El análisis del Observatorio de Atentados Yihadistas en octubre

Por Carlos Igualada 

Los datos recabados por el Observatorio de Atentados Yihadistas a lo largo  de octubre, así como en los anteriores meses, permite hacer un análisis sobre la evolución de la actividad del terrorismo de corte islamista. Como ya se publicó hace unos días, la investigación de este mes ha permitido documentar 110 atentados que cumplían los parámetros establecidos (ataques perpetrados por organizaciones yihadistas o individuos inspirados en esta ideología, que se produzca alguna víctima pudiendo ser ésta el propio terrorista y que este suceso aparezca recogido en fuentes primarias o secundarias a partir de la información contrastada de medios u organismos tanto nacionales como internacionales).

Antes de comenzar con el análisis es importante recordar que los datos recogidos en esta publicación no suponen ni mucho menos la totalidad de la actividad yihadista que llevan a cabo las distintas organizaciones que tienen presencia a nivel global. Se debe ser comprensible con el hecho de que debido a conflictos armados como los que se están dando a día de hoy en Irak, Siria, Yemen o Libia, por poner algunos ejemplos, dificulta en gran medida el trabajo de los distintos medios e instituciones que desean informar sobre lo que está sucediendo a pie de campo, siendo un gran riesgo el que corren todos aquellos periodistas, voluntarios de ONGs o  representantes de organismos que tratan de denunciar el incumplimiento de los derechos humanos. Si a ello le añadimos que en estos conflictos intervienen múltiples actores, que no siempre están claramente identificados, resulta muy complicado poder obtener información detallada y fiable sobre hechos que aporten nuevas referencias para este observatorio. Con todo ello, el objetivo último de esta investigación sigue siendo poder representar en gran medida el estado actualizado del terrorismo yihadista a partir de los distintos grupos que actúan en las múltiples zonas de influencia que existen en el panorama internacional y conocer su evolución a nivel operacional para comprender el tipo de amenaza real que suponen.

El número de atentados obtenido durante octubre es muy superior al documentado en meses atrás donde la cifra solía rondar entre los 70-80 casos. La principal causa que ha provocado este aumento es la ofensiva que desde mediados de mes se está realizando sobre Mosul por parte de las tropas iraquíes junto a fuerzas chiíes, los peshmergas kurdos y los bombardeos de la Coalición Internacional para reconquistar la ciudad a Dáesh. En un intento de frenar este avance, los terroristas del autodenominado Estado Islámico han aumentado de la misma forma su actividad empleando diversas tácticas como es el uso de terroristas suicidas que se adentran en territorio hostil con un vehículo cargado de explosivos, como fue el ataque producido el día 18 contra un grupo de combatientes kurdos, o colocar distintos IEDs, artefactos explosivos hechos de forma casera, en aquellas zonas donde comienzan a replegarse, para ser posteriormente activados cuando los enemigos avanzan.. En este último caso, es preciso recalcar que la violencia ejercida por Dáesh no tiene límites, ya que se han encontrado diversos juguetes infantiles con explosivos en su interior. Un triste ejemplo de ello sucedió el día 3 en Alepo, cuando un artefacto insertado en un juguete acabó con la vida de un niño. Por otro lado, tras la recuperación de Palmira por parte del Ejército sirio, las autoridades rusas comunicaron que habían desactivado 18.000 explosivos de este tipo escondidos por toda la ciudad. Además del uso de tanto de terroristas suicidas como de explosivos improvisados, el Dáesh está empleando en Mosul a la propia población civil como escudos humanos frente a los bombardeos de la coalición y el avance terrestre de los enemigos, siendo incalculable el número de víctimas producidas por este hecho.

Las ejecuciones perpetradas por el Dáesh han adquirido un gran protagonismo, no tanto por su aumento sino más bien por la cantidad de gente que ha sido asesinada en cada una de ellas. A lo largo de este mes se han encontrado varias de ellas donde se han superado unos límites que hasta la fecha no se habían visto, con varias de ellas que superaron el centenar de personas ejecutados. A medida que ha ido avanzando la ofensiva, estas acciones se han ido aumentando su crueldad y el día 31 de octubre se recogió la que hasta ahora es el mayor acto de este tipo, donde perecieron cerca de 300 civiles y antiguos miembros de las fuerzas de seguridad, tras ser acusados todos ellos de colaborar con las autoridades enemigas.

Elaboración propia del autor

Elaboración propia del autor

No obstante, estas condenas en varias ocasiones han recaído de la misma forma sobre los propios terroristas del Daesh, quienes han sido ejecutados por desertar del campo de batalla o negarse a un enfrentamiento con los grupos enemigos, como señalan los casos documentados los días 14 y 24. 

Con el contexto descrito es imaginable que el número de víctimas causadas por atentados yihadistas es infinitamente mayor que en meses anteriores. Si se compara con los datos recopilados por este observatorio durante el mes pasado se puede apreciar que el aumento ha sido de cerca de un 400%. Los datos representados en la tabla 1 resultan ser esclarecedores y representan esta realidad de una forma gráfica muy evidente.

A partir de dicha gráfica se puede concluir que pese al aumento en los casos de estudio, la cifra de víctimas ha tenido un aumento desproporcionado, provocada por el hecho de que los atentados que se han dado a lo largo de este mes han resultado ser mucho más virulentos que en pretéritas ocasiones, con una media de 16 fallecidos por cada acto cometido.

Es preciso señalar que el aumento tanto de los atentados yihadistas como de las víctimas provocadas por él no viene exclusivamente ligado al sello del Dáesh, ya que este incremento de la actividad, como se verá a continuación, se ha podido observar en distintos focos donde tienen presencia otras organizaciones de este perfil ideológico.

A grandes rasgos se aprecia que se está dando un incremento del protagonismo de grupos islamistas, ya sea a partir de la creación de nuevas organizaciones que han establecido lazos con el Estado Islámico (EI) o al Qaeda Central para adquirir más fuerza o de grupos que ya existían previamente pero que han adquirido un gran auge a partir del impulso y la revitalización que el Dáesh ha dado a la yihad global en los últimos años. Un ejemplo del primer caso es Wilayat Sina o el Estado Islámico en el Gran Sahara, que es una de las últimas agrupaciones que ha jurado lealtad a al Baghdadi y que cometió en octubre su segundo atentado en Burkina Faso, tras iniciar su actividad el mes anterior.  Por su lado,  Wilayat Siná es la filial egipcia del EI y se dio a conocer en los medios internacionales tras reivindicar el derribo del avión ruso en noviembre del año pasado donde iban a bordo más de 200 personas. Es importante señalar a este grupo para tenerlo muy presente, ya que a lo largo de este mes se ha vuelto a reflejar la tendencia ascendente en lo que respecta a su actividad yihadista y su presencia en la península del Sinaí se está convirtiendo en una seria amenaza ante la pasividad del gobierno de al Sisi, que puede afectar directamente a Europa en un tiempo no muy lejano. Un caso similar, que ejemplifica la posible amenaza en el futuro para Europa es la situación actual en Libia con el control efectivo del Dáesh sobre algunas zonas de la ciudad de Sirte, siendo peligrosa su presencia especialmente para España, dada su proximidad geográfica. Una circunstancia que será fundamental prevenir en los próximos meses es el hecho de que a medida que el califato de Dáesh se desintegre tanto en Irak como en Siria, es posible que los terroristas busquen una salida hacia Libia donde poder continuar su proyecto y, sin duda, la cercanía con el viejo continente sería un desafío todavía mayor para la seguridad europea. 

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Los talibán representan el grupo de corte yihadista que ha tenido el mayor resurgimiento, tras estar prácticamente desintegrado con la intervención de Estados Unidos años atrás. No obstante, la situación actual en Afganistán se caracteriza por el gran vacío de poder y la inestabilidad del país desde que el gobierno estadounidense decidió dar por finalizada su intervención. Este caldo de cultivo ha permitido de nuevo la reaparición de los talibán, quienes han conseguido rehacerse con el control de importantes territorios y llevando a cabo una actividad terrorista que no ha hecho más que aumentar en los últimos meses, como se puede observar en la tabla superior.

Boko Haram y al Shabaab siguen siendo las otras principales amenazas en África, especialmente la región del Sahel y el Cuerno de África, respectivamente. Por un lado, ambas entidades siguen manteniendo su nivel de atentados tanto contra la población civil como contra las fuerzas gubernamentales que les están haciendo frente, y por otro lado, es significativo el hecho de que ambas están intentando expandir su área de influencia sobre los países vecinos como muestra el aumento de la presencia del grupo nigeriano Boko Haram en Chad, Níger y  Camerún, con dos casos registrados en octubre, mientras que al Shabaab, que centra fundamentalmente su actividad en Somalia está haciendo incursiones en el territorio de Kenia, como muestra el atentado del día 6 en Mandera donde murieron seis civiles o el sucedido el día 25 en la misma ciudad tras el asalto a un hotel donde perecieron doce turistas.

En lo que respecta a al Qaeda y sus filiales, al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) y al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), se puede apreciar que su actividad en los últimos meses está bajo mínimos. En la actualidad su mayor presencia se encuentra en la guerra civil de Yemen, conflicto que rara vez ha tenido la repercusión que se merece en los medios frente al protagonismo que está recibiendo especialmente Siria e Irak. Este perfil bajo que mantiene desde hace algunos años la organización liderada por al Zawahiri ha sido vista por muchos como un claro síntoma de debilidad, acompañando este argumento del profundo hostigamiento recibido por parte de Estados Unidos mediante el uso de drones en operaciones de descabezamiento en Pakistán. En cambio, otros investigadores sostienen que el hecho de que actualmente haya cedido el protagonismo a Dáesh puede ser una estrategia que le esté permitiendo recomponerse y reestructurar la organización con el objetivo de volver más fuertes en el momento en el que el califato de al Baghdadi comience a derrumbarse. Además, este nuevo inicio podría ir ligado a la aparición del hijo de Osama Bin Laden, quien ha tenido en los últimos meses diversas intervenciones en comunicados donde amenaza a Estados Unidos y proclama venganza por la muerte de su padre. Sin duda, la continuación de la estirpe podría ayudarle a convertirse en un nuevo líder de referencia en el que los futuros yihadistas querrían fijarse.

Centrando la atención en las áreas geográficas más afectadas por el terrorismo yihadista es evidente que Oriente Medio sigue siendo el epicentro de la actividad, con cerca del 70% de los ataques registrados durante este mes. Este porcentaje realmente debe ser mayor, ya que como se ha comentado anteriormente debe de haberse dado una gran cantidad de casos que se han producido pero que quedan sin contabilizar por las dificultades para documentarlos por parte de medios y organismos que trabajan sobre el terreno. Aun así, durante este mes el aumento de ataques yihadistas en esta región ha sido considerablemente superior a la cifra cosechada meses atrás debido a la intensificación de las operaciones militares en Irak. Junto a este país, Siria, Afganistán y Pakistán suponen los otros focos destacados en relación a la actividad del terrorismo islamista en Oriente Medio.

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En cuanto al continente africano, existen tres regiones que centran el protagonismo: el Magreb, el Sahel y el Cuerno de África. En todas ellas se puede apreciar el aumento generalizado de la actividad yihadista, que prácticamente se ha duplicado en el último mes de acuerdo a los datos de este observatorio.

El Magreb supone la zona de mayor riesgo para los intereses europeos y españoles por la proximidad geográfica. Como ya se ha comentado anteriormente Libia y Egipto suponen los principales focos de amenazas yihadista por la presencia de Dáesh, así como de sus filiales junto a otros grupos con más o menos ligados de alguna forma, y la continua sombra de AQMI, cuya presencia se extiende hasta el Sahel. Precisamente, es en esta última región donde Boko Haram continúa la expansión de su área de influencia, pudiendo darse en un futuro cercano un choque de intereses con otros grupos yihadistas rivales o dar como resultado el origen de una alianza que los convierta en un peligro mayor. Por último, en el Cuerno de África la preponderancia la mantiene al Shabaab, que sigue una evolución similar a la de su vecino nigeriano en el Sahel, con el único obstáculo del ejército somalí y la insuficiente ayuda recibida por parte de los países vecinos a través de la Unión Africana, en un intento de frenar su progresión más allá de las propias fronteras de Somalia.

En el caso del sudeste asiático se puede apreciar que han aparecido varios grupos de carácter yihadista estrechamente ligados a la influencia ejercida por Dáesh. Abu Sayyaf supone el mejor ejemplo siendo el principal referente en esta región, especialmente en Filipinas, donde han cometido los atentados registrados este mes.

Para finalizar el apartado sobre el ámbito geográfico hay que indicar que en Europa se ha producido un  ataque que ha acabo con la vida de un adolescente en Hamburgo. Dicho acto, cometido por un individuo con un cuchillo, fue reivindicado por Daesh sin que se hayan establecido unos vínculos muy estrechos entre ambas partes. No obstante, es preocupante la ola de ataques que se está produciendo en Centroeuropa, especialmente en Alemania, donde a lo largo de octubre se registraron decenas de agresiones por arma blanca. Diversos medios han intentado relacionar estos acontecimientos con el terrorismo yihasdista, mientras que otros, como es en el caso de nuestro país, apenas han dado noticia alguna sobre ello.

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A la hora de hablar sobre los objetivos contra los que atentan los grupos yihadistas es preciso señalar que en esta investigación se establecen tres tipos: los civiles, los político-militares y los religiosos. En ocasiones se puede entender que un mismo acto terrorista se enfoca hacia dos de estos blancos de forma simultánea, como son los múltiples ejemplos de atentados hacia la población chií en países como Siria, Irak o Afganistán. En estos casos, el Observatorio de Atentados Yihadistas contabiliza aquellos ataques contra objetivos religiosos en el caso de que se pueda identificar claramente que el blanco es un individuo o un colectivo con unas creencias distintas respecto a la ideología del grupo que perpetra el atentado. A pesar de la dificultad para discernir entre unos y otros, la mayoría de ocasiones se aprecia claramente la intención de actuar contra este tipo de objetivo, como muestran los múltiples atentados yihadistas perpetrados por Dáesh contra la comunidad chií durante la celebración de distintas celebraciones de carácter religioso a lo largo de este mes, como es la Ashura.

Por otro lado, los ataques producidos contra objetivos políticos y militares han tenido un importante crecimiento durante octubre. Si se deja a un lado la ofensiva de Mosul donde las operaciones militares del Estado Islámico han supuesto un número significativo, existen otras acciones perpetradas por distintas organizaciones contra puestos de control o checkpoints, especialmente de nuevo por Dáesh y por los grupos talibán. En cambio, grupos como al Shabaab o Boko Haram recurren más a un estilo de estrategia basada en la emboscada a grupos reducidos de policías o militares, así como el asalto de comisarías o pequeños poblados.

Si se analiza los segmentos de población más proclives de ser víctimas del terrorismo yihadista, los civiles son los más afectados sin duda, ya que supone el sector más vulnerable de todos y el más sensible hacia la repercusión mediática, por lo que suele ser el blanco favorito. Es por ello que el ataque contra objetivos blandos por parte de las organizaciones terroristas es el más frecuente, aunque como ha sucedido este mes, los múltiples campos de batalla activos han estado muy presentes reflejándose en los ataques contra objetivos castrenses. No obstante, incluso en este tipo de enfrentamientos militares la población civil sigue siendo la principal perjudicada, ya que como se está viendo en Mosul, diariamente está muriendo gente inocente, ya sea por daños colaterales o por ser utilizada por los yihadistas como escudos humanos.

Por último, en cuanto a las estrategias empleadas para perpetrar atentados, este mes se ha visto por primera vez el empleo de drones tanto por parte de Daesh como por parte de los Talibán. Es cierto que su uso no ha sido el mismo, ya que Daesh sí lo ha utilizado con fines militares, como muestra el ataque en Erbil el día 12 contra los combatientes kurdos, dos de los cuales fallecieron durante dicha acción. En cambio, los talibán difundieron a través de un vídeo realizado mediante la grabación de un drone un ataque suicida perpetrado por uno de sus miembros contra una comisaría en Helmand, Afganistán, ocurrido el día 3, si bien es cierto que el vídeo no se hizo público hasta final de mes. El hecho de que las organizaciones yihadistas comiencen a emplear este tipo de tecnología para perpetrar nuevos atentados supone una nueva amenaza a la que se tendrá que hacer frente de inmediato.

Conclusiones

El fenómeno yihadista está más presente que nunca en el panorama internacional. Por un lado, Dáesh se encuentra en declive en lo que concierne a su poder territorial y el deseo de establecer un califato en el que estén incorporados distintos dominios bajo su control cada vez es más efímero. No obstante, desde la cúspide de la organización ya están preparando a sus combatientes y seguidores para la derrota que se avecina como muestra que en septiembre cambiasen el nombre de su publicación Dabiq por Rumiyah, ante la inminente pérdida de la ciudad de Dabiq, lugar en el que se anunciaba que se iba a producir la profética y victoriosa batalla final frente a los infieles.  Dicha batalla no se produjo y los miembros de Dáesh tuvieron que abandonar la ciudad a mediados de octubre ante la superioridad de las tropas enemigas. Pese a ello, volviendo a un papel más estratégico, la derrota que cosechará a lo largo de los próximos meses en Siria e Irak puede provocar una fuga de terroristas hacia otros focos donde el yihadismo tiene un papel importante, siendo Libia el principal candidato para recibir a éstos, con la ciudad de Sirte como referente a pesar de estar los combatientes del Estado Islámico en retroceso.

Por otro lado, siguen apareciendo nuevas agrupaciones que por unos motivos u otros declaran fidelidad al Dáesh y adquieren de esta forma cierta relevancia, como es el caso del Estado Islámico en el Gran Sahara, quien comenzó en septiembre su actividad yihadista  en Burkina Faso. Además, existen otras que gracias a los lazos establecidos con el Estado Islámico están teniendo un importante protagonismo a partir del aumento de sus atentados, siendo Wilayat Sina el mejor ejemplo, tras la intensa actividad desarrollada en la península del Sinaí durante este último mes.

El grupo somalí al Shabaab y el nigeriano Boko Haram siguen ejerciendo un papel predominante tanto en el Cuerno de África como en el Sahel, haciendo frente tanto a las Fuerzas Armadas de dichos países como a las coaliciones formadas junto a sus vecinos y la Unión Africana que intentanevitar que su área de influencia siga extendiéndose hacia las regiones colindantes, sin que hasta ahora hayan conseguido cosechar demasiado éxito.

Los grupos talibán siguen haciéndose fuertes en Afganistán a causa de la inestabilidad y el vacío de poder actual, y poco a poco se están introduciendo y obteniendo una mayor presencia en Pakistán, como muestran los lazos existentes con la agrupación Lashkar-e-Jhangvi. Mientras, al Qaeda ha cedido todo el protagonismo desde hace años a sus filiales, las cuales tampoco parece que estén jugando un papel excesivamente relevante, excepto en Yemen, donde tendrán que competir con el Dáesh por ejercer el liderazgo.

Para finalizar, el aumento de los atentados yihadistas a escala mundial debería ser una cuestión muy preocupante de cara a la seguridad internacional. El hecho de que estén todos los focos puestos en el autodenominado Estado Islámico puede provocar que se esté desatendiendo a otras futuras amenazas que en estos momentos están cogiendo fuerza desde la sombra en un papel secundario. Quién sabe si en un futuro al Shabaab, Boko Haram, Wilayat Sina o incluso al Qaeda en un nuevo resurgir se pueden convertir en los nuevos referentes del yihadismo.

*El Observatorio de Atentados Yihadistas es  una investigación de Carlos Igualada para el grupo de análisis Baab al Shams con la colaboración del Observatorio Internacional de Estudios sobre el Terrorismo (OIET).

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