, ,

ARMAS SIN CONTROL EN ESCENARIOS DE CONFLICTO DE INSPIRACIÓN YIHADISTA. ¿ERRORES O TENDENCIA?.

Shibam_Wadi_Hadhramaut_Yemen

Por Luis Antonio González Francisco

Hace un par de días el rotativo norteamericano The Washington Post difundía una noticia según la cual habían “perdido la pista” a armas y equipamiento enviados por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos a Yemen desde el año 2007 cuyo importe total asciende a la más que respetable cifra de 500 millones de dólares

Llueve sobre mojado en Yemen. En el año 2011 un informe del Instituto de Estudios Internacionales de Ginebra certificaba que el 61% de los yemeníes tiene en su poder armas de fuego con lo cual se calculaba que hay en el país alrededor de 60 millones de fusiles de asalto y pistolas proyectando un ratio de casi tres armas por habitante.

A todo eso hay que añadirle las armas procedentes del tráfico ilegal como botón de muestra en ese mismo año (2011) en una única operación de la policía de los Emiratos Árabes Unidos interceptaba un cargamento de 16.000 armas cortas con destino a Yemen.

En una especie de reedición del mito de Sísifo, cuando se tiene la sensación de que el problema del control, o más bien “descontrol”, de armas ya ha pasado este vuelve a reeditarse en otras coordenadas pese a que la historia reciente está plagada de circunstancias que ejemplifican esos errores.

Aron Lund, editor del think tank Carnegie Endowment que trata sobre el conflicto sirio ejemplificó de manera muy gráfica sus declaraciones en las cuales decía en relación a las armas fuera de control: “Algunas llegan a la persona adecuada pero luego de algún modo se pierden o se venden. Hay un animado comercio entre grupos rebeldes”, estas palabras venían a colación de un caso ocurrido en 2012 en el que fue introducida en Siria a través de la frontera jordana una cantidad de fusiles de asalto cuyo destinatario era la “oposición moderada” que acabó terminando en manos de Daesh.

En el mes de octubre del pasado año 27 paquetes que contenían, entre otras cosas, armas y municiones fueron arrojadas desde tres C-130, aviones de carga de la fuerza aérea estadounidense. Parte de ese equipamiento acabó en manos de yihadistas de Daesh, hecho del cual dio buena cuenta gráfica su eficaz productora propagandística Al Hayat Media. 

Ese aparato mediático fue también el encargado de difundir, con repercusión viral a través de las redes sociales, como sus milicianos hacían uso de un misil antitanque BGM-71 TOW, totalmente made in USA, que en principio iba destinado al incierto Ejército Libre Sirio.

Siguiendo el hilo de la propaganda yihadista, a través de ella también se difunden videos de una gran calidad técnica aunque de macabro contenido. Es el caso de la ejecución por parte de un niño de dos supuestos espías rusos en el pasado mes de enero.

Las armas que portan tento el menor como su acompañante son pistolas Glock cuya fábrica se encuentra en Austria. El mismo patrón se reproduce en otra macabra puesta en escena de una nueva ejecución perpetrada por un menor en esta ocasión de un supuesto espía israelí.

Es llamativo que el acompañante del menor porta una Glock dotada con un cargador especial con capacidad para 32 cartuchos. Revisando otros videos se observa la utilización con cierta frecuencia de ese tipo de armas lo cual podría ser un indicativo de que las Glock que tiene se utilizan solo para videos propagandísticos, cosa poco probable, o que por el contrario Daesh dispone de un número importante de ellas lo cual llevaría a preguntarse cómo es posible que armas fabricadas en la hipercontrolada Unión Europea acaben en manos de yihadistas.

Precisamente a unos pocos cientos de kilómetros de la frontera sur de la U.E., en concreto en el escenario de guerra civil de facto en la que se halla sumido el cuasi estado fallido libio se ha producido una situación que debería haber hecho reflexionar a las potencias occidentales antes de despachar letales envíos a ayuda a países en conflicto. Pese a que en 2011 la resolución 1970 del Consejo de Seguridad de la ONU prohibía la transferencia de armas a Libia Amnistía Internacional en su informe “Transferencias de armas a Oriente Medio y el Norte de África” (2012) documentaba como Francia transfería armas cortas ligeras y lanzagranadas al Congreso Nacional de Transición (CNT) y que a su vez Qatar suministró a la oposición de Bengasi misiles antitanque MILAN, también de fabricación francesa, y municiones.

En la actualidad, en Libia se calcula que circulan varios millones de armas. En 1970 Gadafi compró gran cantidad de armas soviéticas de las que vendió una pequeña parte siendo el grueso de las mismas usadas en 2011.

A este dato habría que añadirle que en 2010 Rusia y Libia firmaron un contrato de suministro de armas de producción rusa por un total de 1.300 millones de euros. Este volumen de armamento fuera del control estatal parece indicar un nicho de mercado con unos nada desdeñables beneficios.

Esta situación desemboca en una derivada añadida que perfectamente podría reproducirse en el escenario yemení y que contribuiría a enrarecer un conflicto ya de por sí verdaderamente convulso. Gran parte del arsenal libio fue destinado al vecino Egipto con el que comparte una extensa frontera. En el informe final del panel de expertos de la ONU sobre Libia realizado en 2013 se afirmaba “Egipto enfrenta desafíos crecientes en términos de la proliferación desde Libia y (…) el flujo de material militar en el país representa una amenaza para su seguridad interna, en particular dada la adquisición de materiales por parte de grupos armados en la zona del Sinaí”. 

Esta actividad ha causado varias bajas entre los soldados egipcios que custodian la frontera de su país con Libia. Sirva como ejemplo que el 01 de junio de 2014 fueron asesinados 6 soldados egipcios , y menos de 2 meses después, el 20 de julio otros 21 soldados más

En un estudio realizado en la pasada década por un grupo de expertos independiente del Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales de la Universidad de Ginebra se recoge que “el colapso del régimen de Sadam Hussein en Irak condujo al suceso más significativo de transferencia de armas ligeras que el mundo ha conocido nunca”. En un único año el Pentágono, una vez más, “perdió” el rastro de 190.000 fusiles de asalto AK-47.  Resulta cuanto menos complicado entender como se le puede perder la pista a una cantidad tan voluminosa de armamento.

La historia reciente está plagada de ejemplos similares por lo que la lista de los mismos se antoja, sino interminable, si de dimensiones desproporcionadas.Todos estos acontecimientos similares más que a una sucesión de errores parece obedecer a una tendencia. Es indudable que la perdida de todo ese material se traducirá, a menos en parte, en golpear a una población ya de por sí bastante castigada como prueba el hecho de que la mañana del 20 de marzo se han producido ataques suicidas aprovechando el Salat al Jumu’ah (oración del viernes) en dos mezquitas de confesión chií en la que se han contabilizado 154 muertos y al menos 300 heridos. Pero también es indudable que la industria armamentística en general y norteamericana en particular no ha perdido sino ganado sólo en esta ocasión unos nada desdeñables 500 millones de dólares, cui bono?

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir