacia ya varios años que no formaban parte del Consejo a la contra que Turquía y por ultimo, los últimos altercados en Kobane, cuestiones que han terminado de inclinar la balanza en contra de la candidatura turca.

Pese a haberse presentado el gobierno turco en su pagina web, Turkey candidates for United Nations Securtity Council,  como un “socio fiable y fuerte, y en armonía con la emergencia actual”, el partido de Erdogan no ha mostrado tener el compromiso que la Comunidad Internacional quiere para darle el puesto de miembro del Consejo de Seguridad.

**Maryem Essadik Rhafour es licenciada en Derecho por la Universidad de Murcia. Especialista en Derecho Europeo, actualmente desarrolla su actividad académica en Turquía donde desarrolla su Máster en Derechos Humanos en la Universidad de Ankara.

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