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Cuando la Línea Azul dejó de ser neutral

Pancarta colocada en la plaza principal de Ebel Es Saqi, la población más cercana a la Base Española en Líbano. Fuente: @EMADmde

Pancarta colocada en la plaza principal de Ebel Es Saqi, la población más cercana a la Base Española en Líbano. Fuente: @EMADmde

Por Verónica Sánchez Moreno

Se llamaba Francisco Javier Soria Toledo, era malagueño, tenía 36 años e iba a ser padre en pocos días. El 28 de enero estaba en una torre de vigilancia del puesto avanzado 4-28, cerca de la aldea de Ghayar, al sur del Líbano, cuando un mortero impactó contra el mismo y perdió la vida. Javier era cabo del Ejército de Tierra español, estaba destinado en el Regimiento de Infantería Mecanizada ‘Córdoba 10’, de la Brigada ‘Guzmán el Bueno’ de Cerro Muriano, y formaba parte de la operación Libre Hidalgo, como se denomina a la participación española en la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL o UNIFIL, en sus siglas en inglés) desde el pasado mes de noviembre.

La primera versión de su fallecimiento era que se había producido durante los incidentes entre Hezbolá y el Ejército de Israel en la zona de responsabilidad del contingente español en la conocida como Blue Line o Línea Azul, la franja de separación que marcó Naciones Unidas en el año 2000 para mantener el control del cese de las hostilidades y que, en teoría, es zona neutral. Pero un día más tarde, el 29 de enero, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, afirmaba que estaba “probado que el soldado murió como consecuencia de un bombardeo israelí”, aunque intentaba justificar esta agresión matizando que “era consecuencia a su vez del ataque con cohetes por parte de Hezbolá, que causaron la muerte de dos soldados israelitas y siete heridos”. Asimismo, García-Margallo anunciaba que el Ejecutivo español había pedido una investigación en Naciones Unidas para aclarar las causas y circunstancias del ataque que causó la muerte del cabo Soria Toledo y que el gobierno israelí colaboraría en la misma.

De este modo, el Mando de Operaciones del Estado Mayor de la Defensa designó a dos oficiales del Regimiento de Artillería de Campaña (RACA) 11 en Burgos para participar en una comisión de investigación conjunta con expertos de las Fuerzas de Defensa israelíes (IDF) y que comenzó el pasado 9 de febrero cuando ambos oficiales aterrizaron en Tel Aviv. Según el periodista del diario El País Miguel González, que cita fuentes militares, un obús de artillería israelí de 155 milímetros acabó con la vida del militar español. “La caída del obús pudo haber causado una masacre”, señala González, “pues los refugios de los destacamentos de la ONU a lo largo de la línea azul no están preparados para soportar el impacto directo de proyectiles de tan grueso calibre”.

Si bien tanto el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, como Alon Bar, su embajador en España, han coincidido en culpar a la milicia chií de Hezbolá de la muerte del casco azul por atacarles y producir una escalada intencionada de la intensidad del conflicto.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, en un comunicado emitido tras el ataque, expresaba sus condolencias a la familia del cabo Soria, así como su afecto al Gobierno y la población de España al tiempo que se mostraba profundamente preocupado por la situación en el sur de Líbano y las violaciones del cese de las hostilidades y de la Resolución 1701 de 2006 del Consejo de Seguridad de la ONU (que autoriza el aumento de los efectivos de la FINUL a un máximo de 15.000 soldados y establece las labores de los mismos) y por las violaciones del Acuerdo de Separación de Fuerzas entre Israel y Siria de 1974. Ban Ki-Moon condenaba la violencia en este mismo comunicado, a la vez que realizaba un llamamiento a la calma, para no realizar acciones que pudiesen debilitar la estabilidad del área y a actuar con responsabilidad para evitar una escalada de tensión en la región. Y exigía respeto a la soberanía e integridad territorial de los países de la región y al cumplimiento de todas las resoluciones relevantes del Consejo de Seguridad.

Desde septiembre de 2006, cuando comenzó la misión Libre Hidalgo, trece militares españoles han fallecido en la misma. Dentro de UNIFIL, la participación española es de unos 700 efectivos que se despliegan en dos áreas. Por un lado el grueso del contingente constituye el núcleo de la Brigada Multinacional Este, en la base ‘Miguel de Cervantes’, cerca del pueblo del Marjayoun. Una Brigada Multinacional que está compuesta por unos 4.200 militares de Malasia, Nepal, China, India, Indonesia, El Salvador y España. Y por el otro, también participan tropas españolas en las áreas de Operaciones y Logística del Cuartel General de la misión, en Naqoura.

En el Sector Este, el más complicado de la misión de Naciones Unidas en el Líbano, las tropas españolas realizan, tanto solos como en colaboración con las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF), patrullas a pie y en vehículo, establecen puntos de control y monitorizan permanentemente la situación en la Línea Azul y se sitúan en puntos de observación. Además llevan a cabo actividades de Cooperación Cívico-Militar (CIMIC) como desminado, clases de español, apoyo sanitario a la población civil y reconstrucción de infraestructuras, poniendo especial relevancia en la creación de vínculos entre los ciudadanos de la zona y el contingente español.

El funeral del cabo Soria Toledo tuvo lugar en Córdoba el 30 de enero. Recibió la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo que reconoce “a aquellas personas que, con valor, hayan realizado acciones, hechos o servicios eficaces en el transcurso de un conflicto armado o de operaciones militares que impliquen o puedan implicar el uso de fuerza armada, y que conlleven unas dotes militares o de mando significativas”. Así murió Javier, cumpliendo con su deber, por eso merece que el gobierno de España, en primer lugar, junto con Naciones Unidas, exija que el culpable del ataque que acabó con su vida asuma las consecuencias.

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