Balance de las elecciones parlamentarias en Turquía. Un futuro incierto

Fotografía: Beatriz Yubero (Turquía)

Fotografía: Beatriz Yubero (Turquía)

Por Guido Luppino – Documento de opinión

Tras las elecciones parlamentarias disputadas el pasado mes de junio, la situación actual se ha vuelto confusa para el bloque con mayoría, Partido por la Justicia y el Desarrollo (AKP), liderado por el presidente Recep Tayip Erdogan, obligado a formar coalición.

Como resultado de las elecciones parlamentarias el oficialismo de Erdogán sufrió un duro revés. Históricamente el AKP tuvo su aparición en la vida política turca en el año 2001, dejando ver que se trataba de un partido islámico y de la denominada derecha política. Con más de una década cumplida en el gobierno turco, el AKP ha sufrido su primera derrota significativa en estas elecciones, perdiendo la mayoría absoluta en el parlamento al obtener 258 de los 550 escaños posibles.

Casi dos meses después de la celebración de las elecciones turcas, todavía no hay gobierno en el país. Si bien la perspectiva de adelantar comicios sigue en pie, el foco hoy se encuentra en la crisis política del país que está arrastrando a un desmejoramiento de la economía.

Entonces, ¿Quién ha sido el gran ganador de estas elecciones? Podemos afirmar que la izquierda kurda lo ha sido, aunque sólo haya obtenido el 13% de los votos, esto le abrió las puertas en el Parlamento para poder sentarse a negociar el comienzo de un proceso de paz.

La campaña electoral se ha apoyado en un discurso que reivindicaba y reclamaba por los derechos de la mayoría de la población de distintas clases sociales. Tengamos en cuenta que en Turquía es un requisito indispensable poder tener más del 10% de los votos (herencia del golpe de estado de 1980 propiciado por el ejército y liderado por Kenan Evren, quien modificó la constitución en 1982) para tener representación, por eso mismo este bajo pero significativo 13% obtenido por la izquierda kurda es de vital importancia en la política futura del país.

La izquierda kurda está condensada en el Partido Democrático de los Pueblos (HDP, por sus siglas en turco), quienes en 2011 no llegaron a sacar el 7% en las elecciones celebradas, y en cuanto a las presidenciales del 2014 ya estuvieron cerca del 10%. Este incremento en el porcentaje electoral obtenido, también podemos entenderlo como un “voto castigo” a Erdogan, quien pese a gobernar bajo democracia directa, la represión es sufrida a diario en el país

Pero la izquierda kurda tiene una historia más allá del HDP; En 1978 nacía el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK, por sus siglas en turco) quienes han llegado a tener un brazo armado denominado Fuerza de Defensa Popular, desde donde se luchaba por la independencia del Kurdistán en territorios turcos, sirios, iraníes e iraquíes. El PKK, con Abdullah Öcalan como máximo líder, siempre se ha autoproclamado de corte marxista-leninista, aunque con el tiempo tuvieron una transformación con mayor moderación para poder negociar con distintos frentes políticos. Actualmente Öcalan permanece preso, condenado a cadena perpetua por acusaciones de terrorismo y “separatismo”. El PKK continúa siendo una organización terrorista.

Por lo tanto, más reciente partido legal que representa las ideas kurdas de izquierda es el HDP que con una mirada más racional que el PKK.

El líder del HDP, Selahattin Demirta, se refirió a los resultados electorales mencionando que la mejor solución para el país tendría que ser una coalición entre el AKP y el Partido Popular Republicano (CHP), que obtuvo el segundo lugar en los comicios. Aunque esta posibilidad parece muy lejana por ahora.

Retomando la gran elección hecha por el HDP, la cuestión geográfica daba mayor complejidad a los resultados esperados; recordemos que la parte kurda (el Kurdistán turco) se encuentra situado en el sudoeste del país, y es sólo en esta región donde tiene casi la mayoría del apoyo electoral obtenido. Sumado a lo geográfico, la campaña llevada a cabo por el HDP ha sufrido grandes riesgos, ya que el Gobierno de Erdogan no dudó en atacarlos con ferocidad mediante arrestos, represiones y por último, aunque se desconoce la autoría, una bomba explotó en un mitin a dos días de las elecciones, dejando varios muertos y heridos partidarios del HDP.

Pero hay un hecho claro que ha marcado la caída en la popularidad del Gobierno, la revuelta del Gezi en el año 2013, surgido contra el sesgo autoritario que ya venía mostrando el presidente desde su asunción en 2012. A la problemática social, también se sumaron las leyes antiterroristas llevadas a cabo, la intención de un cambio constitucional, y por último, la constante islamización del país. Ante esta impronta gubernamental es que surge el espíritu de Gezi, quitándole adherentes al oficialismo.

Recordemos que Erdogan, hace tiempo, viene apoyando a los ejércitos islamistas frente a las facciones kurdas en la guerra civil llevada a cabo en Siria, sumado al afán de querer ver caer al actual presidente sirio, Al Asad. Pero en las últimas semanas, el Estado Islámico (ISIS) ha perdido el control de varias ciudades (Kobani, Sinyar), relegadas en manos de los ejércitos rebeldes, si a esto se le agrega la gran elección del HDP, vemos el interesante trazado en el camino futuro del pueblo Kurdo, ya sea político como territorial.

Frente a esto, el Gobierno turco ha realizado un giro de 180º en su política con respecto al Estado Islámico. Tras la presión de los EE.UU, y con la excusa de un atentado terrorista en la ciudad de Suruc (adjudicado al ISIS), se ha comenzado una ofensiva militar contra los yihadistas en territorio sirio, acompañada de una ola de arrestos contra kurdos en Turquía. Cuatro días después del ataque en Suruc, se ha realizado una redada en 13 provincias del país, donde participaron más de 5 mil policías, arrestando a más de 250 personas pro kurdas.

No se puede descifrar cuál será el resultado del avance militar utilizado por el oficialismo, bajo un lema “antiterrorista”, pero se presupone que los beneficiará, ya que la consigna de la lucha contra el terrorismo es un buena excusa para el uso de la violencia. Por otro lado se presupone que el HDP no sumará votos con esto, ya que la violencia es un medio ya conocido por facciones kurdas, y su apoyo solo radica en la zona del Kurdistán turco.

Entonces, ¿cómo queda el panorama para el futuro político de Turquía? Necesariamente el AKP ha de buscar coaliciones, ya sin oportunidad de poder promulgar su Constitución, Erdogan tiene que tomar la decisión de intentar gobernar con minoría o buscar aliados. Sin haberse definido el panorama político aún, pareciera abrirse otro camino, el del caos. Tras estas nuevas ofensivas militares el país puede convulsionarse, lo que daría lugar al oficialismo, de llamar nuevamente a elecciones, con el fin de recuperar la mayoría parlamentaria.

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