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Un doble atentado bomba sacude los cimientos de Ankara

Por Cristina Casabón

Turquía vive sin duda uno de los peores momentos de su historia tras el doble atentado de ayer. A menos de un mes de la celebración de elecciones, el clima político no puede ser peor, con acusaciones a vertidas contra el propio gobierno de Ankara por parte de numerosos portavoces de la izquierda turca, que le acusan de mostrar escaso interés por desmantelar las redes yihadistas que operan dentro del país.

Alrededor de las 10.05 de la mañana se producían dos explosiones que han dejad más de 100 muertos en una manifestación pro-kurda por la paz que tenía lugar en las inmediaciones de la principal estación de ferrocarril de la capital turca de Ankara. En ese lugar se iba celebrar, a mediodía, una protesta organizada por varios sindicatos de izquierda y contaba con el apoyo del principal partido prokurdo, el HDP, y de diputados de la principal formación de la oposición, el socialdemócrata CHP.

El ministro de Salud Mehmet Muezzinoglu iconfirmó en un primer momento que 86 habían muerto en total, 62 en el momento en que se produjo la explosión y otras 24 personas en el hospital, pero las cifras seguían en aumento, con 186 heridos. El Gabinete de crisis del HDP confirmaba a las 22:30 horas de la noche que se eleva a 97 el número de víctimas y 400 heridos. Ya hay fuentes que hablan de 128 fallecidos, sin embargo la cifra oficial sigue siendo 95. 

Poco después podía verse a manifestantes en la zona cero del atentado. Se producían reclamos a la policia y servicios de emergencia ante la falta de prevención antiterrorista, y se lamentaba también que los servicios sanitarios hubiesen tardado en llegar al lugar de la masacre (decían que habían llegado primero los antidisturbios). 

Durante la tarde de ayer, el gobierno turco censuraba la cobertura del ataque terrorista en Twitter, Facebook y otras redes sociales en todo el país. El Consejo Supremo de la Radio y Televisión de Turquía (RTÜK) impuso una prohibición de difusión de las imágenes de la explosión a todos los medios de comunicación. Según RTÜK esta censura mediática se ha llevado a cabo a petición del primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, para impedir que la población de Turquía entre en pánico tras ver las imágenes.

Acusaciones políticas

Parece que tras el atentado se ha producido una fiebre de acusaciones mutuas por la autoría de los hechos, lo cual solo puede provocar un aumento de las profundas divisiones que vive el país en este periodo político clave.

El Primer Ministro, Ahmet Davutoğlu apuntaba en un primer momento a cuatro organizaciones armadas como posibles autores del atentado: ISIS, el PKK y los grupos izquierdistas DHKP-C y MLKP. Ahora diversas fuentes indican que las explosiones Ankara se llevaron a cabo por parte de dos terroristas suicidas. Según algunos medios, el primer suicida de Ankara fue un hombre de entre 25 y 30 años. La segunda, una mujer.

Davutoğlu dijo que quiere consultar al principal opositor, el Partido Republicano del Pueblo (CHP) y al Partido de Acción Nacionalista (MHP), pero descartó reunirse con el Partido Democrático del Pueblo (HDP). El MHP ha rechazado la oferta del Primer Ministro, pero se espera que el líder CHP Kemal Kılıçdaroğlu, se reúna hoy con el gobierno para aclarar lo sucedido.

11 jóvenes del partido CHP se encontraban entre los fallecidos. El líder del principal partido opositor, Kemal Kılıçdaorğlu, dijo en un comunicado que “todas las figuras políticas con responsabilidad deben renunciar a su cargo”. “Exigimos una inspección sobre las razones de los fallos en los organismos de seguridad e inteligencia”, añadía, y  dijo que el partido estaba dispuesto a prestar cualquier apoyo para acabar con el terrorismo.

Por otro lado, el partido HDP pro kurdo publicó en Twitter: “Como las noticias en la televisión y otros medios de comunicación no se hacen en nuestro nombre, todas las declaraciones se hacen en nuestras cuentas de redes sociales”. En su página web han publicado un comunicado, en el que dicen que estos ataques “son el resultado del lenguaje de odio y la retórica utilizada por el poder político contra el que luchan por la consecución de la paz.”

Selahattin Demirtas, actual líder del HDP, ha sido el primero en calificar lo ocurrido de “crimen de Estado“. Dijo que el ataque fue parte de la misma campaña contra un mitin del HDP en la ciudad suroriental de Diyarbakir, en vísperas de las elecciones de junio, y un atentado suicida atribuido a Estado Islámico en Suruc cerca de la frontera con Siria en julio, que mató a 33 personas, en su mayoría jóvenes activistas pro-kurdos. El HDP argumenta que Erdogan busca socavar el poder de cara a las elecciones del 1 de noviembre al asociarlo con la violencia del PKK y las luchas internas entre facciones.

Por su parte, el el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) también ha acusado al propio Gobierno de orquestar este atentado en víspera electoral junto con los de Diyarbakır y Suruç. Por la tarde declaraban un alto al fuego desde el 15 de octubre haste el 2 de noviembre, salvo en caso de ser atacados. De acuerdo con la agencia de noticias Firat, la decisión del PKK fue tomada para evitar acciones que puedan impedir la celebración de unas elecciones “libres y justas”. 

Cadena de atentados 

Los ataques terroristas de Ankara constituyen el tercer ataque contra objetivos kurdos utilizando el mismo modus operandi en lo que va de año. En el atentado suicida de Ankara se emplearon bombas de metralla, al igual que en Diyarbakir del pasado 5 de junio (también en época preelectoral) y en Suruç, el 20 de julio; por lo que puede presuponerse que Turquía es presa de una cadena de atentados terroristas contra grupos de izquierda kurdos.

Aunque estos ataques no han sido del todo esclarecidos, se cree que los implicados guardaban relación con células de ISIS. Fuentes señalaron entonces que se advirtió a las fuerzas de seguridad de Turquía de que 7 miembros del ISIS (supuestos autores de este atentado), entre ellos 3 mujeres, habían entrado en Turquía, pero la policía no logró interceptarlos. Éste fue posiblemente el primer ataque planeado por ISIS en suelo turco.

En respuesta a la masacre de Suruç, un equipo de ‘fedayín de Apo’ (nombre que recibe el fundador encarcelado del PKK, Abdullah Öcalan) llevó a cabo un asesinato contra dos policías turcos el 22 de julio , lo que ha llevado al gobierno a intensificar la lucha contra el PKK. Así, Erdogan anunciaba el pasado 24 de julio, una “guerra contra el terrorismo” (metiendo en el mismo saco a ISIS, el PKK y otros grupos armados), y anunciaba el lanzamiento de la Operación Mártir Yalçın, una serie de ataques aéreos contra posiciones militantes kurdas en su mayoría situados en el norte de Irak, y en Siria. El Gobierno ha decretado el toque de queda en varias localidades kurdas, y la policía y el Ejército han tomado las calles del sudeste de Turquía.

El país vive sin duda uno de los peores momentos de su historia. La inminente crisis económica se ve incrementada por el caos de la situación política, y parece que el propio gobierno es el primer perjudicado por esta ola de atentados de cara a las elecciones del próximo mes de noviembre, dadas las acusaciones que se vierten en torno a los fallos de seguridad de sus servicios de inteligencia así como por su incapacidad para hacer frente a la amenaza yihadista.

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