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Artículo de Opinión: La era de la propaganda. De Gaza a Siria.

Por Beatriz Yubero Parro

La guerra en Gaza se ha convertido desde hace días en el motor de las imprentas que gastan litros de tinta en denunciar los crímenes de lesa humanidad que se están produciendo en el Estado con mayor densidad de población del mundo. 

Setenta años después del Holocausto nazi, de nuevo la comunidad internacional asiste atónita a otro nuevo genocidio, el que se está produciendo tras el muro que separa a aquellos que tienen derecho a todo y quienes por su condición no tienen derechos, los ciudadanos palestinos. 

En 2012, la Asamblea General de la ONU reconocía a Palestina como Estado Observador reafirmando así la “la autodeterminación e independencia a partir de las fronteras de 1967”. No obstante, el conflicto que desde hace décadas se libra a las orillas del Creciente Fértil se ha recrudecido las pasadas semanas. 

La región vive una situación convulsa y no sería extraño pensar que cuando los ojos de medio mundo desvían su mirada hacia los últimos acontecimientos acaecidos en Oriente Medio, Israel desempolva de nuevo viejos pretextos para sacar toda su artillería pesada a relucir. 

La amenaza que cerca al artificial Estado, rodeado por una escalada de violencia en la que facciones islamistas-yihadistas no dejan de avanzar en su conquista del Sham, pone de manifiesto que cualquier mal paso, cualquier debilidad sería el punto y final para el sionismo tal y como lo reconocemos hoy en día. 

Tan solo un mes después de que las negociaciones secretas entre el estado israelí y el gobierno palestino capitularan de nuevo sin éxito alguno, atronadoras bombas sobrevuelan el cielo de Gaza. Sin duda, Israel ha conseguido su propósito.

El mundo entero asiste con la mirada a la operación militar Protective Edge (Margen Protector) que deja ya más de 655 cadáveres y 4.000 heridos en una población de un millón y medio de habitantes. 

Sin embargo, mientras la locura mediática se desata y la sitiada Gaza se convierte en el foco de la noticia las rotativas parecen haber olvidado por completo qué acontece más allá de los Altos del Golán. 

En tan solo dos días cerca de 700 ciudadanos sirios han muerto a causa de los combates entre el régimen y las facciones islamistas. Fue el pasado jueves que militantes yihadistas atacaron una central de suministro de gas en Shaar, (Homs) tan solo horas después de que el presidente electo Bashar al Assad jurara su tercer mandato por siete años más. Hasta 270 soldados del régimen de al Assad fueron asesinados según informa el Foreign Policy y hasta 40 militantes del Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS por sus siglas en inglés) cayeron en combate aumentando el número hasta 100 durante el transcurso de la semana tal y como confirma el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos

A su vez, el Foreign Policy, asegura que “más de 17.000 personas han muerto desde que comenzó el conflicto en marzo de 2011”. Siria parece haber caído en lo que propagandísticamente se considera un “silencio informativo. Ni las víctimas, ni los más de 2,8 millones de refugiados son ya noticia al igual que tampoco lo serán, los niños palestinos acusados de terrorismo. 

En plena era de la globalización rostros difusos acaparan la atención de la Opinión Pública. Grandes campañas de orquestación propagandística se desatan desviando el foco de la noticia. Los muertos por los que lloramos ayer y los que vendrán mañana, ya no venden. La era de la globalización ha incrementado la vulnerabilidad e interdependencia de la sociedades que hoy son cabecera en el telediario. El show está garantizado este verano.

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