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Crisis de refugiados, la estética de lo superfluo

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Por Guadi Calvo*

El drama de los inmigrantes que hora tras hora llegan a las costas europeas parece intentar ahogar todos los recursos de la Unión Europea. Los desgarrados del mundo se agolpan en las fronteras, esperan, pugnan, luchan y en muchos casos mueren por entrar al mundo del Estado de Bienestar, o lo que queda de él.

La crisis migratoria que está viviendo Europa es la mayor desde la Segunda Guerra Mundial. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), “las fronteras se están cerrando y las alternativas legales con las que cuentan los refugiados están desapareciendo”. ACNUR también informa de que en lo que va de año, más de 323.000 inmigrantes y refugiados han cruzado el Mediterráneo rumbo a las costas europeas, que en 2014, habían sido 260.000, 63% más que los 159.500 de 2013. Según el Alto Comisionado la cifra total de refugiado en el mundo rondaría hoy los 50 millones de personas.

Todos los núcleos fronterizos para la entrada de desplazados han registrado un aumento en comparación con 2014. En el Mediterráneo central, el tráfico de la línea Libia-sur de Italia creció en un 160%; en la frontera terrestre entre Turquía y Bulgaria un 45%, y un pasmoso 990% en los Balcanes Occidentales.

Durante la última semana dos noticias han congelado la sangre de las buenas almas del mundo, una barcaza cargada de refugiados se hundió en aguas libias intentando llegar a Italia, los muertos ¿200? ¿350? Que importa nunca se conocerán sus nombres, quizás ni sus familiares sepan que allí murieron.

En la autopista A4, en Burgenland, de Austria, se detectó un camión frigorífico abandonado. Cuándo las autoridades lo abrieron se encontraron 71 muertos por asfixia, presumiblemente sirios que desde Hungría intentaba llegar a Austria. El camión con patente húngara, de 7,5 toneladas, con un compartimento de carga de cinco metros de longitud, donde entraron a presión las 71 personas, apareció abandonado en el carril de emergencia de la autopista que une Budapest con Viena, cerca de la frontera húngara, a unos 40 kilómetros al sureste de Viena.

 

La gestión de la crisis en Europa

La reglamentación para las peticiones de asilo en el continente tiene 28 sistemas diferentes, para ordenarla se creó “la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (OEAA)”, que entró en funcionamiento en junio de 2011 y por lo visto tras este desborde no ha tenido respuestas.

Macedonia, en un ejercicio de genuflexión ante Bruselas trató de evitar el ingreso de los refugiados a fuerza de gases, balas de goma y garrotes, hasta que entendió que el costo político que representaba la represión contra niños y mujeres televisada al mundo entero era muy elevado y con un gesto absolutamente “desinteresado” les permitió el ingreso para que sigan su camino hacia Serbia. Belgrado, más inteligente, permitió que los migrantes entren a su territorio y facilitó rápidamente el traslado en vetustos trenes a la siguiente estación: Hungría.

Los tres primeros países de tránsito (Grecia, Macedonia y Serbia) que atravesaron los miles de desplazados, están padeciendo sus propias y profundas crisis económicas, que les quita todo atractivo para los desplazados que necesitan imperiosamente radicarse en un país y comenzar trabajar. Hungría de alguna manera podría representar esa ilusión por ser quizás la frontera de esa Europa blanca que tanto se proclama abierta, democrática y desarrollada.

El presidente húngaro, Viktor Orban, intenta resolver la crisis levantado una valla de cuatro metros de altura a lo largo de 175 kilómetros rebosaste de púas en la frontera con Serbia, lo cual pone en manos de traficantes de personas y redes de trata a miles de desesperados que intentaran de cualquier manera cruzar la alambrada.

Legalmente, la valla no podría detener a nadie que busque refugio en la U.E. ya que según las leyes de la comunidad, a los inmigrantes no se les puede negar el derecho a solicitar asilo. Ni la Policía ni ninguna otra institución del Estado puede negarse a recibir esa petición en puestos fronterizos o en la cerca en cuestión. Hasta el comienzo de la crisis la policía húngara había detenido a más de 80.000 extranjeros bajo el cargo de entrar al país irregularmente.

Budapest ha decidido no admitir un solo extranjero más, pese a que sólo el 1.5% de su población son inmigrantes. Los números que presenta el Ministerio del Interior muestran que hasta agosto habían recibido 57.000 inmigrantes ilegales, y que en 2014 fueron 43.000 – una enormidad si se tiene en cuenta que para 2012 habían sido solo 2.000.

Orban declaró: “Yo colaboro no dejando pasar a los inmigrantes” y anunció que artillará la frontera con Serbia con más de 2.300 policías, que tendrán apoyo de helicópteros y perros. No conforme, Orban ha enviado al Parlamento pedido para que autorice a las Fuerzas Armadas a desplegarse para contener a los desplazados.

Los inmigrantes han sido trasladados y concentrados en un centro de acogida al que solo tienen acceso las autoridades y un pequeño equipo de la Cruz Roja húngara. Allí los inmigrantes son interrogados, fichados e incluso se les toma las huellas dactilares, antes de comenzar los trámites de asilo de la UE.

En ese centro los migrantes no pueden permanecer más de 36 horas, quienes hayan solicitado el asilo son trasladados a un centro nacional y los demás inmediatamente puestos en dirección a otros países, como  Austria o Eslovaquia. Eslovaquia, que sólo es un país de tránsito, ha argumentado problemas culturales y de integración, por lo que ha decidido solo admitir refugiados sirios cristianos, “ya que el país no cuenta con mezquitas”.

Alemania, el país clave en este momento para encabezar una política europea que solucione la crisis, ha decidido recibir a todos refugiados sirios que lleguen a su territorio. Con esta medida, Alemania espera que el resto de países de la U.E. sigan su ejemplo, para descongestionar las fronteras.

En tanto David Cameron, el primer ministro de Reino Unido, que ha sido el puntal de los Estados Unidos para su “guerra contra el terrorismo” prepara una nueva legislación inmigratoria, mucho más severa. La nueva ley castigará a quien de protección a los sin papeles. El reno Unido muestra una vez más su británico respeto a los débiles. Mientras Alemania ha otorgado asilo al 40% de los refugiados sirios y Suecia a un 20%; e incluso países empobrecidos como Grecia, Italia y España alcanzan un 25% de asilados, Londres  ha admitido menos de un 1%.

Es llamativa la actitud precautoria de Suiza, que ha organizado entre el 16 y el 22 de septiembre las Conex15: maniobras militares, con 5.000 soldados y la cooperación de protección civil y la administración pública.

La mancha parda comienza a extenderse

La presencia de tanto “bárbaro” ha encendido las alarmas de los muchísimo grupos neo nazis que desde hace varios años se han dedicado a la conquista del poder parlamentario – véase si no, el gran avance en las últimas elecciones del Parlamento Europeo y en los parlamentos de muchos países como Alemania, Reino Unido, Francia, Suecia, Grecia, Hungría, Dinamarca y Holanda entre otros.

El primer gran paso lo han dado en Heidenau, una pequeña ciudad cerca de Dresde (Alemania), donde con marchas y manifestaciones de bandas neonazis se oponen a la permanecía de los refugiados. El incremento de esta clase de actos sumado a los incendios de varios centros de refugiados en distintas ciudades alemanas pone de manifiesto la xenofobia que hace tiempo dejo de ser latente y hoy se encuentra emergiendo desde las cloacas más repulsivas del país. Pero no es solo en Alemania donde el agravio fascista está activo. Los mismos patrones de intolerancia se suceden en países como Suecia, donde el Partido Demócrata de Suecia (Sverigedemokraterna, DS), se ubica entre las tres fuerzas más importantes del panorama político.

Lo que podría haber sido una fantasía hace unos pocos años hoy es una trágica presencia en toda Europa. Las organizaciones de cuño fascista tienen representación parlamentaria en casi todos los países. En Austria está el Partido de la Libertad, (FPO Freiheitliche Partei Österreichs) Jörg Haider, en Croacia el Partido Croata por los Derechos, en Dinamarca el Partido Popular, por no hablar de la estrella política francesa, el Frente Nacional de Marine Le Pen, los nazis ingleses el Partido por la Independencia del Reino Unido, (UKIP) autodenominado eurófobo, thatcherista y antiinmigración, en Hungría siendo parte del gobierno el Jobbik o Jobbik Magyarországért Mozgalom (Movimiento por una Hungría Mejor) y el Partido Húngaro de la Justicia y la Vida (Magyar Igazság és Élet Pártja, MIÉP). El Partido de los Verdaderos Finlandeses, comandado por Timo Soini, Todo por Letonia, Vlaams Belang (VB) de Bélgica; la Liga Norte de Italia; el Slovak (Slovenská národná strana, SNS) de Eslovaquia, y Amanecer Dorado de Grecia.

 

* Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

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