,

Bandera negra en Palmira

ISIS Palmyra

Por Verónica Sánchez Moreno

“El paraíso de las caravanas de mercaderes” así define la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) a Palmira (‘la ciudad de las palmeras’) un oasis situado al noreste de Damasco, en el desierto de Siria, que fue uno de los centros culturales más importantes de la Antigüedad. Fundada 2.000 años antes de Cristo, desde el siglo I d.C. y durante 400 años, fue de paso obligado para las caravanas de mercaderes. Una ciudad-oasis, localizada en la Ruta de la Seda, que contaba con un excelente suministro de agua y cuyo templo más importante, al dios Bel, tuvo en su época de esplendor el techo cubierto de oro. A su llegada a Palmira, los comerciantes pasaban bajo sus puertas principales para tomar una ruta principal de 1,3 km de ancho que cruzaba la ciudad y que se encontraba flanqueada por 750 columnas. Palmira contaba con un teatro de estilo romano, con capacidad para 2000 personas y en sus templos convergían distintas religiones, teniendo en cuenta que los comerciantes llegaban de distintos países, así pues, en un mismo templo se rendía culto, por ejemplo, a dioses arábicos, persas y griegos. Esta ciudad alcanzó su punto de máximo esplendor en el siglo III d.C. pero la reina Zenobia, que había hecho de Palmira la capital de un reino que extendió por Siria y Líbano, se volvió contra Roma y perdió. Entonces, los romanos destruyeron una ciudad en la que se habían fusionado las técnicas grecorromanas, con las tradiciones autóctonas y persas.

Las ruinas de Palmira aún conservaban el esplendor de esos días antes de que el autodenominado Estado Islámico tomase la ciudad el pasado 20 de mayo. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980 se teme que los miembros de Daesh hayan destruido piezas arqueológicas irrecuperables y de incalculable valor. No obstante, las autoridades sirias han afirmado que el contenido más valioso del museo de la ciudad fue sacado antes de que los yihadistas tomasen el control de la ciudad.

“A partir de la década de los noventa los conflictos asimétricos vienen reclamando todo el protagonismo”, señalan Ignacio Rodríguez Temido y Daniel González Acuña en un documento marco publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos en 2013. “Provocados, en su mayor parte, por motivos étnicos, religiosos o político-ideológicos, estos conflictos han visto recrudecer la destrucción del patrimonio cultural, como correlato del genocidio étnico. En efecto, este señalamiento como objetivo se vincula a estrategias de eliminación de los referentes ideológicos y culturales del contrario, bien sea con la intención de debilitar la justificación histórica de sus reivindicaciones, bien sea orientado a socavar su moral”.

Y eso es lo que intenta Daesh, eliminar los referentes culturales de una civilización que consideran impura. Siria no solo ha perdido joyas arqueológicas en Palmira, el ibis eremita también está amenazado. Esta especie de ave en peligro de extinción se conservaba en la ciudad de las palmeras con una población de tres machos, una hembra y un huevo, pero sus cuidadores escaparon ante la  llegada de Daesh dejándolos en lo que consideraron un lugar seguro. Hasta el final del verano, no sabrán si ha sido así o no, ya que la hembra es la única que conoce la ruta migratoria hasta Etiopía, donde se espera que aparezcan con su cría.

Como en todas las ciudades que toma Daesh, en Palmira también se han producido asesinatos. Según la televisión estatal siria, los miembros del grupo yihadista han matado al menos a 400 mujeres y niños en el centro de Palmira. Por su parte, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos reduce la cifra de muertos a 217, 67 de ellos civiles, y 600 detenidos. Sea como fuere, el número sigue aumentando, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, solo ayer se produjeron 12 asesinatos más, incluidos dos niños y otras tantas mujeres. Mientras, el ejército sirio, intenta liberar la zona noroeste de Siria y unos 50.000 voluntarios de las milicias chiíes iraquíes “Movilización Popular” se han movilizado para liberar la provincia iraquí de Al Anbar, donde la ofensiva militar ha comenzado hoy mismo.

Así las cosas, surgen voces que cuestionan si la estrategia para detener al Estado Islámico está funcionando.”Me parece que la estrategia de la coalición contra EI siempre ha sido algo inexistente”, ha afirmado para la BBC Charlie Winter, analista del Quilliam, un centro de estudios contra el extremismo con sede en Londres. ”Desde el principio se dedicó a bombardear las posiciones de EI con la esperanza de matar a algunos de sus líderes, acabar con algunas unidades de artillería, esas cosas. Pero aparte de eso, ha sido un sonado fracaso”. En el mismo medio, Aimen Deen, analista y experto saudita en el Estado Islámico señala que ”el problema es la divergencia de intereses y estrategias de los contrincantes de EI. Estados Unidos, la Unión Europea, el Consejo de Cooperación del Golfo, Turquía y el frente proiraní (el triángulo que forman Teherán, Damasco y Bagdad) así como la oposición de Siria, todos pelean una campaña descoordinada”, afirma Deen.

No obstante, otros expertos, como Jesús A. Nuñez Villaverde opinan que Daesh no está cumpliendo sus objetivos. Según Nuñez, Daesh “no tiene medios suficientes para conquistar más territorios y para controlar y gestionar la vida de quienes se encuentran actualmente bajo su férula”, estando “condenada al fracaso en el campo de batalla” debido a su bajo número de efectivos, unos 100.000, en comparación con los de sus contrincantes. Mientras llega este momento, la cuna de la civilización tiembla al paso de la bandera negra.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir