, , , , , ,

El análisis del Observatorio de Atentados Yihadistas en agosto

Por Carlos Igualada

Los 69 atentados recogidos por el Observatorio de Atentados Yihadistas de Baab al Shams durante el mes de agosto son una nueva muestra de la amenaza que suponen los actos perpetrados por aquellas organizaciones que se inspiran en esta ideología. A lo largo del presente trabajo se analizarán los datos aportados por esta investigación con el objetivo de esbozar un perfil de las organizaciones terroristas más importantes a partir de las similitudes que se encuentran en cada uno de sus actos.

Los casos de estudio recogidos durante este mes son similares a los de julio, como se refleja en la tabla 1. No obstante, el número de víctimas si se ha visto reducido considerablemente como consecuencia, en líneas generales, de la disminución de muertes por atentado. Sirva como ejemplo, que en agosto el atentado más mortífero ha sido el producido el día 29 en Adén (Yemen) con más de 70 fallecidos. Por el contrario, durante el mes de julio se produjeron tres atentados con una mayor cantidad de víctimas, siendo el atentado de Bagdad el más virulento con cerca de 300 fallecidos a causa de la explosión de una furgoneta en hora punta en un centro comercial abarrotado de gente. Los otros dos atentados que provocaron más muertes fueron el de Niza y el producido el 23 de julio en Kabul, con más de 80 víctimas en cada uno.  En el caso de agosto, a parte del citado atentado de Adén, los siguientes ataques con más muertes fueron los cometidos en Quetta (Pakistán) y en Gaziantep (Turquía). En Quetta se produjo la inmolación de un terrorista en el interior de un hospital con cerca de setenta víctimas, mientras que en Gaziantep se dio otro acto por parte de un terrorista suicida durante la celebración de una boda, dejando como resultado medio centenar de fallecidos.

Tabla 1 Análisis Observatorio Agosto

 

En lo que concierne a los distintos actores yihadistas sigue destacando la capacidad del Daesh respecto al resto. Tanto en los meses de julio como agosto, los atentados más virulentos llevaron su sello, ya fuese mediante actos cometidos por miembros de su organización o individuos inspirados en su ideología, como fue el caso de Niza, donde la conexión entre la organización y el propio individuo resultó ser bastante limitada. Por ello, a pesar de que el propio Daesh reivindicó su autoría, estaríamos hablando más bien de un lobo solitario que acabó por radicalizarse mediante el uso de las redes e Internet. En el caso del atentado en Gaziantep es preciso recordar que Daesh acostumbra a no reivindicar la autoría de sus actos cometidos en Turquía con la intención de crear más dudas y desconfianza entre el propio gobierno y las comunidades kurdas.

El total de casos de estudio registrados bajo la marca del Daesh a lo largo de este mes ha sido de 43, siendo el modus operandi más habitual la inmolación de terroristas suicidas con la posibilidad de ir acompañados de un vehículo en el que se encuentra la carga explosiva. En el caso de que no se emplee ningún medio de transporte, es el propio terrorista el que se inmola con un cinturón de explosivos adosado a su cuerpo. Además de este perfil, el Estado Islámico suele recurrir a todo tipo de ejecuciones hacia la población civil por distintos motivos. Muchas de éstas se celebran públicamente para que sirvan de escarmiento a posibles personas que intentan emular acciones contrarias a los intereses de la organización. Entre los motivos más recurrentes para justificar estas ejecuciones se encuentra el apoyo a grupos enemigos o intentar huir de los territorios que se encuentran bajo su soberanía. De los medios empleados para proceder con las ejecuciones no es preciso comentar nada, dado que suelen producirse de forma macabra y con métodos muy violentos.

Tabla 2 Análisis Observatorio Agosto

 

Si se centra la atención en el resto de organizaciones terroristas más importantes se puede ver que la diferencia del número de atentados cometidos es abismal respecto a Daesh, como refleja la tabla 2. En lo que concierne a los ataques perpetrados por el resto de grupos ninguno llega a la cifra de diez, siendo al Shabaab el que más se acerca, con un total de seis atentados a lo largo de este mes. La estrategia del grupo somalí en sus atentados tiene dos vertientes; por un lado atacar contra objetivos políticos, como muestran los actos cometidos en Galcayo (21 de agosto) y Mogadiscio (30 de agosto) donde en ambos casos se produjo la actuación de terroristas que emplearon como medio un coche bomba para detonarlo frente a instituciones gubernamentales, y por el otro lado, los ataques contra el turismo del país, siendo un ejemplo de ello el atentado en la capital somalí del día 25 contra un restaurante de playa, donde perdieron la vida una decena de personas.

Si se observan el resto de grupos yihadistas destacados, tanto Boko Haram como Al Qaeda junto a sus filiales y los grupos talibán giran en torno a unos números similares a los de julio, sin que se hayan producido cambios significativos. Resulta especialmente llamativo el caso de Boko Haram, que actualmente se encuentra en uno de sus peores momentos, con lo que parece ser una división a nivel interno entre los partidarios fieles a Daesh y los que quieren mantener su independencia de la mano de el que era hasta hace poco su actual líder, Abubakar Shekau, del que precisamente se informó hace semanas que podría haber resultado gravemente herido tras una ofensiva de las fuerzas nigerianas. A día de hoy, sigue sin saberse con claridad la situación actual, por lo que habrá que esperar nuevos comunicados de la propia organización para esclarecer su futuro. La preocupación y el  debilitamiento de Boko Haram por hacer frente tanto al ejército nigeriano, como al resto de países aliados que se han unido para combatirlo ha provocado que su actividad en los últimos meses comience a verse afectada, traduciéndose en una disminución de sus atentados.

Atendiendo a un análisis geográfico de los datos, la conclusión que podemos extraer es que Oriente Medio sigue siendo el epicentro de los objetivos yihadistas, ya que en esta región se producen entre el 60-70% de atentados. Estos datos resultan relevantes para evidenciar que el principal perjudicado por la actividad yihadista sigue siendo la propia comunidad musulmana, afectando por igual tanto a la población chií como suní. Otro hecho que explica la alta capacidad de cometer atentados a diario en estos países es la inestabilidad política que permite la aparición y expansión de organizaciones terroristas. Tal es el caso del Daesh en Siria e Irak, los talibán en Afganistán o la vuelta de Al Qaeda, quien comienza a tener un importante protagonismo mediante su filial en la Península Árabiga (AQPA) en Yemen, donde se está dando desde hace 18 meses un intensa guerra civil que desde Occidente nadie parece querer ver.

Tabla 3 Análisis Observatorio Agosto

 

Como refleja la tabla superior, la región del Norte de África y el Sahel siguen formando el segundo foco de atentados. Esto se debe en parte a la misma situación dada en Oriente Medio, donde muchos de estos países han resultado ser estados fallidos por diversos motivos, destacando la inestabilidad política y los problemas económicos que repercuten de forma alarmante en el seno de la sociedad. Este caldo de cultivo ha sido utilizado por diversos grupos yihadistas para justificar su actividad y conseguir el apoyo social necesario para hacer frente y desafiar a las autoridades. Boko Haram en Nigeria o Al Shabaab en Somalia siguen siendo los principales referentes del terrorismo yihadista en el continente africano, mientras que sigue siendo una preocupación la presencia de Al Qaeda en el Magreb Islámico y los grupos próximos a Daesh que han surgido en Libia desde la caída de Gadafi.

La situación en los considerados países occidentales tiene unos rasgos identificativos que permiten hacer distinciones respecto a los actos yihadistas producidos tanto en Oriente Medio como en el Magreb y el Sahel.  Es cierto que matanzas como las cometidas durante este año en París, Bruselas o Niza no dejan de ser casos excepcionales si los comparamos con las otras regiones, donde cada mes se repiten varias veces estos casos con un número de víctimas similar o mayor. No obstante, la realidad es que la amenaza yihadista en Occidente es a día de hoy más evidente que nunca por la amenaza que supone la aparición de un lobo solitario o la activación de una célula durmiente bajo la influencia de la nueva forma de acometer atentados promovida por la ideología propagandística del Daesh. Esta estrategia en muchos casos consiste en inducir a individuos previamente radicalizados a cometer un atentado utilizando los medios y conocimientos que estén a su alcance y provocando el mayor número de víctimas posibles. Por suerte, normalmente dichos terroristas en Europa tienen acceso a escasos recursos. Una muestra de ello es que en los cinco casos documentados durante este mes en países occidentales, a excepción del sucedido en Gaziantep, los otros cuatro se han saldado con dos víctimas: un clérigo musulmán en Reino Unido y una turista en Australia. Precisamente, en tres de estos cuatro atentados el arma empleada fue un arma blanca (cuchillo o machete)  lo que corrobora la idea de que los atentados yihadistas perpetrados en países occidentales suelen contar con pocos medios y esto se traduce en una reducción de muertes por atentado en comparación con el resto de regiones. Es importante recordar que la dificultad de acceder a explosivos o armas si bien evita que se den nuevas matanzas, no evita que puedan provocarse nuevos actos con el perfil del ocurrido en Niza, donde el terrorismo “low cost” puede resultar muy efectivo.

Tabla 4 Análisis Observatorio Agosto

 

Por último es importante comentar los distintos blancos que son víctimas de los actos yihadistas. La tabla 4 refleja que tanto en el mes de julio como en agosto, la población civil se sitúa como el principal objetivo de los terroristas. La razón por la que se actúa contra la gente es porque está considera como objetivos “blandos”, por considerarse desprotegida ante cualquier tipo de acto. Además resulta más sencillo atentar contra una multitud que priorizar en un individuo y la repercusión de un atentado terrorista es proporcional al número de víctimas que provoca. Otro motivo por el que los terroristas toman como objetivo a la población es en un intento de responsabilizar a las autoridades de esas muertes  para deslegitimar a los gobernantes y de alguna forma intentar que la sociedad adopte esa idea. La forma de atentar contra la población civil sigue siendo predilectamente a partir de detonaciones de coches bomba, explosivos escondidos y situados en plena calle o terroristas suicidas.

Los ataques ejecutados contra objetivos militares y políticos en ocasiones resulta difícil de discernir, dado que en muchos casos se dan contra instituciones que pueden representar los dos poderes. En todo caso, se prioriza como blanco militar aquel acto cometido contra las fuerzas militares o estructuras encuadradas en el ámbito castrense, como pueden ser cuarteles, comisarias  o sedes de instituciones del ejército.  Los principales ataques de este tipo a lo largo del mes de agosto se han producido en distintos puntos de control donde se ubicaban policías o militares, como es el caso de Irak donde se han documentado varias emboscadas de Daesh. Por el contrario, Boko Haram o Al Shabaab acostumbran más a dirigir sus ataques contra cuarteles o instituciones militares, enfrentándose directamente con las Fuerzas de Seguridad y provocando que el número de bajas propias sea considerablemente mayor.

Conclusiones
El terrorismo islamista ha vuelto a dejar su huella a nivel global durante el mes de agosto como muestran los 69 casos recogidos en el Observatorio de Atentados Yihadistas. El análisis de sus datos permite concluir que su máximo referente es, y parece que seguirá siendo por mucho tiempo, Daesh a partir de su actividad, principalmente desarrollada en Oriente Medio y centrada en Siria e Irak, donde los territorios sometidos a su autoridad siguen reduciéndose en la misma proporción que aumentan sus atentados terroristas. Todo ello en un intento de seguir mostrando su fuerza y su capacidad pese a las dificultades actuales, con una más que previsible derrota a ojos vista.

 En África,  Al Shabaab sigue desafiando directamente a las Fuerzas de Seguridad somalíes con enfrentamientos directos con las tropas militares, mientras que su actividad terrorista contra el turismo del país sigue siendo uno de sus rasgos característicos. De momento, la Unión Africana está siendo capaz de enfrentarse a esta organización, aunque el saldo de soldados muertos sigue aumentando cada mes que pasa. Mientras, Boko Haram sigue sumido en una incertidumbre interna que está mermando su capacidad de actuación tanto en Nigeria como en los países vecinos. Por contra, el norte del continente tiene a Libia como principal preocupación, un país que hace ya tiempo pasó a formar parte de la lista de estados fallidos en un contexto que las organizaciones yihadistas ligadas a Daesh y a al Qaeda están sabiendo aprovechar para ampliar sus dominios. Situación muy similar es la que se está dando en Yemen, sin que exista un atisbo de esperanza para un final cercano del conflicto.

La situación de al Qaeda Central no deja de ser alarmante a pesar que desde el auge del Daesh ha dado un paso atrás y ocupa un papel secundario. No hay que olvidar que  esta situación puede estar también motivada por una estrategia de reorganización de las bases con la intención de recuperarse del hostigamiento por parte de Estados Unidos, especialmente a través de los ataques con drones en Pakistán durante los últimos años. Este perfil bajo que está manteniendo le permite agrupar sus esfuerzos y volver  con más fuerza, con el objetivo de recuperar su papel hegemónico en el momento en el que su máximo rival se acerque al abismo cuando se intensifique la ofensiva sobre sus propios territorios. Las recientes apariciones y el protagonismo adquirido por el hijo de bin Laden, al que se le otorga un carisma similar al de su antecesor, en varios comunicados puede ser una señal de los nuevos tiempos que corren dentro de la matriz de la organización.

En los países occidentales este mes se han vuelto a producir varios casos de individuos que dicen haber atentado en nombre de Daesh o han sido actos reivindicados posteriormente por la organización de al Baghdadi, sin que se sepa exactamente el grado de relación entre ambas partes. De una u otra forma es innegable que vivimos bajo la oleada yihadista a nivel mundial y en consecuencia afecta tanto a Europa como al resto de países occidentales. Resulta evidente que la seguridad no se puede garantizar completamente, por lo que es necesario que la sociedad sea consciente de que se seguirán repitiendo actos de este tipo, donde el número de víctimas dependerá de los medios y los recursos a los que tengan acceso los terroristas.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir